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Revista Olímpica

Lenguaje Olímpico. El Fuego y el Juramento 2

En nuestra décima entrega del Lenguaje Olímpico oficial nos referiremos a tres símbolos que tiene especiales significados, en la inspiración del espíritu olímpico que debe animar a los atletas y demás participantes en los Juegos Olímpicos.

Por Clemencia Anaya Maya

Vicepresidenta de la Academia Olímpica Colombiana

Se enciende el fuego Olímpico en Olimpia, Grecia. Foto: El País.

El Fuego Olímpico

El Fuego Olímpico arde por primera vez en unos Juegos Olímpicos en el año 1928, en Ámsterdam. Se encendió directamente en lo alto de una torre ubicada en el interior del Estadio Olímpico, pues todavía no se había implementado el relevo de la antorcha, como hoy lo conocemos.

En los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 se inició la tradición más emocionante, que hoy paraliza al mundo. En primer lugar, el encendido protocolario y ancestral, que une la tradición antigua y la moderna comienza semanas antes en el Templo de Era, en Olimpia, Grecia. Allí se pone un espejo cóncavo, que contiene aceite; se expone a los rayos del sol, hasta que esté bien caliente; mientras tanto, mujeres vestidas con túnicas blancas, lideradas por la sacerdotisa mayor danzan a su alrededor, mientras cantan en griego, canciones que hablan de Apolo, el dios del sol, y de Zeus, el padre de todos los dioses olímpicos, temas que inspiran a los presentes, para encender su espíritu olímpico.

El ex futbolista Zico porta la antorcha olímpica, de los Juegos de Río 2016. Foto: Diario Marca.

Luego de esta ceremonia, llena de mensajes filosóficos de unión, comprensión, tolerancia y amistad, una vez que se logra encender la antorcha, durante la ceremonia protocolaria con invitados especiales de las organizaciones más importantes del mundo deportivo, religioso y social se enciende un candelabro que garantiza que una vez el fuego salga de Santuario de Olimpia pueda mantenerse encendido, y, posteriormente se enciende la antorcha que inicia el recorrido por distintas ciudades y países, hasta llegar, meses después, a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos. 

El ex atleta Vanderlei Luxemburgo, enciende el pebetero, en los Olímpicos de Río 2016.

El creador de esta ceremonia fue el profesor alemán Carl Diem, quien lo puso en marcha con el apoyo de su gran amigo griego, Jean Ketzeas. La llama olímpica recuerda la tradición de la antigua Grecia, en donde se encendía una hoguera en el altar de la diosa Hera, durante la celebración de los antiguos Juegos Olímpicos.

A partir de 1936 hemos visto pasar diferentes diseños de antorchas. Cada una encierra una historia que conecta los Juegos Olimpicos con la cultura de la sede en la cual se lleva a cabo la fiesta cuadrienal más importante del deporte en el mundo.

El Juramento Olímpico

Durante las ceremonias de inauguración, los competidores elegidos deben tomar de una punta la bandera olímpica y decir las siguientes palabras: “En nombre de todos los competidores, prometo que participaremos en estos Juegos Olímpicos respetando y cumpliendo sus reglamentos, comprometiéndonos a un deporte sin dopaje y sin drogas, con auténtico espíritu deportivo, para mayor gloria del deporte y honor de nuestros equipos”. Esta es una práctica establecida desde los Juegos que se celebraron en Amberes, en 1920, y por primera vez lo hizo Víctor Boin. Este destacado atleta belga, al que se le concedió tal honor, era nadador de estilo libre, jugador de wáter polo y esgrimista. En los mismo Juegos tuvo el honor de ser el abanderado de su país. 

Este es uno de los momentos mas especiales de la celebración de los Juegos Olimpicos y tiene un fundamento sólido en la forma cómo los atletas debían acercarse a participar en el Santuario de Olimpia. 

En carta dirigida al Sr. Charles Simón, publicada en la Revista Olímpica de julio de 1906 p.107-109, Pierre de Coubertin nos deja ver claramente su pensamiento sobre este importante símbolo: “La verdadera religión del antiguo atleta no consistía en ofrecer un sacrificio solemne ante el altar de Zeus; esto no era mas que un gesto tradicional. Consistía en prestar un juramento de lealtad y desinterés y, sobre todo, en esforzarse por mantenerlo estrictamente. El que participaba en los Juegos debía estar purificado de alguna manera por la profesión y la práctica de estas virtudes. Así era como se demostraba la belleza moral y el profundo alcance de la cultura física”. 

Como vemos, el juramento olímpico ha conectado una práctica antigua muy significativa, que hoy cobra vigencia, más que nunca. El compromiso de los atletas al llegar a la arena olímpica no es solo consigo mismos o con sus pueblo o países. Es un solemne y sagrado vínculo que lo une con la humanidad, por ser el o la atleta un potencial de historias y leyendas, que inspiraran a los jóvenes del mundo a buscar la excelencia en el deporte y en sus vidas, sin importar la disciplina que practicaren.

También los Jueces hacen parte de este protocolo, al expresar: “En nombre de todos los jueces, árbitros y personal oficial, prometo que oficiaremos estos Juegos Olímpicos sin prejuicios, respetando y ateniéndonos a las reglas que los gobiernan, con verdadero espíritu deportivo”.

El primer juramento de los jueces fue realizado por Fumio Asaki en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1972. Foto:

Como todo ha ido en evolución y tratando de mantener el espíritu olímpico vivo, el Comité Olímpico Internacional, al crear los Juegos Olimpicos de la Juventud, bajo la presidencia de Jacques Rogge, consideró relevante incluir el juramento para los entrenadores desde la primera versión en Singapur 2010. Posteriormente vimos su introducción oficialmente en los Juegos Olímpicos de Londres 2012: “En nombre de todos los entrenadores y miembros de esta comitiva de atletas, prometo que nos comprometeremos a asegurar que el espíritu deportivo y el juego limpio sean plenamente respetados, en conformidad con los principios fundamentales de los Juegos Olímpicos”.

A partir de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el juramento fue modificado, para reforzar el compromiso con la igualdad de género y la no-discriminación. Este es el mismo para los atletas, jueces y entrenadores: “En nombre de los atletas/jueces/entrenadores, prometemos participar en estos Juegos Olímpicos, respetando y cumpliendo las reglas, y con el espíritu del juego limpio, la inclusión y la igualdad. Juntos somos solidarios y nos comprometemos con el deporte sin dopaje, sin trampas, sin ningún tipo de discriminación. Hacemos esto por el honor de nuestros equipos, en el respeto de los Principios Fundamentales del Olimpismo y para hacer del mundo un lugar mejor a través del deporte”.

El Himno Olímpico

En 1896, para la inauguración de los primeros Juegos Olímpicos, en Atenas, Grecia, se escuchó el Himno Olímpico, en griego. La letra es de un poeta griego llamado Kostis Palamas, y la música de Spyros Samaras. En 1958, el Comité Olímpico Internacional lo adoptó como el himno oficial, y desde entonces se escucha en las ceremonias de inauguración y de clausura de los Juegos Olímpicos, y en todas las ceremonias del Comité Olímpico Internacional.

Ver video y letra en la siguiente nota de esta edición de la Revista Olímpica.

Bibliografía

-Muller N.& Poyan D. (2011) Olimpismo Selección de Textos, Comité Olímpico Internacional 

Ideario Olímpico, discursos y ensayos INEF 1973

https://library.olympics.com/default/olympic-charter.aspx?_lg=en-GB consultada 12/04/2023

https://olympics.com/ioc/olympic-charter consultada 11/04/2023