La antioqueña sólo tiene 22 años y en el ciclo olímpico a París 2024 ha ganado 23 medallas. Rumbo a Tokio 2020 había ganado tres. En los Juegos Panamericanos Junior de Cali logró cuatro. Y en los Juegos Nacionales acumula 19 preseas, en tres ediciones. Tiene dos récords nacionales.
Por Filiberto Rojas Ferro
Director de comunicaciones Comité Olímpico Colombiano
Cuando tenía nueve años, viajó con su mamá, Paola Restrepo, a Cuba, para competir en un evento internacional de natación. Participó en los 400 metros libres, ganó el primer lugar por toque, le entregaron la medalla, pero cuando estaba celebrando con su mamá, la llamaron por el altavoz de la piscina y, pensando que le iban a quitar la medalla, se puso a llorar y le entregó la medalla a Paola para que no se la quitaran.
La pequeña estudiante del Colegio de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín se dirigió de nuevo a la mesa, para premiación y recibió otra gran sorpresa: no le quitaron la medalla; por el contrario le entregaron otro premio, el de la mejor marca técnica, y así, en Cuba se inició el camino de Karen Durango Restrepo en la natación, en una senda llena de logros, pero también de duros golpes que han forjado la gran deportista que es hoy, que como el oro, tuvo que pasar por el fuego para perfeccionar su talento.

La antioqueña sólo tiene 22 años, y en este ciclo olímpico rumbo a París 2024 ha ganado seis medallas de oro, 10 de plata y siete de bronce, 23, en total, repartidas en los Juegos Bolivarianos, de Valledupar; los Juegos Suramericanos, de Asunción, y los Juegos Centroamericanos, de San Salvador, más un quinto lugar individual en los Juegos Panamericanos de Santiago.
Rumbo a Tokio 2020, con menos de 18 años, ya había ganado tres medallas y en los Panamericanos Junior de Cali logró un oro, una plata y dos bronces. Acabaron de terminar los Juegos Nacionales y con seis oros, una plata y tres bronces, fue la multimedallista de las justas, junto con la experimentada Isabella Arcila.
En Juegos Nacionales acumula 19 preseas, en tres ediciones, desde la plata de los relevos que ganó con 15 años, en la cita del 2015, en Ibagué, pero todos esos podios, todas esas alegrías han sido forjados en la adversidad, tienen un camino de mucho esfuerzo y dedicación, de recibir noticias duras que la llevaron a pensar en el retiro prematuro, pero que, por la pasión que tiene por el agua, por el deporte, le han permitido continuar para seguir adelante.

Los inicios de Karen
No fue por asma, fue una obstrucción nasal la que llevá a Paola y Byro Durango, padres de Karen, a llevarla a aprender a nadar, cuando tenía dos años, y de paso a empezar a despertar una pasión en el agua, que también tuvo pasajes por otros deportes, pero que siempre regresaba a la piscina, donde Karen es realmente feliz.
Probó en todos los deportes que tenía el programa integral del Colegio de la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín. En patinaje, bicicrós, baloncesto, fútbol y hasta en la banda de música. Tuvo bicicleta de BMX e iba a la pista los fines de semana. Después de la natación, el fútbol fue el deporte en el que mejor le fue, sin embargo, como ya se perfilaba más para las carreras en la piscina, amigos de la familia le recomendaron dejar el fútbol, porque le iba a desarrollar algunos músculos que no eran funcionales para la natación.
En la piscina de Belén fue donde empezó todo. Allá nadaba por diversión y ganaba. Por eso, la monitora de la piscina le recomendó a Paola que llevara la niña al complejo acuático de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot y preguntara por la entrenadora María Teresa, pensando en iniciar una carrera deportiva formal, en un club afiliado a la Liga de Natación de Antioquia.
Y así fue. Llegaron a la piscina en donde entrenaban los nadadores más reconocidos de Antioquia y la ‘profe’ María Teresa recibió a Karen en el Club Estrellas de Natación. Desde las primeras brazadas, a Karen le descubrieron un gran talento, que debía ser formado para llegar a los sitiales más grandes de la natación colombiana, mientras la pequeña niña “sólo nadaba por diversión”, porque le gustaba mucho y porque ganaba.
Nunca se inclinó por los clavados o por la natación artística; siempre quiso estar en un carril para nadar contra el cronómetro y convertirse en la primera atleta de alto rendimiento de las familias Durango y Restrepo, gracias al apoyo indiscutible de Paola, madre y fisioterapeuta personal de Karen, y de Byro, su padre, quien también es su hincha número uno.

Cuando un “no” forja el carácter de oro
Con el debut internacional en Cuba, ya revelado, y combinando los entrenamientos con el Colegio UPB, en el que estudiaba en la tarde y podía dedicarle la mañana a la piscina, Karen empezó el camino del alto rendimiento y de las medallas ya mencionadas, pero también con golpes de la vida deportiva, con esas negativas cuando todo apunta a algo positivo.
El primer gran evento deportivo de Karen fue el Suramericano Juvenil de Perú, en 2013, cuando debutó oficialmente con la Selección Colombia, y el primer gran recuerdo fue en los Juegos Nacionales de 2015, cuando en Ibagué ganó una medalla de plata en un relevo. “Yo era la cachorrita del grupo, me encantaba compartir con los de toda la experiencia y los disfruté mucho, sin ninguna presión”, recuerda.
Luego llegaron los mundiales juveniles; el inicio muy joven de un ciclo olímpico, con medallas en Santa Marta 2017, Cochabamba 2018 y Barranquilla 2018; eventos internacionales, y una gran oportunidad, los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, para los que logró la marca mínima en un campeonato en Tijuana y cuando parecía todo listo para un debut olímpico soñado, recibió la notificación oficial de no ser tenida en cuenta para ir a Argentina.
“No me llevaron, no sé qué pasó, nunca me dijeron por qué no me llevaron. Pensé en dejar de nadar, porque consideré que estoy nadando para nada. Duré casi un mes sin nadar. Durante ese mes fue muy duro, porque hice la marca y no me llevaron”, recuerda Karen, en el que hasta ahora ha sido el dolor deportivo más profundo de su vida.
Luego de ese duro mes, en el que dejó de entrenar y pensó en el retiro deportivo, Karen se repuso, tomó fuerzas y siguió por su carril, dando la pelea deportiva contra el cronómetro, justo en un momento trascendental para un atleta, dar el salto de juvenil a mayores, de ser la mejor juvenil a una más en mayores.
“Fue complicado, porque de ganar todo en juvenil a estar muy cerca, pero no ganar en mayores, es difícil, pero todos los compañeros mayores me animaban y me decían que era un proceso, que yo era la única pequeñita”, cuenta Karen, teniendo como referencia los eventos del ciclo olímpico camino a Tokio 2020.
Y justo tras subir al podio de Bolivarianos, Suramericanos y Centroamericanos, Karen logró la marca mínima para ir a sus primeros Juegos Panamericanos, los de Lima en 2019, pero cuando salió la lista definitiva, Karen tampoco fue llamada, a pesar de que “hice la marca en los 200 metros libres y no me llevaron. Me dio duro también, pero no paré, seguí entrenando”.
Ya empezando a entender la dinámica, también recibiendo la negativa del Mundial de Piscina Corta de Australia, para el que clasificó y tampoco la llevaron, Karen forjó su carácter en pleno, entendió que siempre debía dar la milla extra, que una brazada más fuerte era necesaria, que, para ser de oro, debía pasar por el fuego de las dificultades y emprendió el camino académico universitario.
Karen no dio tiempo al descanso tras terminar el colegio y, aunque quería medicina, entendió que el tiempo era valioso para entrenar, competir y estudiar; por eso se inscribió para cursar criminalística en la UPB, carrera a la que ingresó, porque veía cosas interesantes, y poco a poco se fue enamorando, al punto de ya estar en décimo semestre y sólo con las prácticas profesionales pendientes para recibir el grado.
Tras los ‘no’ de Olímpicos de la Juventud, Panamericanos Mayores y Mundial de Piscina Corta, Karen siguió adelante, no se detuvo en su idea de ser la mejor y recibió una beca de la Federación Internacional de Natación, FINA, hoy World Acuatics, para ir a una concentración. Karen eligió por desarrollo deportivo a Rusia, pero justo unos días antes de viajar se inició la confrontación entre Rusia y Ucrania, lo que desencadenó en un cuarto ‘no’ en la vida de Karen, otro paso por el fuego.

“Los tiempos de Dios son perfectos”
A partir de allí, Karen logró, a una muy temprana edad, una madurez deportiva y emocional que no se quiebra, valiosa y fuerte como el oro, que también es sensible. Una personalidad que rompe esquemas y que sólo en el secreto deja ver lo fuerte que ha sido el camino. Las lágrimas en el podio recibiendo la sexta medalla de oro en los Juegos Deportivos Nacionales del Eje Cafetero son el reflejo de esta vida deportiva.
En los dos últimos años se convirtió en la colombiana que más veces se subió al podio en el ciclo olímpico; ya son 23 medallas en tres eventos, y en estos dos últimos años llegó a un logro personal que soñó, pero que nunca se imaginó tenerlo tan pronto: es dueña de dos récords nacionales.
En la séptima edición del Dominican Republic Internacional Swin Open 2023, y tras una infiltración de uno de sus hombros, que la tuvo dos semanas sin nadar, viajó sin ninguna expectativa, pero desde la primera prueba, cuando bajó un tiempo personal, sintió que algo grande podría llegar y empezar a confirmar que ‘los tiempos de Dios son perfectos’.
Al día siguiente fue final directa de 200 libres, terminó, miró la pantalla y cuando vio la marca, 01:59.94, no lo podía creer; fue demasiado emocionante: la primera mujer colombiana en bajar los dos minutos en los 200 metros libres, primer récord nacional.
Luego, en los 200 metros mariposa bajó el 2:13.17 a 02:10.68, tres segundos, nueva marca nacional, que la puso a soñar con París 2024, en un evento que nunca olvidará, porque también fue la segunda en bajar de 56 segundos en los 100 libres, a dos milésimas del récord nacional.
Y todo esto no es cuestión del azar, es gracias a cuatro horas diarias en agua y una hora y media en gimnasio, doble jornada, de lunes a viernes y una jornada el sábado, que repite cada semana, cada mes y cada año, con el sueño intacto de llegar a los Juegos Olímpicos y no sólo llegar, sino escribir una nueva historia para la natación colombiana de carreras, que tiene en Karen Durango a una medallista con carácter de oro.





























