Esta es una semblanza del atleta olímpico colombiano del skeleton, el caleño Tomás Palmezano, quien participó por nuestro país en los pasados Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno de Gangwon, Corea del Sur 2024, quien en época de verano se enfoca en el ciclismo BMX.

Por Diego Alejandro Vargas
Comité Olímpico Colombiano
No todos los sueños son posibles de alcanzar, ni todo lo soñado es imposible de conquistar. Como el yin y el yang, los fracasos y las victorias son opuestos, que se complementan y se conectan con la vida.
“En 2014, dos años después de que Mariana Pajón ganara la medalla olímpica, yo comienzo a entender qué es lo que quiero, e inicia ese sueño, con los anillos olímpicos”, con una mirada tan contundente como la determinación en su voz, Tomás Palmezano narra el momento exacto en el que decidió cuál fue su primer sueño deportivo: la participación en los Juegos Olímpicos era el objetivo inicial.
Caleño de nacimiento, pero forjado en el BMX antioqueño, Tomás decidió cumplir sus sueños acompañado de la disciplina y la resiliencia. La primera vez no fue fácil: “en la meta había unas piedras, y yo, sin mucha habilidad, porque era mi primer día en el bicicrós me caigo, me golpeo la rodilla. Aunque tenía dolor, le dije a mi mamá que quería seguir montando”. Así inició el primer acercamiento de Tomás a un deporte que conoció a los cinco años. Tomás continúa con la historia. que le genera una sonrisa tan grande como su alegría por contarla: “después de la caída no puedo seguir montando, pero un profesor de la escuela se acerca y me dice que me monte en su espalda para continuar. Lo hago, y me voy con él a dar una vuelta”.
Como las pistas de BMX, en el día a día existen subidas o bajadas, que marcan el recorrido de una vuelta. Así lo expresa Tomás: “todos tenemos caídas. Lo importante es reconocer en dónde estamos. Entonces, yo lo veo como un péndulo: si estoy muy feliz necesito regularme hacia el centro, calmarme y no pasar al lado de las caídas”.
¿Ganar o perder? No, lo mejor es intentarlo
“El deporte es lo más importante que hay en mi vida. Representa la disciplina que se necesita mantener todos los días para ir a la pista o al gimnasio. También, para esforzarse al máximo y buscar un constante progreso, porque eso es lo que tienen en común todos los deportes, que la disciplina te ayuda a ponerte metas o logros más altos y te permite crecer como persona”. Tomás es consciente de la importancia de mantener la coherencia entre sus actos, sus objetivos y sus sueños. La persona no es ajena al deportista: son uno solo, que se complementan con todas las experiencias.
“Ser persona es muy importante, porque la vida deportiva no es para siempre, sobrepasa poco más de los 30 años. No es como si ganaras una carrera y ya tienes para pagar 10 años de arriendo”. Así es como Tomás expresa que su vida no está condicionada por el deporte, son etapas que permiten enriquecer y formar un carácter para afrontar los retos en el día a día.
A sus 16 años, el crecimiento de Tomás se entrelaza con lo que aprendió a través de varias caídas, por ejemplo, algunas fracturas que sufrió: “yo me fracturé la muñeca y la clavícula, lo de la muñeca fue montando bicicleta, aquí en la Unidad Deportiva de Medellín, pero no estaba practicando BMX. Ambas fracturas me dejaron mucho tiempo quieto, pero siempre tuve en mente la felicidad que me generaría volver a montarme en mi bicicleta”.

Las lesiones físicas no fueron los únicos obstáculos en la pista de Tomás. La transformación de su mentalidad representó un paso importante en su carrera: “soy tan determinado que cuando algo sale mal o se va un poco del camino, siento que fue mi culpa, que la embarré en algo. Trato de cambiar esto, para poder seguir mejorando”.
Tomás transmite la aceptación del fallo, respecto a la autoexigencia que mantiene: “a veces veo las cosas como algo muy bueno o algo muy malo”. No obstante, expresa que su mentalidad está cambiando poco a poco: “ahora estoy intentando ver las cosas con tonos más grises, que no todo es malo o bueno, que son momentos que necesitas vivir para poder avanzar”.
El balance que menciona Tomás no solo lo quiere llevar en la mente: “tengo pensado el tatuaje de los anillos olímpicos con el yin y el yang. Siento que me representa mucho”.
“Todos tenemos dos vidas. La segunda inicia cuando nos damos cuenta de que tenemos solamente una”: Confucio
Su madre, Luz Helena Ceballos, y su padre, Héctor Palmezano son sus pilares fundamentales. Tomás tiene en sus vitrinas varios triunfos, reconocimientos y trofeos. Por ejemplo, ya se proclamó cinco veces campeón nacional juvenil de BMX. Cada uno de sus logros está acompañado por el apoyo, cuidado y cariño de sus padres: “las adversidades en el deporte son constantes. Mi papá se dio cuenta de eso y quiso ayudarme. Él disfruta cuando investiga y aprende. Comenzó con un curso de PNL, y ahora es un coach mental y también profesor de yoga. Siempre me ha ayudado, con mi fortaleza mental”.
Las oportunidades son como un arcoíris, deslumbran con su aparición, pero cuando menos lo esperamos desaparecen, junto al tesoro en posesión. “Nosotros tres recibimos la noticia del Comité Olímpico Colombiano sobre la posibilidad de practicar skeleton. No conocíamos el deporte; mi mamá se asustó y me preguntó si podía hacerlo; yo le dije que sí, porque ya practicaba BMX”. Tomás relata el momento en el que un deporte de invierno cambió su panorama.
El skeleton es una de las tres modalidades existentes del descenso en trineo. En este deporte Olímpico de Invierno, el atleta inicia su recorrido en el circuito de hielo, corriendo a la máxima velocidad posible durante la salida de 50 metros. Posteriormente, el atleta levanta las piernas, se deja caer y se acomoda en el trineo, boca abajo. Finalmente, el participante debe controlar su marcha con el movimiento de su cuerpo, hasta llegar a la meta. Durante los descensos de skeleton, fácilmente se pueden registrar velocidades superiores a los 100 Km/H.
Al poco tiempo de recibir la invitación, Tomás dio un paso hacia adelante con el deporte de invierno. Con esta decisión, todo su 2023 cambió. Nuevamente fue necesario alejarse de sus seres queridos: “yo estimo mucho a mi familia, siempre los tengo a mi lado y me han apoyado, pero necesito avanzar con lo que me propongo. Si me quedo acá me amarro y no puedo progresar”.
“Al ser un deporte nuevo no sabía lo que iba a sentir, lo que iba a experimentar. Por la velocidad que se alcanza existe un riesgo alto y se deben tomar decisiones muy rápidas”, así es como Tomás expresa el miedo que le generó iniciar en el skeleton.
Por un momento, parece que ya pasó mucho tiempo desde aquel comienzo. Sin embargo, Tomás menciona que, el año pasado estuvo poco tiempo en Colombia debido a todo lo que le generó el deporte de invierno: conoció la nieve, viajó a Nueva York, Noruega, Corea del Sur, Austria y consiguió, después de superar bastantes pruebas (incluyendo Copas Mundiales), la clasificación a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno Gangwon 2024.

Disciplina, retos, cambios y aprendizajes son parte del resumen que entrelazan la felicidad de Tomás, al asistir a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno: “yo no me lo creí hasta que estaba en la inauguración. Fue increíble llevar la bandera de Colombia. Me emocioné al ver todo el espectáculo de la inauguración. Representar a Colombia y estar en unos Olímpicos no tiene nombre”.
Sin embargo, existe un hecho histórico que tiene y tendrá bordado el nombre de Tomás Palmezano: “soy el primer colombiano en representar a nuestro país en skeleton, durante unos Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno; eso nadie me lo va a quitar”.
No es solo un deporte, es la marca personal, como empresa del mañana.
Meses de preparación, amor y dedicación le otorgaron a Tomás un sueño, que sólo la ilusión en sus ojos hace justicia de su sentir: “estaba viajando para participar en competencia nacional, cuando recibo la notificación y les comparto con mucha emoción a mis papás que la cuenta oficial de los Juegos Olímpicos me felicitaba por la clasificación a Gangwon y que querían hacerme una entrevista, porque mi historia era increíble. Yo no me lo podía creer, los seguía desde hace mucho tiempo. Que los Olímpicos me contactaran fue lo mejor que me pudo pasar”.
Tomás menciona que la posterior publicación de su entrevista en un pódcast, el apoyo que recibió y la aprobación para colaborar con sus historias de Instagram, a través de la cuenta de los Juegos Olímpicos, le permitieron sentir un inmenso orgullo por el reconocimiento de lo que bien que estaba haciendo las cosas con su imagen.
Precisamente, las redes sociales y su marca personal son dos proyectos en los que Tomás decidió embarcarse. Por un lado, su contenido digital no se forjó de la noche a la mañana, sino que se fue expandiendo con el aprendizaje y la exploración: “yo no empecé a publicar o editar, porque un día me levanté con el chip. Yo entré a clases de edición, descargué programas y comencé a indagar sobre los contenidos y las publicaciones”.

Él mismo reconoce que no tuvo un buen arranque con sus redes, pero que no desistió hasta conseguir resultados, pues la exposición de su marca personal es algo a lo que se quiere dedicar: “yo quiero montar mi propia empresa, y ¿cuál es mi empresa? Pues soy yo. Las marcas que están conmigo y las personas que me han apoyado hacen parte de mi imagen, de mi marca personal. En ese sentido se puede proyectar la marca personal, con unos objetivos claros y una gran disciplina por medio del deporte”.
Las redes sociales, para Tomás representan un medio de crecimiento y de expansión para su marca personal. A su vez, estas corresponden a un compromiso constante: “cuando estaba mostrando mi vida, por allá, en Noruega, Corea del Sur y Austria, tenía que despertarme a medianoche, para poder publicar a tiempo de acá (Colombia). La consistencia es lo que lo lleva a uno a ser grande”.
Los medios digitales, y sobre todo las redes sociales, generaron una utopía respecto a la vida que se comparte a los demás. Si bien en las redes se muestra más lo bueno que lo malo, para Tomás la persona no necesita ser alguien que no es ante las cámaras: “yo siempre trato de mostrarme tal cual y como soy. Siempre lo nombro, pero Rigo es para mí un modelo a seguir, respecto a su imagen personal. Su trabajo, su carisma y su forma de ser lo han llevado hasta donde está”.
El aquí y el ahora
Para Tomás, las tres palabras que mejor lo definen son el amor, la felicidad y la disciplina. Cada una de estas le ayudan a encontrar espacios que, frente a la adversidad, lo mantienen perseverante con sus sueños: “el amor me permite sobrepasar situaciones como la pereza, la felicidad me motiva a realizar lo que me gusta y la disciplina es el cimiento de las palabras anteriores y la que les permite salir a flote”. Argumenta que ser persona, en cualquiera de sus ámbitos, le contribuye a abrirse puertas y oportunidades que le acrecientan a demostrar su valor y potencial.
“Incluso lo sigo diciendo: yo quiero ser tres veces campeón Olímpico”. Tomás reconoce que sus metas y aspiraciones siguen intactas, que las experiencias en BMX le ayudan en skeleton, y viceversa, pero ahora tiene un panorama diferente frente a la consecución de sus sueños: “hace un par de días me planteé preguntas como: ¿y si no gano una medalla en los Olímpicos?, ¿qué tal que no vuelva a clasificar?, ¿qué tal si me retiro y me enfoco en estudiar? Esos cuestionamientos me los hice hace un par de años, cuando estuve en un momento bajo. Con la posibilidad que tuve al estar en unos Juegos Olímpicos, comprendo que no es necesario darse tan duro por cumplir una meta. Si estoy feliz es porque estoy bien, si los Olímpicos van a llegar, más adelante llegarán. La meta está clara para verla más cercana, pero si no llegan quizás será porque es el mejor camino para mí”.
“Nadie me va a quitar la primera medalla que gané. Yo era inconsciente, en ese momento, porque lo contemplé como una carrera más. Ahora la veo y me encanta esa medalla, aunque sea de plástico. A pesar de que ya no tenga color, la veo como algo único. También la participación en Gangwon es especial, porque no son solo esos 10 días, es todo un año de aprendizajes”, con serenidad, Tomás expresa que esos reconocimientos son y serán trascendentales para su carrera, pues representan una honra a todo el trabajo que hay detrás. Tomás anhela con volver a representar a Colombia en unos Juegos Olímpicos y desea experimentar lo que significa portar la bandera UCI como el campeón mundial de BMX.
¿Qué le dirías al Tomás del pasado?
Que siga creyendo y soñando así de grande, como siempre lo hizo, porque los sueños sí se hacen realidad y pronto recogerá sus frutos.
Tomás baja suavemente su mirada, parece recordar que el camino no fue fácil y busca motivar no solo a su yo del pasado, sino también al del presente, al atleta que ya consiguió grandes logros, pero que busca muchos más.
El amor incondicional hacia todas las actividades, la disciplina por mejorar constantemente en todos los ámbitos y la felicidad que se genera al demostrar el valor personal son claros ejemplos de la importancia del recorrido. Por supuesto, la meta es importante, enfocar los objetivos y sueños es fundamental, pero disfrutar de la pista que se transita diariamente, permite sentir, estimar y apreciar el valor del aquí y del ahora. Que el objetivo a futuro no eclipse lo hermoso del diario vivir.





























