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Revista Olímpica

In Memoriam. Ricardo el Pitirri Salazar

El pasado 18 de abril falleció de manera repentina en Bogotá, el ex futbolista , economista y dirigente deportivo santandereano, Ricardo El Pitirri Salazar, quien fuera considerado un modelo como deportista y como gerente deportivo, en clubes profesionales de nuestro país. 

Por Alberto Galvis Ramírez

Director Revista Olímpica y Presidente de la Academia Olímpica Colombiana.

Corría el año de 1976 y se disputaba en Colombia el torneo de Ascenso del fútbol profesional, una interesante iniciativa de la Dimayor, que exigía que cada equipo profesional organizara sus divisiones menores y pusiera en marcha el equipo de Ascenso. Entonces comenzó un certamen, que permitía que antes de cada partido profesional se disputara otro entre los mismos clubes, pero de los equipos llamados de reservas, jóvenes que trabajaban con la iusión de llegar al máximo plantel profesional.

Ricardo El Pitirri Salazar, primero a la izquierda, fila de adelante, como parte del Atlético Bucaramanga, en 1978.

En esa época, muchos jóvenes bumangueses se formaban en potreros de una ciudad que empezaba a crecer sin orden alguno, para llegar a jugar en las pocas canchas decentes de fútbol que existían, La Marte, las Tebas 1 y 2, la Mesita, La Victoria y la UIS.

En uno de esos peladeros, el del barrio La Rosita, ubicado en la ruta del centro de la ciudad hacia el suroriente, los hermanos mayores de la familia Salazar Ballesteros armaban «recochas» con vecinos jóvenes como ellos, para distraerse y aprender, nociones del deporte más popular en el mundo.

Uno de ellos era Ricardo, un joven de 18 años, nacido el 15 de marzo de 1958, hábil con el manejo del balón, polivalente y fuerte, y además, estudiante, discreto, sencillo y bien hablado, dio dos saltos, en busca de coronar su sueño de ser futbolista reconocido. Apodado por un vecino, no se sabe por qué razón, como pitirre, en alusión a una ave de las Américas, apodo después modificado a pitirri– Ricardo dio un primer salto, del potrero al equipo Emelec, de la primera división, dirigido por un hombre con nombre de técnico argentino, Carlos Bianchi, que le permitió exhibirse en la vitrina del fútbol aficionado santandereano, la cancha Marte, hacia donde enfocaban sus ojos los pocos cazadores de talentos que existían en la ciudad, en busca de llenar las escasas vacantes que se abrían en el equipo profesional, ahora ampliadas por la creación de la división de Ascenso.

El segundo salto lo dio Ricardo Salazar, de La Marte al estadio Alfonso López, para jugar en el equipo de reservas del Atlético Bucaramanga.

Era una época brillante del fútbol santandereano, en la que apareció una generación de jugadores de la rama aficionada, como Norberto Peluffo, Juan Bautista Riveros, Rubén Darío Londoño, Jorge Enrique Triana, Eusebio Vera Lima, Álvaro Polo Gómez, El Pollo Díaz y Enrique Moreno, entre muchos otros, todos forjadores de momentos importantes de la selección Santander. Todos, menos El Pitirri Salazar, quien no pasó por alguna selección Santander, sino que llegó de Emelec, directo a las reservas del club profesional, en 1978, acompañado, entre otros, por su amigo Juan Bautista Riveros, nueva versión de la generación de los “paquetes”, como fueron bautizados siete jugadores hermanos, que dejaron su huella en la historia del fútbol santandereano.

Su deseo de superación lo llevó a la Universidad Cooperativa de Bucaramanga, en donde comenzó sus estudios de Economía.  

Fue el técnico argentino Alberto El Toscano Rendo, quien le dio el Pitirri la oportunidad de ser semiprofesional, en el equipo de Ascenso del Bucaramanga.

El Pitirri Salazar debió suspender sus estudios de economía cuando fue transferido en 1981 al Deportivo Cali, equipo del cual pasó a Millonarios, en 1983; volvió al Bucaramanga, en 1984; pasó al Santa Fe, en 1984; luego al Cúcuta Deportivo, en 1985, para ser transferido al Deportes Quindio, en el cual jugó en 1986 y 1987, para decirle adiós a la alta competencia, cuando tenía 31 años. 

En lo que primero pensó el Pitirri Salazar, luego del retiro, fue continuar sus estudios de economía, en la Universidad Cooperativa de Bucaramanga, en donde se graduó en 1989. En 1990, conocidas sus condiciones personales y profesionales, fue llamado por Millonarios para ejercer el cargo de gerente, al lado del técnico yugoslavo Vladimir Popovic, y de su antiguo compañero en el Bucaramanga Miguel Augusto Prince, con quienes conquistó los subcampeonatos de la liga profesional de 1994 y 1996.

En 1999, Gabriel Camargo le hizo una oferta tentadora, para vincularlo al Deportes Tolima, como director deportivo, cargo que ejerció durante los 20 años siguientes, tiempo durante el cual el equipo ganó los títulos de la primera división, en los años 2003, 2014 y 2018.

En 2020 fue vinculado de nuevo a Millonarios, por insinuación del técnico Alberto Gamero, con quien hizo una dupla triunfadora, que le permitió al club capitalino ganar la Copa Colombia, de 2022; la primera división, en 2023, y la Superliga, en 2024.

El Pitirri Salazar se destacó también por su ojo de halcón, para descubrir jugadores talentosos. Gonzalo Martínez, Elson Becerra, Juan Carlos Escobar, Carlos Darwin Quintero, Andrés Andrade, Andrés Ibargüen, Matheus Uribe, Santiago Montoya, Yimmi Chará, Álvaro Montero, Marco Pérez, Cariaco González, Sebastián Villa, entre otros, fueron propuestos a sus respectivos clubes, porque el Pitirri los consideraba muy talentosos.

Junto a Alberto Gamero, en la última etapa de su vida.

“No tengo palabras para expresar lo que siento, era un buen amigo, el hombre más cercano de la organización, un comprometido con el proceso que estamos haciendo, buena persona, honesto y de maneras suaves. Hace unos meses, con el título de 2023, mencioné que hay un héroe detrás de todo eso: Ricardo Salazar. Era discreto, no estaba en primera plana para cobrar sus logros. Es irreemplazable como amigo, como ser humano, como director deportivo, como hombre del fútbol.[…] “Es la persona más importante que ha pasado por el cargo. Era mi hombre de confianza, yo soy explosivo e impetuoso. Estaba cerca de mí, para generar un equilibrio. Era un hombre leal, sereno y un gran trabajador del fútbol. Vivía para el fútbol y para su institución. Era hincha de Bucaramanga, tuvo un paso por el Tolima, pero la manera en la que se expresaba de Millonarios se notaba que era el sueño de su vida. Estaba pasando un momento excepcional en su vida””, dijo el presidente de Millonarios, Gustavo Serpa, para recordarlo.

Partió Ricardo el Pitirri Salazar, pero dejó su impronta de valores y principios, suficientes para ser considerado un ser humano integral.