Gálatas 6: 7-8 dice: “No se engañen: de Dios Nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna”. La atleta Leidy Solís es la fiel muestra de este versículo de la Biblia, pues sus acciones y fe se encargaron de posicionarla entre las mejores pesistas del mundo; consiguiendo en su camino una medalla en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
Leidy Yesenia Solís Arboleda nació en Tuluá, Valle del Cauca, el 17 de febrero de 1990. Aquella niña era la más activa y alegre de su casa ubicada en el barrio Nueva Farfán. Desde el principio, su abuela Benicia fue la figura que la marcó tanto con su ejemplo como con sus enseñanzas porque ante las dificultades siempre le inculcó que la presencia de Dios en su vida la ayudaría en aquellos momentos donde no se tuviera certeza.
Aunque en su hogar padecía situaciones difíciles, aquella tulueña fue fiel creyente de las posibilidades para avanzar y sacar a su familia adelante, incluso cuando su carrera como pesista estuvo al borde de terminar. Desde pequeña, Leidy destacaba por su fuerza física y mental, por su afinidad con el deporte y por la velocidad que quizás, en otra vida, pudo ser la base para una campeona en el atletismo.
Sus tíos fueron los primeros en acercar a Leidy al levantamiento de pesas, pues ellos practicaban el deporte y su sobrina solía acompañarlos en sus entrenos, sin embargo, el visto bueno para entrar en la halterofilia lo concedió su abuela y, junto a su tía Jéssica, inició la aventura para levantar las pesas y la situación en su hogar.
Ese era el medio que Dios le dio para sacar a su familia adelante. El inicio en el deporte no fue fácil, la situación en su hogar no le permitía pagar un pasaje en el transporte público, por lo que con su tía duraban dos horas caminando, desde Nueva Farfán, para llegar al Coliseo Benicio Echeverry ubicado en el barrio Arboleda de Tuluá.
Allí y con la fe intacta, Leidy superó los retos y las marcas que la vida puso en su camino, con la ayuda de su entrenador Aymer Orozco y de sus oraciones a Dios, la tulueña inició su camino de reconocimientos con la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Cartagena 2006; seguido por la triple medalla de oro y los records de arranque (95 kg), envión (120 kg) y total (215 kg), en la categoría de los 63 kilogramos, durante los Juegos Suramericanos de Buenos Aires del mismo año.
En 2007 la colombiana repitió la corona de los 63 kg en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro y así su gran reto estaba más cerca que nunca. Leidy fue inscrita en la categoría de los 69 kilogramos para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, el Gimnasio de la Universidad de Beihang en Pekín, China, fue el hogar de una competencia que recibió a una joven de 18 años.
Aquel 13 de agosto de 2008, la colombiana enfrentó a una de sus principales referentes en el levantamiento de pesas, la china Liu Chunhong fue la campeona de la categoría con 128 kilogramos en arranque, 158 en envión y el sorprendente 286 en el total, el segundo lugar lo ocupó la campeona del mundo en 2007 Oxana Slivenko (Rusia) con un peso global de 255 kg, mientras que la tercera posición fue para la ucraniana Natalya Davydova con 250 kilos.
Sí, la colombiana no figuraba en el podio pues ocupó el cuarto lugar de la competencia con pesos de 105 en arranque, 135 en envión y un total de 240; en ese momento no subió al podio por lo que merecía, pero como dice el dicho: “la justicia tarda, pero llega”. Aquella situación motivó a Leidy para continuar su proceso en el deporte, para avanzar y para proyectar su objetivo de subirse al podio en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
El nuevo ciclo inició y consigo los triunfos en los Juegos Bolivarianos de Sucre 2009 y en los Suramericanos de Medellín 2010. Durante el mismo año, los Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez (Puerto Rico) fueron testigos de una campeona absoluta, en los 69 kg, llamada Leidy Solís, sus registros fueron de 104 en arranque, 136 en envión y el total de 240, estos pesos también significaron los récords de la categoría y la proyección de una atleta colombiana que aspiraba a participar en sus segundas justas olímpicas. Sin embargo, los planes que Dios tuvo destinados fueron diferentes, primero sería mamá de su querido Matías y luego llegó una prueba para conocer su fe y esperanza.
El 7 de octubre de 2011, la vallecaucana sufrió un accidente en el baño. La ruptura de un vidrio de seguridad provocó una lluvia de esquirlas, por lo que, para proteger a su futuro hijo, decidió colocar su antebrazo y así evitar un daño en su vientre. En urgencias las noticias eran agridulces, por una parte, la felicidad fue plena cuando le notificaron que su bebé no sufrió ningún daño, pero el dolor no tardó en aparecer cuando le confirmaron que su brazo requería de una reconstrucción compleja, pues cinco tendones se rompieron y dos nervios se cortaron.
Para Leidy la recuperación y el volver al levantamiento de pesas fue un milagro. Luego de cinco meses de terapias que no avanzaron en la recuperación como esperaban, el panorama que los médicos le divisaron era el de no volver a practicar su deporte, sin embargo, la recuperación la actitud y el cambiar el ‘no puedo’ por un ‘volveré más fuerte’ le permitieron reactivar su figura en el deporte.
Su regreso fue por todo lo alto, cargada de fe y esperanza Leidy obtuvo los oros en los Juegos Nacionales de 2012, en los Bolivarianos de Trujillo (Perú) 2013, Centroamericanos y del Caribe Veracruz (México) 2014 y Panamericanos de Toronto (Canadá) 2015. A finales de este último año, a la vallecaucana le detectaron una hernia en un disco de la que columna, su recuperación tomó alrededor de seis meses, pero el tiempo no le impidió ser campeona absoluta del panamericano de pesas en 2016 y asistir a la cita olímpica de Río durante el mismo año.
Nuevamente los planes de Dios no eran los mismos que la vallecaucana buscaba ya que el podio olímpico volvió a ser esquivo. La China Xiang Yanmei fue campeona con 261 kg, la kazaja Zhazira Zhapparkul obtuvo el segundo puesto con 259 y la egipcia Sara Ahmed cerró el podio con 255. Leidy recibió su segundo diploma olímpico luego de posicionarse en el cuarto lugar del certamen con un peso total de 253, aunque mejoró sus marcas, sobrepasó dos lesiones delicadas y recibió un reconocimiento olímpico, la pregunta era la misma como en Beijing 2008: ¿Por qué?
‘Entre el cielo y la tierra no hay nada oculto’ y así como su abuela Benicia siempre lo mencionó, la fe de Leidy estaba presente en ese momento en el que no entendió las razones por las que no consiguió la anhelada medalla olímpica. Pocos meses después de lo sucedido en Río 2016, la noticia fue contundente, el Comité Olímpico Internacional confirmó que la colombiana era la ganadora de la medalla de bronce de Beijing 2008 debido al resultado adverso en la prueba antidopaje de la ucraniana Nataliya Davydova. La alegría no quedó allí, pues a principios del 2017 la Federación Internacional de Halterofilia confirmaba que 11 atletas dieron positivo en las pruebas antidopaje, entre ellos destacaba su referente Liu Chunhong.
De esta forma Leidy pasaba del bronce a la plata y del ¿por qué? a un ‘con razón’. Tras su victoria en el Campeonato Mundial de Anaheim 2017, con 239 kilos, recibió su tan anhelada medalla en el marco de la ceremonia Lo Mejor de lo Nuestro, del Comité Olímpico Colombiano.

En el Teatro Colón de Bogotá, el presidente del COC, Baltazar Medina, fue el encargado de condecorar a la subcampeona de los 69 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Con orgullo la recompensa a sus entrenamientos, sacrificios, perseverancia y fe llegó para nunca más irse. La colombiana continuó compitiendo y ganando, por ejemplo, fue campeona en el Mundial de Levantamiento de Pesas de Tailandia 2019.

Aunque no participó en Tokio 2020, la historia de Leidy Solís profesa que, aunque las cosas en primera instancia pueden no resultar como se desean, está en cada uno mantener la cabeza arriba y la fe intacta en Dios para mantenerse recto en el camino conocido como vida.





























