Cuando se menciona la palabra mejorar, quizás, puede conectarse directamente con algún tipo de comparación con respecto a los demás. Sin embargo, para el bicicrocista Diego Arboleada aquel verbo tiene una directa relación con más de un aspecto de su propio ser.
Diego Alejandro Arboleda Ospina nació el 16 de agosto de 1996 en Girardota, Antioquia. Desde pequeño fue muy de su hogar y enfocado en cada uno de los proyectos que aparecieron en su vida. A los cuatro años uno de los vecinos de su abuela le presentó lo que sería su proyecto de vida, el BMX fue una pasión que nació desde el primer momento y que, 20 años después, lo continúa motivando a ser mejor en la pista y en su vida personal.
“Para mí el BMX lo ha sido todo, ha sido esa pasión que encontré en el deporte, en darlo todo día a día y para dar mi mejor versión”, con un convencimiento en su mirada, el antioqueño es claro al mencionar que el deporte le permite mejorar a diario como persona.
Sin duda alguna, esa evolución es evidente dentro y fuera de las pistas, pues corresponde a la principal motivación para dedicarse al deporte: “la motivación siempre ha estado en ser mejor que ayer, ser una mejor versión de mí. Esa es mi motivación para seguir madrugando, para seguir haciendo las cosas que me gustan y seguir el proceso”.
Diego inició su curso en el deporte a partir de metas y sueños que se fueron cumpliendo gracias a la entrega constante y el esfuerzo que le imprime a todos sus entrenamientos y competencias. Asimismo, el antioqueño reconoce que su familia representa una parte importante en su vida, como un pilar unido a su bicicleta, su familia representa el soporte que le permite mantenerse en pie ante las fuertes caídas.
“Ellos siempre me han motivado, me han estado apoyando. A ellos no les importa el Diego bicicrosista sino el Diego humano, de cómo me siento y cómo amanezco”, con una sonrisa desbordante de orgullo, el atleta clasificado a París 2024 es consciente de cómo sus seres queridos lo acompañan en cada paso que da en su carrera deportiva.
La unión que Diego mantiene con su entorno más cercano es evidente. Aunque no puede estar con ellos tanto como quisiera, siempre los tiene presente, los llama o manda uno que otro mensaje para saber cómo están. Pero que no se malinterprete, esa constante comunicación es de parte y parte, pues es común que el exponente de Girardota no se encuentre en el país.
Su pasión y entrega constante son el motor para una pasión arrolladora en cada inicio de competición. Su salida es fuerte y veloz, es una de las partes más importantes de sus carreras y uno de los motivos por los que alcanzó un hito histórico para Colombia, pues se convirtió en el primer representante masculino de nuestro país en adjudicarse el primer puesto en el Ranking UCI de BMX Racing.
A través del ciclo, las victorias no fueron ajenas y poco a poco el colombiano consiguió sumar importantes puntos para la clasificación a París 2024 de nuestro país a través del Ranking Olímpico. Sus esfuerzos dieron un golpe sobre la mesa cuando el pasado martes 11 de junio, la Unión Ciclística Internacional (UCI) notificó que Colombia alcanzaba cinco cupos históricos en BMX Racing.
El antioqueño consiguió su primer logro, clasificar a unos Juegos Olímpicos. No obstante, las aspiraciones no quedan allí y su sueño apunta más alto: “sería esa recompensa que estoy buscando, por la que voy a dar todo en la pista y lo estoy dando todo para llegar bien allá. La medalla sería esa satisfacción de que hicimos las cosas bien ya que se cumplió el trabajo que quiero hacer”.
Con su implacable búsqueda por mejorar y crecer, Diego Arboleda asiste a sus Primeros Juegos Olímpicos con un compromiso propio; el de apropiar todas las enseñanzas, vivir la experiencia y disfrutar lo que con su esfuerzo y personalidad consiguió en el deporte.





























