No puede existir un ser humano que reconociéndose como tal, no promueva condiciones de humanidad y respeto directo a ese otro distinto, garantizando sus espacios físicos y espirituales. Si amas a las abejas o a las hormigas no debes fumigar sus caminos, porque ellas morirán. Foto: Interempresas.
Fabio Alfredo Navarro Pasquali
Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana y Docente universitario.
Aproximación a conclusión. La formación de “un nosotros” esta unida indisolublemente a la presencia “del o los otros”, entendido tal proceso como coexistencia temporo – espacial, que lleva implícita la necesidad del reconocimiento mutuo de derechos humanos fundamentales.
Ese reconocimeinto así dado debe llevar a procesos de internalización, tanto individual como colectiva de los presupuestos filosóficos que informan sobre el núcleo fundamental de los derechos, es decir, aquella parte de la norma de la cual no se puede prescindir, porque constituye la esencia misma del derecho a proteger, cualquiera sea el ámbito en el que se desarrolle el debate o quehacer humano; por lo tanto el Estado debe hacerlos prevalecer en el contexto social.
En términos jurídicos puede afirmarse que la denominada ratio decidendi o razón de la decisión en una sentencia que decide sobre derechos fundamentales, deberá, así mismo, constituirse en guía jurisprudencial de decisión frente a situaciones que así lo ameriten.
No se trata únicamente de conocer y enumerar los derechos que asisten al ciudadano, sino de hacerlos base del comportamiento y quehacer, en tanto ser individual y colectivo.
La interiorización de las normas de reconocimiento de derechos humanos significa haber establecido a lo largo del tiempo procesos de reflexión y acción protectora que necesariamente llevan a la construcción de la costumbre como base cultural civilizatoria.
Una sociedad en términos de respeto a los derechos humanos surge en procesos de mediana y larga duración histórica, en muchos casos dolorosos, creando competencias intangibles que se articulan en el ejercicio común del diario vivir social, hasta alcanzar cotas de respeto y de reconocimientos mutuos.
La internalización o aceptación de las costumbres básicas de una sociedad, en términos de respeto a los derechos humanos, surge en procesos de mediana y larga duración histórica, en muchos casos dolorosos, creando competencias intangibles que se articulan en el ejercicio común del diario vivir social, hasta alcanzar cotas de respeto y de reconocimientos mutuos.
Amar a las abejas o a las hormigas significa no fumigar sus caminos, pues ellas morirán; en ese mismo sentido, respetar a los humanos y sus derechos significa entender que su vida se despliega en el ejercicio de la cotidiana humanidad; en otras palabras, si se afectan las condiciones de su existemcia en términos espirituales o materiales acabarían sus espacios vitales por sustracción de dignidad y, en consecuencia, llegaría su final.

La anterior reflexión permite acercarse a un proceso de sensibilización en materia de derechos humanos, que debe avanzar hasta el punto de encontrar su manifestación, no sólo en lo que se refiere a la propia existencia, en términos de capacidad para ejercer los derechos, en el sentido dado por Martha Nussbaum, sino que, se debe hacer extensivo al escenario de sus emociones y las relaciones de bienestar que de ellas se puedan desprender para el goce de su existencia común.
La vida se desarrolla en múltiples planos, como lo señala la filósofa Martha Nussbawm, dada la complejidad misma que la acompaña y así deben ser las garantías para su ejercicio. No se puede hablar de libertad de expresión cuando nadie escucha o libre desarrollo de la personalidad cuando las estructuras sociales de acogida tienen férreos e impositivos criterios de aceptación.
Luego de reflexionar sobre las diferencias entre ser humano y persona, Robert Alexy, establece la conexión entre uno y otro concepto para lograr articular la teoría de la humanidad en seres que no gozan propiamente de tal condición humana.
Así, dadas las capacidades de inherencia e interrelación de inteligencia, sentimientos y conciencia, logra determinar la existencia propia de la persona y así establecer criterios de aceptabilidad para los intereses vitales del humanizado señor Data, lo cual no significa ser sometida y adiestrada su particular condición de existencia, sino entendida y aceptada tal cual es. (Alexy Robert. García, 2011. p . 100)
El señor Data, un androide, una máquina, creación del ser humano a su imagen y semejanza, a la cual le fue dada la capacidad de la memoria a través de la cual recibe, clasifica y comunica información importante para el desarrollo de los objetivos vitales de la expedición. En la medida de tales funciones puramente instrumentales, surge en el señor Data la capacidad propia del ser humano de participación en los afectos y el amor, como recuerdos que constituyen el carácter humanizado de la máquina. (Alexy. García, 2011. p.58.)
En otro plano, memoria individual que deviene colectiva y se convierte en legado recaudado en la historia de los pueblos, independientemente de su propio destino, ejemplo, la esclavitud o la actual historia de los y las inmigrantes o desplazados de sus propios territorios por el ejercicio de la fuerza y los distintos despotismos. Sin rumbo, pero con la eterna memoria que los hace libres en medio de la nada.
Si el escenario mundo es inhumano, entonces la reflexión sobre la vida y los derechos humanos adquieren sentido porque la pretensión de garantia tiene un sustrato real de existencia.
No puede ser feliz el ser humano en medio de escenarios de desolación y muerte.
Si una sociedad humana honra a quien la deshumaniza restándole capacidades o propiciandole las condicones para ello, significa que no es conciente de su propia humanidad y del significado profundo de sus alcances, en consecuencia no es humana, así lo proclame.
No puede existir un ser humano que reconcociéndose como tal, no promueva condiciones de humanidad y respeto directo a ese otro distinto, garantizando sus espacios físicos y espirituales. Si amas a las abejas o a las hormigas no debes fumigar sus caminos, porque ellas morirán.
Bibliografía.
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Alexy, R. G. (2012. p. 51). Star trek y los derechos humanos. México: Tirant Loblanch.
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Alexy. García, A. (2012. p.98.). Star trek y los derechos humanos. México: Tirant Lo blanch.
Nussbaum, M. (2005. p. 24). Capacidades como titulaciones fundamentales: Sen y la justicia social. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
Nussbaum, M. (2005. p. 32,). Capacidades como titulaciones fundamentales. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.
Solé, J. (2015. p.115.). Kant El giro copernicano en la filosofía. España: Realización editorial Bonalletra Alcompas, S, L. Impresión Ibérica.





























