La mayoría de países desarrollados del mundo han manejado modelos deportivos dignos de ser analizados en Colombia, y todos coinciden en la importancia de fortalecer la educación física, en las escuelas primaria y secundaria.
Por Mauricio Garzón Camelo.
PhD. Ciencias de la actividad física. Universidad de Montreal. UQAM. SportsQuebec, Adrenaline Solutions. Pour3Points.
Un referente externo que vale la pena citar es Noruega, en donde la política y la estrategia que se ha implementado a lo largo de varios años ha permitido alcanzar posiciones de honor, tanto en los Juegos Olímpicos de verano, como en los de invierno. Noruega hace énfasis desde hace algunos años en la importancia de las experiencias positivas en la infancia, dentro del marco de la práctica deportiva. Inge Andersen, exsecretario General del Comité Olímpico y Paralímpico de Noruega manifestó recientemente, que una de las claves de los resultados de los últimos años fue el haber definido claramente, y socializado a nivel nacional, las recomendaciones sobre qué, cómo y por qué propender por vivencias positivas para cada niño, al interior de la práctica deportiva u otras actividades, así como las obligaciones que tienen los responsables de orientar dichas actividades con esta población (NYTimes.com 2019).
Estas recomendaciones hacen énfasis en que los niños deben sentirse seguros, desarrollar el carácter y poder influir en su propia actividad, como condición que podrá permitirles a futuro tomar la decisión de dedicarse al deporte de alto rendimiento o, simplemente, a disfrutar del deporte como hábito de vida. El 93 por ciento de todos los niños y jóvenes noruegos participan durante su infancia, en deportes organizados.
La filosofía de entrenamiento en los deportes noruegos implica responsabilizarse del desarrollo social, mental y físico para llegar a ser tanto buenos ciudadanos como atletas. Por tanto, no hay tradición de cultivar estrellas infantiles y juveniles. Es importante el desarrollo multifacético en las edades tempranas, para la posterior especialización, algo conocido ampliamente en la literatura desde hace más de 50 años.
Así mismo se ha diseñado un sólido y amplio programa de educación deportiva para entrenadores y directivos. El sistema universitario y los colegios han desempeñado un papel importante a partir de la década de 2000. La mayoría de los entrenadores detrás del desarrollo de los deportes de élite provienen, casi sin excepción, de la academia.
Otro ejemplo que podríamos citar es el de Canadá, en donde solo en la provincia de Quebec hay más de 600 programas de Sport- Études, diseñados para apoyar a los estudiantes-deportistas, identificados por sus federaciones, en la práctica de su deporte y en el éxito de sus estudios en la escuela secundaria, permitiéndoles conciliar sus objetivos académicos y deportivos, siempre que den prioridad a su rendimiento académico. Por lo tanto, para los estudiantes de secundaria con talento deportivo reconocido a nivel federa,l que se esfuerzan por alcanzar la excelencia deportiva, los programas Sport-Études son una opción natural.
De otro lado, el Programa Nacional de Certificación de Entrenadores (PNCE), creado y dirigido hace más de 40 años por la Asociación Canadiense de Entrenadores, en asocio con los institutos departamentales de deporte permiten la cualificación permanente de los entrenadores en el contexto del deporte comunitario, el deporte de iniciación y el deporte de competición, en coordinación con las federaciones de cada deporte.
Así mismo se encuentran programas de formación y de certificación de entrenadores, como el de Pour 3 Points, el cual está diseñado para la formación de entrenadores de todas las disciplinas y cuyo objetivo es integrar en el rol de coach, una postura humanista que considere la dimensión personal, relacional, profesional y ambiental, así como el desarrollo de las 4C, Confianza, Carácter, Conexión y Competencia, en los jóvenes utilizando el deporte como un potente medio de educación para la vida (Côté et al., 2009; Falcao et al., 2020).
Dando una mirada interna, tal como se citó anteriormente, es innegable que en Colombia la estructura y el apoyo que ha prestado el área de medicina y ciencias del deporte, así como el equipo técnico-metodológico durante las últimas dos décadas ha sido fundamental para el desarrollo del deporte de Colombia. Sin embargo, desde una óptica estrictamente técnica y administrativa es necesario hacer un análisis objetivo de los roles y del funcionamiento de estas dos estructuras, con el objetivo de ajustarse a la madurez que ha adquirido el deporte de alto rendimiento en Colombia y a las nuevas exigencias del deporte de alto rendimiento en el mundo. Una tarea pendiente y periódica, con el fin de no caer en zonas de confort, peligrosas para el desarrollo, como decía Grace Hopper (1906-1992), la creadora del primer compilador informático, es repetir la frase “nosotros siempre lo hemos hecho así”.
En este sentido, el metodólogo toma una relevancia importante, pues en su rol de acompañar al entrenador en los procesos de preparación de los atletas, de desarrollo integral del entrenador en las dimensiones citadas en el ejemplo canadiense, de colaborador en la evaluación del rendimiento, así como de coordinador de los mecanismos de intervención de los diferentes profesionales del equipo interdisciplinario en ciencias del deporte se hace evidente la exigencia de unas competencias específicas, para asumir esta gran responsabilidad.
De igual manera, en el mundo es cada vez más aceptado que la profesionalización de los entrenadores y la formación permanente de los mismos es una de las claves del éxito de los programas de deporte para todos o deporte para la vida, así como en los programas de deporte de alto rendimiento. Se habla de crear un contexto favorable para el desarrollo de los entrenadores, que, así mismo, les permita disponer de todo su potencial al servicio de los practicantes o de los atletas. Es así como, en la definición de los perfiles de selección de los entrenadores se deberían conjugar cuatro competencias fundamentales: el saber, el saber hacer, el saber aprender y el saber ser; este último se convierte hoy en día en uno de los pilares fundamentales de la formación de los entrenadores (Côté & Gilbert, 2009; Kao et al., 2021; Silva et al., 2020).
Recordemos que el deporte es una potente herramienta educativa, en la cual las situaciones de competición, que son inherentes a esta práctica, son la fuente de aprendizajes individuales y sociales, como muy pocas otras actividades humanas. Se aprende a través del juego y se aprende a través de la competición, cada una en su momento oportuno.
Fortalecer la educación física en las escuelas primaria y secundaria es fundamental para que los individuos adopten el hábito de la actividad física para la vida, así como para desarrollar el talento de manera adecuada hacia el alto rendimiento.
La formación permanente del recurso humano administrativo, técnico y científico, responsable de la puesta en marcha de los programas de actividad física y de deporte es fundamental para garantizar la calidad de la salud y de la educación de la población. Esta estrategia es un factor determinante, para lograr un desarrollo sostenido del deporte de alto rendimiento, que tenga un impacto positivo sobre el resto de la sociedad.
Referencias
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-Silva, E. J. D., Evans, M. B., Lefebvre, J. S., Allan, V., Côté, J., & Palmeira, A. (2020). A systematic review of intrapersonal coach development programs: Examining the development and evaluation of programs to elicit coach reflection. International Journal of Sports Science & Coaching, 15(5-6), 818-837.
-https://www.nytimes.com/2019/05/01/learning/are-youth-sports-too-competitive.html





























