
Por Félix Marrugo Torres
Presidente Federación Colombiana de Atletismo
Colombia es un país caracterizado por su rica diversidad cultural, étnica, geográfica y biológica. Es el cuarto país más grande de Sudamérica y posee costas en dos océanos, lo que le otorga una ubicación geográfica privilegiada. Además, cuenta con todos los pisos térmicos, lo que permite una gran variedad climática.
Gracias a estas ventajas y al ferviente deseo de nuestros líderes de impulsar el desarrollo se han establecido estructuras que promueven el crecimiento técnico y deportivo. Con la llegada de dirigentes, tanto nacionales como extranjeros, se han creado condiciones óptimas para la práctica del deporte, lo que ha fortalecido a entrenadores, jueces, dirigentes y médicos, entre otros profesionales.
Es importante recordar que el atletismo organizado hizo su aparición en Colombia en la segunda década del siglo XX.
En el año de 1937 se funda la Federación Colombiana de Atletismo, un año antes, Colombia tuvo su primera participación en unos Juegos Olímpicos, Berlín 1936 , con los siguientes pioneros: Pedro Emilio Torres, Jorge Nova, Hernando Navarrete, deportistas del área de semifondo y fondo, y José Domingo el Perro Sánchez, Campo Elías Gutiérrez, Pedro Del Vecchio, Hugo Acosta, del área de saltos, lanzamientos y velocidad, quienes mostraron desde este momento, la diversidad en las diferentes pruebas del atletismo.

A lo largo del tiempo hemos logrado participar no solo en eventos federados, sino también en el ciclo olímpico, con atletas que han dejado en alto el nombre de nuestra patria, obteniendo destacados resultados técnicos, tanto en pruebas pedestres como de pista y campo.
Las décadas de los cuarenta y cincuenta consolidaron nuestra actividad deportiva desde un enfoque teórico y práctico. Durante este período, los entrenamientos y la participación en eventos respondieron a una orientación sistemática aún en desarrollo, impulsada por dirigentes nacionales formados en universidades de Europa y América, y por la colaboración de entrenadores europeos que llegaron a nuestro país por diversas razones.
La década de los sesenta se considera la etapa de auge del atletismo en Colombia, porque se afianzaron los conocimientos adquiridos en las décadas anteriores. Atletas como Jaime Aparicio, campeón panamericano en 400 metros vallas; Dagoberto González, quien lanzó el disco a más de 54 metros, cerca del récord mundial de la época; Pedro Grajales, destacado en los 200 y 400 metros, y Álvaro Mejía, corredor de 1.500, 5.000 y 10.000 metros, además de ganador de importantes carreras de ruta a nivel mundial, se destacaron en el ámbito internacional. Junto a ellos, otros atletas de igual relevancia representaron a Colombia en las mejores pistas del mundo, para demostrar con sus éxitos, el avance de nuestro país en el ámbito cultural y deportivo.

Este periodo marcó también el inicio del protagonismo de nuestros entrenadores, quienes comenzaron a dirigir y desarrollar los procesos con nuestros deportistas. Uno de los más destacados en esta etapa fue Carlos Ávila.
La década de los setenta se considera una época de florecimiento y grandes logros para el atletismo en Colombia. Este período estuvo marcado por la realización de los Juegos Panamericanos, el evento más importante organizado en nuestra tierra hasta ese momento, porque logramos presentar un equipo que, por primera vez, se preparó y participó en competencias en Europa. Entre los nombres más destacados de esta época se encuentran Víctor Manuel Mora y Domingo Tibaduiza, quienes fueron reconocidos como algunos de los mejores del mundo en las pruebas de semifondo y fondo. Ambos ganaron importantes carreras de ruta a nivel internacional y establecieron marcas nacionales, que, algunas de ellas, aún perduran. Además, en el equipo femenino sobresalieron atletas como Isolina Vergara, Juanita Mosquera y otras, quienes fueron claves para el éxito de la delegación.

Durante esta década, presentamos equipos completos en diferentes eventos del ciclo olímpico, como los Juegos Bolivarianos, los Juegos Centroamericanos y los Juegos Panamericanos, que lograron resultados que nos permitieron evaluar con claridad los objetivos planteados. Esto facilitó la creación de políticas orientadas a mejorar nuestros resultados, basadas en una planificación estratégica adaptada a las necesidades del momento.
En el ámbito técnico, contamos con el apoyo de destacados profesores, como José Antonio García, Hernando Gutiérrez, Eduardo Paz, Manuel Pasos y otros expertos no menos importantes. Asimismo, los directivos Humberto Chica Pinzón, Humberto Aparicio Navia, Albano Ariza, Jorge Franco Pineda, Víctor Urrego y Raúl Gómez, entre otros, desempeñaron un papel crucial en la estructuración de la primera reunión con entrenadores sobre la planificación para la participación en los Juegos Olímpicos de Moscú 80. Este proyecto fue denominado «Tren Olímpico Moscú 80».
Las décadas de los noventa, los dos mil, los dos mil diez y lo que llevamos de 2020 han sido testigos de la cosecha de lo sembrado en décadas anteriores, porque se consolidaron el desarrollo y los logros alcanzados.
Bajo el liderazgo de Ciro Solano y su equipo de trabajo comenzamos a visualizar el futuro del atletismo colombiano. En mi opinión, ese fue el impulso más importante para llegar a donde estamos hoy, con los resultados obtenidos y el apoyo incondicional del estamento atlético colombiano: entrenadores, dirigentes, jueces y grupos interdisciplinarios. Logramos lo que antes solo soñábamos: llegamos al mundo no solo como participantes, sino como competidores de alto nivel. Conseguimos nuestra primera medalla olímpica, así como nuestras primeras medallas mundiales, y abrimos puertas en categorías sub-18, sub-20 y en la categoría absoluta.
Celebramos los logros de figuras como Ximena Restrepo; María Isabel Urrutia, quien fue medallista olímpica en pesas, pero antes fue múltiple campeona en atletismo; Catherine Ibargüen; Anthony Zambrano; Lorena Arenas, y los diplomas olímpicos que también fueron un aporte fundamental para nuestro país y para el continente.

También aplaudimos a los medallistas mundiales en la categoría adulta, como Éider Arévalo, Flor Denis Ruiz, Anthony Zambrano, Fernando López y Lorena Arenas, para recordar a aquellos que lograron subir al podio en eventos mundiales, en categorías menores.
El camino recorrido es el resultado del esfuerzo y la dedicación de muchos protagonistas, y puedo decir con certeza que, gracias a su pasión y compromiso con este hermoso deporte, finalmente vimos la luz al final del túnel. Como actual líder del atletismo colombiano quiero agradecer a cada uno de los que forman parte de este movimiento. Gracias a su conocimiento, entrega y amor por nuestra actividad atlética, logramos el objetivo que nos propusimos hace décadas. Los invito a seguir construyendo sobre lo que ya se ha logrado.
Quiero extender un agradecimiento especial a Ramiro Varela por sus enseñanzas y aportes. También, a los miembros del comité ejecutivo actual: Orlando Ibarra, Américo Ortega, Hernán Atehortúa y Alejandro Camargo, además a quienes pusieron su grano de arena en esta propuesta, como Wilson Higuera y a cada uno de los presidentes de las ligas, quienes con su esfuerzo y dedicación hacen posible el logro del objetivo.
La planeación, organización, ejecución, evaluación, nos permite cumplir los objetivos trazados, sin olvidar que cada fortaleza no será suficiente si no evaluamos para encontrar las debilidades que nos permitan resolverlas oportunamente para afianzar a cada actividad.





























