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Revista Olímpica

Mateo Romero: altamente competitivo

El atleta bogotano Mateo Romero, de 23 años, ganador el pasado 22 de marzo, de los 20 kilómetros marcha del Gran Premio Dudinska 50, en Eslovaquia, que hace parte del World Race Walking Tour categoría Gold, se ha convertido en uno de los grandes de esta modalidad en Colombia.

Ser altamente competitivo es la mayor virtud de Mateo Romero, la nueva joya de la marcha atlética en Colombia. Su deseo de ganar siempre y de ponerse metas cada vez más difíciles le ha permitido alcanzar un sitial de privilegio, en un país de marchistas. 

Nacido el 7 de febrero de 2003, en Bogotá, hoy, con 22 años, ya tiene a cuestas unos Juegos Olímpicos y victorias internacionales, como la conseguida en Eslovenia, en donde estableció el tercer mejor registro de todos los tiempos de Colombia, el séptimo de Sudamérica y el noveno de América. 

A pesar de su juventud, Mateo es heredero del legado del forjador de la marcha atlética de la última década, en Colombia, Fernando Rozo, quien alcanzó a conocer a ese niño de ocho años, en quien descubrió unas enormes condiciones, una pasión por la marcha, un fuerte carácter y un deseo de ganarlo todo, y pensó que estaba frente a un talento a quien debía pulir en los años siguientes. Sin embargo, Rozo murió hace 13 años, sin confirmar todo aquello que pensaba de este niño, que había llegado a sus manos luego de abandonar el patinaje.

“Aunque fue poco el tiempo que compartimos, fue quien me dio todas las bases técnicas para ejecutar bien los movimientos que requiere este deporte. Siempre estaré agradecido con Fernando por esto, y a él le dedico mis triunfos”, expresa Mateo.

Sin embargo, Rozo lo alcanzó a llevar a su primera competencia nacional, en Cartagena. Era tanta la convicción del entrenador sobre las condiciones del niño, que le regaló unas zapatillas para esa experiencia, que remplazaron los viejos y deteriorados, que eran lo único que le permitía la situación económica de sus padres. En Cartagena ganó los 3 kilómetros, en su categoría infantil. Con ese resultado, Rozo quedó más convencido de lo que creía de Mateo. Y esa fue la única victoria que celebraron maestro y alumno, porque al poco tiempo, Fernando Rozo falleció.

Repuesto del inesperado golpe, Mateo Romero empezó a construir una carrera en la marcha atlética, en la cual ha acumulado victorias nacionales como las obtenidas en 2017, en los 5.000 metros, en los Juegos Supérate Intercolegiados, y la primera internacional, en el Suramericano Escolar, en Cochabamba, Bolivia.

En 2018 repitió su victoria en los Supérate, con nueva marca nacional.

En 2019 logró una muy importante figuración internacional, al terminar tercero en el Challenger Mundial de Marcha, en La Coruña, España, en los 10 km.

En 2021 fue campeón suramericano, medallista panamericano, segundo en la Copa Panamericana de Marcha.

En 2022 fue quinto en el Mundial Sub-20, en Omán, y cuando luchaba por una medalla en el Mundial Juvenil que se celebró en Cali, fue sancionado por jueces y relegado a la posición 12.

Mateo convirtió esa frustración, de no haber podido coronarse en su tierra, en una fortaleza para el año siguiente, para el cual se trazó dos objetivos grandes: el Mundial y los Juegos Olímpicos París 2024.

De acuerdo con un estricto plan diseñado por los entrenadores Marcelino Pastrana y Luis Fernando López, Mateo comenzó con el título de los 10 km., en los Juegos Nacionales del Eje Cafetero y terminó con el puesto 14, en el Mundial de Marcha en Antalya, Turquía, en la maratón relevos mixto, con Lorena Arenas, resultado que les permitió obtener el cupo en esa prueba, a los Juegos Olímpicos de París.

“Este es apenas parte del inicio del camino que todavía tenemos que recorrer, pero siempre con los pies sobre la tierra, con la convicción de que nada se logra sin trabajo duro, disciplina y constancia… así que a seguir. Muchas gracias a todo el equipo multidisciplinar por creer en nosotros”, señaló.

Mateo Romero maneja un segundo perfil, el de su formación personal, porque quiere y lo ha logrado, ser un atleta integral. En la actualidad cursa quinto semestre de administración de empresas, a distancia, en la Universidad Militar Nueva Granada, en Bogotá.

Y el 2025 lo comenzó con ese gran triunfo en Eslovaquia, en el cual estableció un tiempo de una hora, 20 minutos y 17 segundos, nueva marca personal y tercera en la historia de esta prueba, en Colombia, detrás del 1.18.53, de Éider Arévalo, y el 1.20.03, de uno de sus entrenadores, Luis Fernando López. Igualmente obtuvo un cupo en el grupo de preclasificados por escalafón, para el Mundial de Tokio del presente año.

Foto portada: Running Colombia.