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Revista Olímpica

Cultura física. Una propuesta de vida II

“Jugar, más allá de la orden impartida, significaba aceptar las condiciones establecidas para la práctica lúdica, pero, además, hacerlo con el placer que proporciona el compartir espacios con los pares, competir, ganar, perder, reír, vivir en el disfrute de los derechos, fundamentalmente el de la igual-libertad, que a su vez   constituye el núcleo fundamental del jugar”: Jorge Bejarano.

Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.

Una lectura de los tiempos modernos.

El análisis de las distintas escuelas  de gimnasia y deporte vigentes en Europa, especialmente en Suecia y el sistema del inmortal Ling, como lo denomina en su tesis el médico Bejarano, o las específicas técnicas de Alemania y Estados Unidos con las respectivas críticas a ellas formuladas le permiten establecer en su tesis de grado, conceptos importantes para el desenvolvimiento de la educación física y el deporte de inicios del siglo XX en el medio nacional, para dejar claramente establecidas las condiciones para configurar una Cultura Física.

El juego puede entenderse, plantea en la tesis el médico Bejarano, desde una doble perspectiva, pero las dos conducen a una liberación del cuerpo frente a imposiciones físicas que cumplen una función específica de simetría y voces de mando, según se disponía en las leyes nacionales sobre educación de épocas propias de su estudio.

En ellas, advierte, no se privilegiaban aspectos que permitieran mayor despliegue físico, por lo demás específico, en función del deporte, como lo reportaban los estudios sobre el desarrollo de estas nuevas teorías en Inglaterra, Francia, Suecia y Bélgica:

“Las ventajas que la Educación Física reportó de los juegos fue tan grande y trascendental, que puede decirse que bajo su amparo revivió y adquirió el prestigio e importancia que debió tener y que o no había sido notada o había desmerecido, porque el acrobatismo alcanzó a producir tan hondo perjuicio.” (Bejarano, 1913)

Las posiciones que establecían las entonces modernas teorías sustentaban el jugar como el camino que debía transitar la educación física, para de esa forma establecer solidez en la preparación de los jóvenes que acudían dentro de su vida académica a tales prácticas lúdico-culturales. 

Médico Jorge Bejarano Martínez.

Juego, como diálogo entre pares.

Jugar, más allá de la orden impartida, significaba aceptar las condiciones establecidas para la práctica lúdica, pero, además, hacerlo con el placer que proporciona el compartir espacios con los pares, competir, ganar, perder, reír, vivir en el disfrute de los derechos, fundamentalmente el de la igual-libertad, que a su vez   constituye el núcleo fundamental del jugar.

El espacio–tiempo del juego resulta significativo para el autor en estudio, porque es ahí, en ese ahora, en donde los niños y jóvenes despliegan todo su potencial de vida, y al hacerlo no solo se confrontan en función de sus derechos, sino que atienden y entienden de sus deberes, es decir, no sólo se obtienen las ventajas anotadas, sino que se avanza en la formación moral de la juventud. 

En la civilidad, como referencia suprema en la formación físico–intelectual de la juventud, para de esa forma ir construyendo un país sin dogmas fratricidas, la cultura Física debía afirmarse sobre ejercicios que atendieran de forma integral circunstancias propias de la edad, pero también, factores sociales que incidían sobre los estudiantes de manera significativa. Ejemplo de ello, la nutrición o la percepción de la realidad propia derivada del lugar de la familia en el contexto social, factores estos, entre otros, que podían incidir en las destrezas de carácter individual o en los conceptos de orden y disciplina personal y cuidado del cuerpo.

Para ello, el médico Bejarano, por ejemplo, analiza conceptos de gimnasia respiratoria, la educación de los órganos locomotores o los de destreza, y afirma a renglón seguido la decantación de estas fases de análisis en la actividad deportiva.

“Son los deportes, el género de ejercicio más conveniente a la juventud, porque no sólo estimulan las cualidades morales, sino que también forman hombres de acción».

Cultura física, un lugar para la mujer.

Dedica especial atención a la mujer y advierte sobre la indiferencia con que ha sido tratada, señalando factores como ignorancia, entendida como ninguna o escasa formación académica, deficiencias que también son evidentes en el orden físico, dadas las limitaciones que sobre el cuerpo de la mujer eran claras.

En una sociedad profundamente religiosa, que obligaba a recatos y ocultamientos del cuerpo femenino, sometimiento y dependencia fundados, afirma, en el “egoísta   concepto que de ella tenemos preconcebido: el de que solo le corresponde llenar la función propia a su sexo” (Bejarano p. 114)

Los criterios dominantes de una sociedad patriarcal son expuestos como impedimentos para el desarrollo físico e intelectual de la mujer, y tales restricciones son de claro origen social, con profunda incidencia en el ámbito familiar. 

Las niñas y jóvenes mujeres no podían participar de actividades lúdico– deportivas y el acostumbrado recogimiento obligaba a mantenerse dentro de cánones restrictivos, como lo aconsejaba la tradicional cultura femenina.

“Laborar por la educación física de la mujer es tratar de mantener siempre intacta la belleza de su cuerpo y de su espíritu.  El verso saturnino “Su    forma es igual a su virtud” que hay en la tumba de los escipiones, será también, aplicable a ella.”Fuente especificada no válida.

La Cultura física, considerada por el médico Bejarano como la posibilidad académica de encontrar mecanismos eficaces para lograr resolver problemas de larga traza en la formación de las juventudes, no podía dejar de lado el beneficio de la ciencia y las teorías de orden social que le servían de fundamento, para hacerlas extensivas a la mujer, rechazando de plano argumentos de debilidad o limitaciones ideológicas que llevaran al sometimiento y exclusión. 

Por el contrario señala, salto, carrera, natación, equitación, patinaje, bicicleta y todos aquellos ejercicios que sin forzar su cuerpo puedan realizar deben ser parte de su formación. 

Descartaba que ciertos deportes pudieran ser exclusivos de hombres y ajenos a la mujer, así entonces esgrima, equitación, natación no sólo son aconsejables para la mujer, sino apropiados. (p. 118 – 119).

Próxima entrega, edición del 4 de octubre de 2022: termina su tesis el Doctor Jorge Bejarano rindiendo homenaje a la mujer.