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Revista Olímpica

Guerra en Ucrania 1. El dilema del COI frente al fantasma del boicot de París 2024*

A raíz de la agresión rusa a Ucrania, el COI ha asumido posturas contradictorias: en marzo de 2022 recomendó a las federaciones deportivas internacionales y a los organizadores de eventos, no invitar, ni permitir la participación de atletas y funcionarios rusos y bielorrusos; más tarde, invitó a “explorar vías que permitan la participación de atletas rusos y bielorrusos en eventos deportivos”, y, recientemente, anunció que una decisión oficial sobre la participación de Rusia y Bielorrusia en París 2024 no será adoptada antes de julio de 2023.

Por Carlos Eduardo Villegas Estrada

Académico de número de la Academia Olímpica Colombiana

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El brutal intento de invasión que Rusia inició hace más de un año contra su vecina Ucrania ha puesto en jaque, no solo a organizaciones como la ONU y la OTAN, sino que les ha planteado un difícil dilema a los Comités Olímpico Internacional, COI y al Paralímpico, CPI. La reacción de varios de los stakeholders del Movimiento Olímpico invita a reflexionar en torno a la misión y los principios y valores fundamentales del Olimpismo. Según se reveló recientemente, más de dos centenares de atletas y entrenadores ucranianos han muerto como resultado de la guerra y más de 340 escenarios deportivos han sido averiados o destruidos, cifra que seguirá creciendo mientras no cese el fuego de los cañones.

El dilema del COI, frente al desafío de Rusia y Bielorrusia, ha llevado a algunos analistas a calificar de ambigua la postura del COI; pues, en una primera instancia, en marzo de 2022, su comité ejecutivo recomienda a las federaciones deportivas internacionales y a los organizadores de eventos, no invitar ni permitir la participación de atletas y funcionarios rusos y bielorrusos; meses más tarde, el mismo COI invita a “explorar vías que permitan la participación de atletas rusos y bielorrusos en eventos deportivos”; mientras que recientemente, en su última reunión de marzo, el comité ejecutivo anunció que una decisión oficial sobre la participación de Rusia y Bielorrusia en París 2024 no será adoptada antes del mes de julio de 2023, aunque recomienda, que a los atletas rusos y bielorrusos que no apoyen la invasión a Ucrania y no estén afiliados con las fuerzas militares se les debería permitir competir en eventos clasificatorios a los Juegos Olímpicos. 

Para el COI “es extremadamente lamentable intensificar esta discusión, con una amenaza de boicot en esta etapa prematura”. La participación de atletas neutrales individuales con pasaporte ruso o bielorruso en los Juegos Olímpicos de París 2024 aún no se ha discutido. Por cuenta de este dilema “la misión del COI es incumplible” en este momento de la historia, es decir, que la misión del COI también se encuentra suspendida.

París 2024, en juego. Foto: Comité Olímpico Internacional.

Antecedentes recientes

Esta tragedia humana empezó el 24 de febrero de 2022, cuando las fuerzas militares rusas iniciaron el feroz ataque contra el pueblo ucraniano. La agresión se da en medio de la simbólica Tregua Olímpica moderna, decretada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, mediante Resolución A76/L.13 adoptada el 2 de diciembre de 2021, en la cual, los 173 países miembros presentes, incluidos Rusia, Bielorrusia y la misma Ucrania se comprometieron a “promover y fortalecer una cultura de paz y de entendimiento humano, haciendo uso del deporte como herramienta para promover la paz, el diálogo y la reconciliación, especialmente en áreas de conflicto antes, durante y después de los Juegos Olímpicos”, en este caso, los de invierno, en Beijing 2022.

La agresión de Rusia y el apoyo de su aliada Bielorrusia origina inicialmente una rotunda condena por parte del COI, que admite públicamente encontrarse en un “profundo dilema sin solución”. El COI aplica severas sanciones, como la ya indicada de no avalar la organización de eventos deportivos en Rusia y Bielorrusia y la prohibición de exhibir banderas, himnos, colores y cualquier otro símbolo asociado con estos países. Adicionalmente, ningún funcionario estatal de Rusia y Bielorrusia debe ser invitado o acreditado para ningún evento o reunión deportiva internacional y se ordena el retiro, de las órdenes Olímpicas otorgadas a Vladimir Putin y a otros altos funcionarios del gobierno de la Federación Rusa, en una decisión sin antecedentes en la historia del Movimiento Olímpico. Todas las anteriores medidas, según el COI, tienen el propósito de “proteger la integridad de las competiciones deportivas mundiales y garantizar la seguridad de los participantes”, especialmente la de los atletas rusos y bielorrusos.

Es importante recordar que el Comité Olímpico de Rusia se encontraba suspendido desde 2019, tras los resultados de la investigación que concluyó con el reporte Schmid, que reveló la “manipulación sistémica de las reglas y el sistema antidopaje en Rusia, a través de la metodología de desaparición de muestras positiva [sic] durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, 2014”. Por cuenta de las sanciones, las más drásticas posibles, Rusia fue excluida de los Juegos Olímpicos de invierno de PyeongChang, 2018, y le fue impuesta una multa de 15 millones de dólares. Adicionalmente, Rusia fue suspendida del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Thomas Bach, presidente del COI, y Vladimir Zelensky, presidente de Ucrania, durante su reunión en Kiev. Foto: tekdeeps.com

La solidaridad del COI

Desde el inicio de la agresión rusa, el COI activó toda su capacidad de ayuda humanitaria, constituyó un fondo de solidaridad con un aporte propio inicial de un millón de dólares, fondo que hoy en día supera los 7.5 millones, dispuestos para el apoyo de los atletas y entrenadores ucranianos.

El propio presidente Bach visitó Ucrania, pocos meses después del inicio de la agresión rusa, se reunió con atletas impactados por la guerra, visitó instalaciones deportivas destruidas por los misiles rusos y se reunió con el presidente Zelensky, con quien sostuvo una extensa y amable conversación. Según el COI, hasta el momento ha estado apoyando a unos 3.000 atletas ucranianos para que puedan seguir su preparación hacia los Juegos Olímpicos de París, 2024 y de Milán-Cortina, 2026.

Posteriormente, en diciembre de 2022, Bach y Zelensky sostuvieron una “abierta y constructiva conversación” telefónica, en la cual el presidente ucraniano solicitó aislar de la comunidad mundial a los atletas rusos y bielorrusos, a lo que el presidente Bach le explicó la misión unificadora del COI y de los Juegos Olímpicos consagrada en la Carta Olímpica y, de paso, le agradeció (y recordó) la aprobación de la Resolución A/77/L.28 de 2022 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de la cual Ucrania apoyó el carácter unificador y conciliador del deporte.

El “reversaso” del CPI

El Comité Paralímpico Internacional CPI, por su parte, sale aún más mal librado de este conflicto. El CPI anunció el 2 de marzo, ocho días después del inicio de la invasión y dos días antes de la inauguración de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Beijing, que los atletas rusos y bielorrusos sí estaban autorizados para competir, pero que lo harían en condición de atletas neutrales. No obstante esta contundente decisión, el CPI no dimensionó la reacción de varios países participantes, ya instalados en la villa paralímpica, quienes amenazaron con no participar en los Juegos.

Ante la inesperada reacción, el CPI tuvo que cambiar radicalmente su posición de un día para otro, y prohibir drásticamente la participación de cerca de un centenar de atletas que ya se preparaban para tomar parte en la ceremonia de inauguración, al día siguiente. Como resultado de lo anterior, el CPI tuvo que comprometer sus principios fundamentales, para salvaguardar la realización de los Juegos. Los contradictores de esta decisión se podrán cuestionar sobre una posible violación a los derechos humanos de los atletas rusos y bielorrusos; finalmente no son ellos quienes perpetuaron los ataques y, probablemente, ni siquiera estén de acuerdo con la embestida del ejército de su país.

En defensa de la decisión inicial del del CPI es justo señalar que, a diferencia del COI, sus estatutos no son vinculantes en el sentido de que los países miembros deben acogerse a la moderna Tregua Olímpica de las Naciones Unidas, lo que dejaría sin “dientes” al CPI, para suspender a sus miembros. A propósito, el CPI también le retiró al presidente Putin y otros miembros del gobierno la condecoración al honor paralímpico. A Putin también se le suspendió el estatus de presidente honorario y embajador de la Federación Internacional de Judo.

Finalmente, en la Asamblea General extraordinaria realizada en noviembre del año pasado se aprobó una moción para suspender a Rusia (64 votos contra 39) y a Bielorrusia (54 contra 45). El CPI aprovechó la asamblea general para modificar sus estatutos, empoderando al comité ejecutivo, integrado por 14 miembros, para poder imponer medidas cautelares inmediatas, en caso de que un hecho extraordinario comprometa la integridad del movimiento paralímpico; anteriormente había que esperar seis meses, para que la Asamblea General tomara las medidas pertinentes.

*Para ensamblar el presente documento se partió de los comunicados oficiales del Departamento de Comunicaciones del COI y de otros stakeholders del Movimiento Olímpico, todas, fuentes digitales.

Próxima edición, 2 de mayo de 2023: El espíritu de participación.