{"id":22363,"date":"2023-11-28T11:21:55","date_gmt":"2023-11-28T16:21:55","guid":{"rendered":"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/?p=22363"},"modified":"2023-11-28T16:13:32","modified_gmt":"2023-11-28T21:13:32","slug":"juego-y-camino-3-nucleo-familiar-y-el-juego-como-consenso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/juego-y-camino-3-nucleo-familiar-y-el-juego-como-consenso\/","title":{"rendered":"Juego y camino 3. N\u00facleo familiar y el juego como consenso"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La casa era el escenario social por naturaleza y de trabajo de la familia, no as\u00ed la ciudad, que ten\u00eda<\/strong> <strong>dificultades para propiciar descanso y mucho menos posibilidades para el desarrollo de juegos comunitarios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Fabio Alfredo Navarro Pasquali<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Fil\u00f3sofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Mag\u00edster en Historia de la Universidad Javeriana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero una vez formulada la pregunta por la construcci\u00f3n del sujeto social en funci\u00f3n de ese espacio habitable, de esas expresiones l\u00fadicas quiz\u00e1 perdidas se ha de avanzar tambi\u00e9n en otra direcci\u00f3n, quiz\u00e1, la se\u00f1alada por Mauricio Archila Neira, en&nbsp;<em>Cultura e identidad obrera. Colombia 1910 \u2013 1945<\/em>. El uso del tiempo libre, cuando afirma que pese a que en los inicios del siglo XX no quedaba mucho tiempo libre para disfrutar de actividades l\u00fadicas, el poco que quedaba era objeto de presiones que iban desde el campo moral, pues ese tiempo libre ten\u00eda el riesgo, seg\u00fan la iglesia cat\u00f3lica, de ser utilizado en actividades inmorales,&nbsp;&nbsp;y desde la perspectiva del Estado ese mismo tiempo libre era considerado como aprovechado para la conspiraci\u00f3n y adoctrinamiento de las masas. (Archila, 1993 p. 167)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para este autor lo que estaba en juego eran los ritmos de los tiempos que se viv\u00edan, teniendo en cuenta los finales del siglo XIX y comienzos del XX, que dio como resultado, entonces, un escenario en el cual necesariamente se producen transiciones, que afectaron, entre otros, el \u00e1mbito familiar, que no solo permit\u00eda el descanso y el juego d\u00e1ndole relevancia a la vida social, sino que adem\u00e1s pod\u00eda considerarse, como efectivamente lo hace Archila Neira, como un lugar propio para el trabajo fabril y la producci\u00f3n artesanal. (Archila, 1993 p.168)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una caracter\u00edstica importante es la observada respecto de la casa familiar como n\u00facleo econ\u00f3mico, que adem\u00e1s&nbsp;&nbsp;de permitir el descanso com\u00fan, favorec\u00eda y reconoc\u00eda las actividades l\u00fadicas y de ocio en general, como inherentes a ese habitar. En ese contexto el jugar se convierte en factor de cohesi\u00f3n familiar, manifest\u00e1ndose a trav\u00e9s de sus&nbsp;&nbsp;propios reglamentos, que&nbsp;&nbsp;permit\u00edan una cierta producci\u00f3n de reglas adicionales puestas en conocimiento de los participantes, una vez deliberadas y aceptadas se disponen como normas a cumplir, para generar as\u00ed unas disposiciones del llamado Derecho horizontal, que se asume como consensual, no de sometimiento, sino de aceptaci\u00f3n por mutuo acuerdo,&nbsp;&nbsp;convicci\u00f3n, si se quiere.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1026\" height=\"702\" src=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/ArchDaily-1026x702.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22365\" style=\"width:626px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/ArchDaily-1026x702.jpeg 1026w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/ArchDaily-789x540.jpeg 789w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/ArchDaily-768x526.jpeg 768w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/ArchDaily-1536x1051.jpeg 1536w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/ArchDaily-1200x821.jpeg 1200w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/ArchDaily.jpeg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1026px) 100vw, 1026px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Foto: ArchDaily.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El entretenimiento y el juego eran actividades f\u00e1ciles, posibles de realizaci\u00f3n en el entorno de la vida cotidiana, incluso,&nbsp;&nbsp;jugar en el lugar de trabajo. La casa era el escenario social por naturaleza y de trabajo de la familia, no as\u00ed la ciudad, que ten\u00eda, dadas sus limitaciones propias de la \u00e9poca, dificultades para propiciar descanso y mucho menos posibilidades para el desarrollo de juegos comunitarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cA finales del siglo XIX cuando las actividades productivas campesinas o artesanales eran predominantemente de car\u00e1cter familiar el momento de descanso giraba tambi\u00e9n en torno al hogar. Hasta ese momento hombres y mujeres populares parec\u00edan compartir esos ratos de entretenimiento\u201d (Archila, 1993 p. 168)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de las ciudades colombianas de finales del siglo XIX carec\u00edan de servicios p\u00fablicos apropiados que permitieran un m\u00ednimo de gozo de los espacios comunes. Ejemplo de ello, la Bogot\u00e1 de finales del siglo antes citado, descrita por los viajeros que pasaban por ella como de mal aspecto, sucia por carencia de alcantarillado y en general desagradable para el desarrollo de actividades cotidianas (Peralta, 1995 p. 64)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDe todo esto se puede sacar una gran conclusi\u00f3n: el bienestar imperante en la mayor parte del siglo no permit\u00eda placeres refinados elaborados siguiendo el patr\u00f3n de Europa. El gusto, el olfato, el tacto eran sentidos que se experimentaban a trav\u00e9s de una enorme nube de barbarie: el mugre, los malos olores, el sabor a la tierra. Salir de esa nube implicaba un proceso educativo, que, al menos, en el siglo XIX no se tuvo.\u201d (Peralta, 1995 p. 67)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las formas de vida en la ciudad no eran las ideales, si se hacen comparaciones con las ciudades europeas, o, por lo menos con las comparaciones que los viajeros europeos pudieron realizar. Lo que s\u00ed parece emerger es un tipo de recogimiento hacia el interior de la casa, entendida esta como un amplio espacio que permit\u00eda todo tipo de manifestaci\u00f3n para los integrantes de la familia, como ya se ha dicho, el habitar, la actividad social, la producci\u00f3n, la recreaci\u00f3n y el juego. Los l\u00edmites muchas veces sutiles entre educaci\u00f3n y moral para lograr discernir el porqu\u00e9 de conductas, que con el paso del tiempo fueron se\u00f1alando el camino de construcci\u00f3n y deconstrucci\u00f3n de la forma de ser de nuestra sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La falta de educaci\u00f3n, no tanto de instrucci\u00f3n, hace que esos l\u00edmites desaparezcan, es decir, si se debe hablar de una sociedad consciente de su propio destino, en donde la relaci\u00f3n ciudadano\u2013Estado se de en t\u00e9rminos de respeto mutuo y cumplimiento de obligaciones biun\u00edvocas, por ejemplo, igualdad en ejercicio de oportunidades y&nbsp;&nbsp;garant\u00eda de derechos en general.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es dable suponer una formaci\u00f3n del individuo en t\u00e9rminos de sujeto social, como tarea del Estado, a trav\u00e9s de los presupuestos de una educaci\u00f3n orientada por \u00e9ste, con el prop\u00f3sito de retroalimentar procesos de fortalecimiento social, no s\u00f3lo del ciudadano, a pesar de ser \u00e9l su principal insumo, sino que es la condici\u00f3n de existencia de un Estado fuerte, que no autoritario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero este no era el escenario pol\u00edtico de Colombia a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en donde, pese a no negarse la posibilidad del jugar si se limitaba en grado sumo el movimiento de los cuerpos en funci\u00f3n de lo l\u00fadico, y las expresiones de felicidad estaban asociadas a consideraciones restrictivo &#8211; religiosas.&nbsp;&nbsp;El jugar era limitado por distintas disposiciones que operaban sobre el uso del tiempo p\u00fablico\u2013privado asociado con ejercicios religiosos propios de las distintas \u00e9pocas del a\u00f1o, ejemplo, Semana Santa, entre otras, que marcaban el destino de la ciudad y sus habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La educaci\u00f3n en la colonia fue dejada en manos de la Iglesia Cat\u00f3lica. Se trataba de un Estado reci\u00e9n independizado, en el cual no eran claros para sus \u00e9lites gobernantes conceptos como libertad de cultos, de ense\u00f1anza y todos aquellos otros derechos que la revoluci\u00f3n francesa e, incluso, la misma norteamericana, entre otros tantas, hicieron visibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un Estado sin educaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La educaci\u00f3n que impartiera la Iglesia Cat\u00f3lica no era el problema. S\u00ed lo era, y lo es, un Estado incapaz de cumplir dicha funci\u00f3n, al no entender la distancia que debe existir entre un culto religioso cualquiera que fuere y la ejecuci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas propias de la institucionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cualquier Iglesia, incluyendo la Cat\u00f3lica, a la que un Estado le otorgue tales prerrogativas las va a asumir, pero su compromiso es con los postulados de su propia fe, m\u00e1s all\u00e1 de las necesidades del Estado, que desde dicha lectura religiosa no pasa de ser un ejercicio terrenal puesto en manos de unos hombres perecederos, en tanto que la Iglesia se asume y entiende universal, protagonista de centenarios procesos, y sus autoridades se abrogan el poder de la palabra de sus propias deidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, el ejercicio de criterios morales no le sienta nada mal a una sociedad, cuando en ella es clara la falta de compromiso estatal en la educaci\u00f3n y construcci\u00f3n de una verdadera sociedad civil, con responsabilidades rec\u00edprocas entre&nbsp;&nbsp;ciudadanos y&nbsp;&nbsp;Estado,&nbsp;&nbsp;en t\u00e9rminos de ejercicio de derechos y cumplimiento de deberes.&nbsp;<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"603\" src=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Heraldo-Usa.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22366\" srcset=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Heraldo-Usa.jpeg 768w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Heraldo-Usa-688x540.jpeg 688w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Foto: Heraldo Usa.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el problema de una moral centrada en una determinada orientaci\u00f3n religiosa resulta ser compleja y se hace difusa la pretensi\u00f3n formadora, cuando se utiliza como discurso ideol\u00f3gico para someter a personas que no profesan el mismo credo o no tienen ninguno, y es mayor el riesgo, cuando el intento de persuasi\u00f3n o la acci\u00f3n de sometimiento es llevada al plano pol\u00edtico, hecho que favorece intereses espec\u00edficos de sectores de la sociedad, afines a tales creencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el caso de la educaci\u00f3n, los controles morales exacerbados sobre expresiones l\u00fadicas, manifestaciones de car\u00e1cter sexual, estudio de la sexualidad, el cuerpo, en particular el de la mujer, el movimiento, en general, fueron lugares comunes de exclusi\u00f3n y campos de batalla en los cuales los transgresores eran sometidos al escarnio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ausencia de Estado en materia de educaci\u00f3n fue factor decisivo a la hora del balance en t\u00e9rminos de sociedad civil y sus respectivos valores. Refiri\u00e9ndose a procesos propios de la colonia, pero aplicable su concepto al periodo en estudio afirma Victoria Peralta: \u201cLa instituci\u00f3n religiosa fue uno de los pilares con que se desarroll\u00f3 la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola en Am\u00e9rica. La funci\u00f3n de esta instituci\u00f3n fue no solamente pol\u00edtica sino evangelizadora y en su evangelizaci\u00f3n aprehendi\u00f3 las conciencias, las mentes y los seres de las colonias.\u201d (Peralta, 1995 p. 76)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el an\u00e1lisis constitucional de \u00e9poca realizado en la obra de Peralta, al estudiar las relaciones Estado\u2013Iglesia, encuentra a lo largo del siglo XIX una serie de concesiones otorgados a la instituci\u00f3n religiosa, que se articulaban de forma sistem\u00e1tica con el ejercicio de los derechos ciudadanos. As\u00ed, en la Constituci\u00f3n de Cundinamarca de 1812 encuentra que el derecho a la libertad es atado en el art\u00edculo 5\u00ba a m\u00e1ximas religiosas y en la Constituci\u00f3n de 1886, la educaci\u00f3n es entregada a la Iglesia. (Peralta, 1995 p. 77)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tales afirmaciones las hace teniendo como referencia constituciones de per\u00edodos conservadores de ese siglo XIX, en las cuales las relaciones Estado\u2013Iglesia&nbsp;&nbsp;eran evidentes, pero al referirse a los per\u00edodos constitucionales liberales,&nbsp;&nbsp;echa de menos&nbsp;&nbsp;los beneficios que de ese ejercicio pol\u00edtico se pudieran derivar, es decir, que los liberales manejaran el gobierno, y, en general, el Estado deber\u00eda significar un distanciamiento con la Iglesia, pero en general la educaci\u00f3n&nbsp;&nbsp;y en ella la construcci\u00f3n de una moral p\u00fablica laica no fueron claramente definidas. (Peralta, 1995 p. 77).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cualquiera haya sido la presencia religiosa, el vac\u00edo de Estado en t\u00e9rminos de educaci\u00f3n y moral fue evidente, m\u00e1xime en per\u00edodos liberales en los cuales: \u201cLa Iglesia como instituci\u00f3n desaparec\u00eda de la escena pol\u00edtica, pero no hab\u00eda moral laica que sustituyera la \u00e9tica religiosa\u201d (Peralta, 1995 p. 77)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un aspecto que resulta importante en los planteamientos aqu\u00ed tra\u00eddos, tienen que ver con la educaci\u00f3n como referente de clase social y distinci\u00f3n entre ellas, pues no todas las personas pod\u00edan acceder a ese servicio esencial, y quienes s\u00ed gozaban de tal derecho, las mujeres en particular,&nbsp;&nbsp;encontraban, m\u00faltiples objeciones morales para el ejercicio de su vida.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"932\" height=\"702\" src=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-932x702.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-22367\" srcset=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-932x702.webp 932w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-717x540.webp 717w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-768x578.webp 768w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-1536x1157.webp 1536w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-2048x1542.webp 2048w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-1200x904.webp 1200w, https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Issuu-1980x1491.webp 1980w\" sizes=\"(max-width: 932px) 100vw, 932px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Foto: Issuu.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es posible entender que tales objeciones marcaban no solo la vida cotidiana con el direccionamiento de las conductas y las expresiones culturales, sino que, adem\u00e1s permitieron un tipo de construcci\u00f3n de sujeto social conservador amparado en las prescripciones morales religiosas, que incluso, guardadas proporciones, advierte Archila Neira, fueron asumidas como legado por los obreros de comienzos del siglo XX colombiano: \u201cLa primera gran tradici\u00f3n que recibieron los obreros era consecuente con la religiosidad popular, que, aunque con diferencias regionales, predominaba en el pa\u00eds a comienzos del siglo XX. Lo que reivindicaban los artesanos y los primeros n\u00facleos obreros no era tanto la dimensi\u00f3n espiritual del catolicismo, sino la proyecci\u00f3n social del cristianismo en general.\u201d (Archila, 1993 p. 91)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La formaci\u00f3n conservadora predominante en Colombia, pese a ejercicios liberales y de otras fuertes tendencias pol\u00edticas, como adelante se ver\u00e1, llev\u00f3 al distanciamiento entre la educaci\u00f3n impartida a ciertos sectores de poblaci\u00f3n, b\u00e1sicamente las \u00e9lites y el com\u00fan de las gentes que escasamente asist\u00edan a los primeros cursos en las escuelas.&nbsp;&nbsp;La mayor\u00eda de las veces, las comunidades ten\u00edan como su referente al cura del respectivo pueblo, a quien, como es dable entender, asum\u00edan como hombre sabio, cuyas opiniones eran consideradas m\u00e1ximas ejemplarizantes y normas a seguir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Foto portada: Viralistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Pr\u00f3xima entrega, edici\u00f3n del 5 de diciembre de 2023: De la actividad f\u00edsica como juego y regocijo del ser originario al vuelo de campanas;&nbsp;&nbsp;quietud y&nbsp;&nbsp;silencio un ejercicio colonial.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La casa era el escenario social por naturaleza y de trabajo de la familia, no as\u00ed la ciudad, que ten\u00eda dificultades para propiciar descanso y mucho menos posibilidades para el desarrollo de juegos comunitarios. 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