{"id":23181,"date":"2023-12-28T11:48:21","date_gmt":"2023-12-28T16:48:21","guid":{"rendered":"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/?p=23181"},"modified":"2023-12-29T08:10:16","modified_gmt":"2023-12-29T13:10:16","slug":"in-memorian-antonio-mania-torres-el-beisbol-fue-su-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/in-memorian-antonio-mania-torres-el-beisbol-fue-su-alma\/","title":{"rendered":"In Memorian. Antonio\u00a0Man\u00eda\u00a0Torres: amor eterno por el b\u00e9isbol"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El pasado 16 de diciembre muri\u00f3 en Cartagena,&nbsp;&nbsp;Antonio <em>Man\u00eda<\/em>&nbsp;Torres, uno de los grandes sembradores del b\u00e9isbol colombiano en su historia. Lo recordamos hoy como un ser humano apasionado por el deporte de la pelota caliente, que dej\u00f3 un legado demasiado grande.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por Alberto Galvis Ram\u00edrez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Director de la Revista Ol\u00edmpica y Presidente de la Academia Ol\u00edmpica Colombiana.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio <em>Man\u00eda<\/em> Torres, quien muri\u00f3 el pasado 16 de diciembre,  en su residencia del Alto Bosque de Cartagena, luego de tres a\u00f1os de luchar contra una enfermedad coronaria, y contra los malos servicios m\u00e9dicos que recibi\u00f3 ten\u00eda la vocaci\u00f3n de los enamorados, la pasi\u00f3n de los comprometidos, la perseverancia de los luchadores y la disciplina de los triunfadores. Y todo ello logr\u00f3 conjugarlo en el gran amor de su vida, el b\u00e9isbol, al que fue fiel desde ni\u00f1o y durante los 93 a\u00f1os que vivi\u00f3, para dejar una huella que lo har\u00e1 inmortal. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antonio Eduardo Torres L\u00f3pez naci\u00f3 el 18 de agosto de 1930, en Cartagena, en el barrio San Diego, en la calle de nuestra Se\u00f1ora del Pilar o Calle del Congo, exactamente frente a la cancha La Matuna, hoy denominada Benkoks Bioj\u00f3, que con el estadio La Caba\u00f1a, en el barrio de Manga, eran los dos \u00fanicos campos decorosos en donde practicaban las figuras de la <em>pelota caliente<\/em> en&nbsp;<em>La Her\u00f3ica<\/em>, algunos de ellos campeones mundiales en 1947, como&nbsp;<em>Petaca<\/em>&nbsp;Rodr\u00edguez,&nbsp;<em>Varita<\/em>&nbsp;Herazo,&nbsp;<em>Venao<\/em>&nbsp;Fl\u00f3rez, Jos\u00e9&nbsp;<em>Mono<\/em>&nbsp;Judas Ara\u00fajo, el&nbsp;<em>Polic\u00eda<\/em>&nbsp;Pe\u00f1aranda,&nbsp;<em>Pipa<\/em>&nbsp;Bustos y Julio&nbsp;<em>Cobby<\/em>&nbsp;Fl\u00f3rez, entre otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ni\u00f1o que nace en ese exclusivo n\u00facleo de los mejores beisbolistas de su ciudad natal; que crece con sus ojos puestos en ellos, d\u00eda y noche; que se convierten en sus primeros \u00eddolos; que recibe decenas de mensajes sobre la marcada simbolog\u00eda propia de este deporte, especialmente del arte gestual de <em>Petaca<\/em>&nbsp;Rodr\u00edguez, y que se emociona con los gritos y las celebraciones, s\u00f3lo pod\u00eda terminar con la impronta del b\u00e9isbol incrustada en su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esos primeros a\u00f1os alcanz\u00f3&nbsp;<em>Man\u00eda<\/em>&nbsp;Torres a jugar en un equipo llamado Aguilita, algo as\u00ed como las divisiones menores del tradicional \u00c1guila, del barrio de San Diego. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"300\" src=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/IMAGEN-15424295-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23184\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Foto: El Tiempo.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El freno de su mam\u00e1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, ese impulso que tra\u00eda en sus a\u00f1os mozos fue frenado por la desaprobaci\u00f3n de la\u00a0<em>Ni\u00f1a Rosa<\/em>, su mam\u00e1, quien ve\u00eda con malos ojos a esos hombres que jugaban d\u00eda y noche para pegarle con un palo a una pelota que sal\u00eda disparada, mientras alguien trataba de atraparla antes que cayera, porque consideraba que su hijo no deb\u00eda \u201cperder el tiempo\u201d en esa pr\u00e1cticas, en lugar de estudiar. Tampoco le gustaba verlo imitando al famoso\u00a0<em>Petaca<\/em>\u00a0Rodr\u00edguez, quien se hizo amigo del peque\u00f1o y le ense\u00f1\u00f3 el repertorio de gestos propios de la comunicaci\u00f3n no verbal del b\u00e9isbol, como agarrarse la nariz, jalarse las orejas, gui\u00f1ar los ojos, mover las cejas, agitar las manos, accionar los dedos etc., que era la simbolog\u00eda com\u00fan entre los entrenadores que hab\u00edan recibido las lecciones de la escuela gringa. Precisamente, por la obsesi\u00f3n del ni\u00f1o por usar esas se\u00f1ales todo el tiempo, su amigo del barrio, Enrique Ceballos, lo bautiz\u00f3\u00a0<em>Man\u00eda<\/em>, apodo que tampoco le gustaba a su mam\u00e1, pero que se qued\u00f3 por siempre como el nombre de identidad de su hijo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero su madre estaba decidida a alejarlo del b\u00e9isbol y lo envi\u00f3 a estudiar a Bogot\u00e1 al Colegio Militar Academia Ram\u00edrez, convencida que en un lugar que educaba para servir a la seguridad de la sociedad, le podr\u00edan extraer ese bicho que ten\u00eda ya metido hasta en su ADN.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"299\" height=\"480\" src=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/antonio-mania-torres-lopez-4_9165629_20231216174442.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23185\" style=\"width:610px;height:auto\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>M\u00e1s cerca del beisbol que del estudio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lejos del hijo, la&nbsp;<em>Ni\u00f1a Rosa<\/em>&nbsp;recib\u00eda la informaci\u00f3n acad\u00e9mica que le refer\u00eda que Antonio Eduardo estaba dedicado a sus estudios, pero no que el joven de 16 a\u00f1os formaba parte de una gallada de cartageneros como \u00e9l, afiebrados por el b\u00e9isbol, que lo llevaron a desarrollar de manera decisiva sus condiciones para este deporte y a conformar las selecciones de la instituci\u00f3n educativa y del departamento de Cundinamarca, en torneos nacionales. Uno de sus paisanos residentes en Bogot\u00e1 que m\u00e1s influy\u00f3 en su vocaci\u00f3n por el b\u00e9isbol fue&nbsp;<em>el C\u00f3nsul<\/em>&nbsp;Rafael Z\u00fa\u00f1iga Torres,  uno de los hermanos Z\u00fa\u00f1iga, recordados y reconocidos por haber tra\u00eddo el b\u00e9isbol a Colombia, v\u00eda Cartagena, a comienzos del siglo XX, quien era presidente de la Liga de B\u00e9isbol de Cundinamarca, y organiz\u00f3 una novena -con&nbsp;<em>Man\u00eda<\/em>&nbsp;incluido- que se convirti\u00f3 en la selecci\u00f3n departamental de Cundinamarca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1947, Colombia se consagr\u00f3 campe\u00f3n mundial de b\u00e9isbol, en Cartagena, con un equipo dirigido por el cubano Pelayo Chac\u00f3n, con jugadores que el joven&nbsp;<em>Man\u00eda<\/em>&nbsp;Torres hab\u00eda visto jugar en la Matuna, como&nbsp;<em>Petaca<\/em>&nbsp;Rodr\u00edguez. Pelayo Chac\u00f3n lo convoc\u00f3 en 1948 a los dos siguientes mundiales, en Cuba y Managua, con resultados buenos, pero no de la categor\u00eda del t\u00edtulo orbital del 47.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s formar\u00eda parte de selecciones nacionales, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1950, en Ciudad de Guatemala; en los nacientes Juegos Panamericanos de Buenos Aires, en 1951, y en los Juegos Bolivarianos, de Caracas, en 1960, en los cuales se obtuvo la medalla de oro.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"364\" height=\"434\" src=\"https:\/\/olimpicocol.co\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/F46641EC-2994-4040-9E54-21FF6C617CAE_1_201_a.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-23186\" style=\"width:610px;height:auto\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong><em>Foto: El Espectador.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El b\u00e9isbol, por siempre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya en ese momento,&nbsp;<em>Man\u00eda<\/em>&nbsp;Torres hab\u00eda hecho del b\u00e9isbol su forma de vida; estuvo presente en las delegaciones nacionales a todos los torneos internacionales y se convirti\u00f3 en la figura n\u00famero uno del b\u00e9isbol colombiano, hasta llegar a la Triple A, de las Grandes Ligas, de Estados Unidos, en Los Orioles, de Baltimore. Sin embargo decidi\u00f3 cambiar un futuro que podr\u00eda haber sido grande en Los Orioles, para vincularse a un equipo de Nicaragua, por una oferta que duplicaba lo que ganaba en Estados Unidos, decisi\u00f3n que a\u00f1os despu\u00e9s consider\u00f3 como un error.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En medio del fervor por el b\u00e9isbol se desarroll\u00f3 otro amor, el que le despert\u00f3 Rosalba Jurado, con quien contrajo matrimonio y nacieron sus cinco hijos, Rosita, Hernando, Antonio, Nancy y Aurelio, quienes les dieron seis nietos y ocho bisnietos, todos ellos formados como profesionales y tambi\u00e9n amantes del b\u00e9isbol, como su padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A finales de la d\u00e9cada de los a\u00f1os sesenta, del siglo anterior,&nbsp;<em>Man\u00eda<\/em>&nbsp;Torres altern\u00f3 su papel como jugador, con el de t\u00e9cnico, que era una de sus grandes vocaciones, especialmente por su liderazgo, pasi\u00f3n y conocimientos, inicialmente al frente de las selecciones de Bol\u00edvar, y luego, como entrenador de los equipos nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Precisamente en este traj\u00edn logr\u00f3 conformar y dirigir a uno de los equipos m\u00e1s famosos en la historia del b\u00e9isbol colombiano, entre los a\u00f1os sesenta y setenta, con jugadores como Alcibiades Jaramillo, Abel Leal, Alejandro Lian, Orlando&nbsp;<em>\u00d1ato&nbsp;<\/em>Ram\u00edrez Eusebio y Tom\u00e1s Moreno, Bartolo Gaviria, Humberto Bayuelo y Alcibiades Jaramillo, entre otros, que fueron complementados por otros tan talentosos como ellos, como Ren\u00e9 Morelos, Jos\u00e9 Miguel Corpas, Luis Herrera, Santos Berrocal, Luis Escobar y Artur Forbes, que conformaban la Selecci\u00f3n Colombia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este fue el equipo que particip\u00f3 por nuestro pa\u00eds, en los VI Juegos Panamericanos celebrados en Cali, en 1971, que conquist\u00f3 la medalla de bronce y logr\u00f3 el subcampeonato mundial en Cuba, en ese mismo a\u00f1o. De ah\u00ed en adelante todo fue exitoso como t\u00e9cnico de Bol\u00edvar, porque gan\u00f3 12 de 14 campeonatos nacionales y sembr\u00f3 una semilla que germinar\u00eda en los a\u00f1os siguientes del b\u00e9isbol cartagenero y colombiano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 16 de diciembre muri\u00f3 en Cartagena,&nbsp;&nbsp;Antonio Man\u00eda&nbsp;Torres, uno de los grandes sembradores del b\u00e9isbol colombiano en su historia. Lo recordamos hoy como un ser humano apasionado por el deporte de la pelota caliente, que dej\u00f3 un legado demasiado grande. 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