Por Ingrid Victoria Vallejo Lucena
Docente IU Escuela Nacional del Deporte y la Universidad Santiago de Cali. Ms.c Metodología del entrenamiento deportivo, Cuba. Esp. Periodismo deportivo. Profesional en deporte
En el Caribe colombiano se encuentra el municipio de Soledad. Allí se cocinan de sol a sol los sueños de personas, como el profesor y entrenador Luis Carlos Arrieta Landero, quien dio vida a la escuela de levantamiento de pesas, en la Urbanización Bonanza de Soledad 2000. Cuenta que desde niño mostró habilidades para el deporte, aunque su infancia estuvo marcada por juegos con carros y muñecos. También amaba el futbol y fue técnico de algunos clubes.
Su motivación por las pesas olímpicas empezó en 1996, a la edad de 14 años, cuando ingresó a una escuela deportiva, en donde rotaban mes a mes por diferentes deportes. Allí conoció el levantamiento de pesas por la profesora Rosa Angelina Osorio, quien lo impulsó a la formación deportiva en esta disciplina. El incentivo para quedarse en este grupo fue el afecto que su entrenadora sentía hacia el grupo de niños. También recuerda a su hermano Leonardo entrenar en la casa con pesas hechas en cemento.

Señala el profesor Arrieta, que la preparación técnica era en lo que más énfasis se hacía en los entrenamientos. Esa fue una estrategia efectiva en los resultados de los pesistas. En ese tiempo existía la categoría prejunior, hoy conocida como sub -15.
Entre sus logros como pesista lograría ser campeón intercolegial, regional, nacional juvenil y subcampeón nacional.
A pesar de su dedicación, el profesor Arrieta no tuvo resultados relevantes como deportista.
Había prioridades personales. En 1999 se graduó de bachillerato y tomó la decisión de estudiar Licenciatura en Educación Física, motivado por las vivencias deportivas en las pesas y por un libro que había en la casa de la Editorial Pila Teleña, especialista en el temas deportivos. Estas dos razones fueron suficientes para proyectarse como futuro entrenador en el levantamiento de pesas. Era lo que le apasionaba. Por esos años entrenó a su mejor amigo, Jerson Ortiz. Le hizo un chequeo para competir en un nacional en Santa Marta. Jerson fue su primer deportista, y descubrió que le llamaba mucho la atención enseñar. De esta manera inició sus estudios de educación física en el 2002. Durante este mismo año se enfocó en los procesos de iniciación deportiva.

Destino de entrenador
Mientras cursaba el primer semestre, el profe, pensó que era importante ganar experiencia y consiguió laborar en una escuela en la que le dieron la oportunidad de dar clases de educación física. Con el tiempo se dio cuenta que el club se creció y entonces decidió llevar al grupo de niños a un parque ubicado cerca a su casa, en la Urbanización Bonanza de Soledad 2000. “El parque estaba lleno de monte y suciedad, pero con la ayuda de los niños se adecuó el espacio para la práctica deportiva”, recuerda.
Los días pasaron y el clima no ayudaba para seguir con los entrenamientos en el parque, por lo que se trasladaron a una casa abandonada y trabajaron allí por algún tiempo. Sin embargo, una vez regresaron los dueños de la casa para habitarla, volvieron nuevamente al parque. Su escuela se dio a conocer cómo “El parque de las pesas olímpicas”. Esto produjo efectos positivos, porque llegaron más niños a la práctica del levantamiento de pesas. Orgulloso, el profesor Arrieta dice que “ahí nacieron muchos talentos, en el tierrero, bajo el sol y la lluvia”.

Las edades de los menores oscilaban entre los 10 y los 12 años. De allí se seleccionaron algunos para buscar cupos en un campeonato clasificatorio nacional infantil, en el que lograron clasificar siete de los ocho niños. La escuela carecía de implementación deportiva, porque todo era hechizo. Los discos eran unas balineras empotradas en varillas comunes y corrientes. Después de un tiempo, a los niños ya no les pesaban estos implementos. Según el profesor Arrieta podían levantar un total de 45 kilogramos. “Para superar esos registros se ponían los zapatos a los lados para decir que uno le ganaba al otro; eso me motivaba a mí también”, expresa.
Los pesistas que habían empezado su proceso con constancia hicieron que los entrenamientos y las buenas condiciones les permitieran levantar 100 kilogramos. “Con el tiempo tocó remachar con tornillos los discos”, indica. Aun así, toda la implementación de segunda que se podía conseguir era felicidad para los niños de su escuela.
Una de las mejores experiencias a campeonatos fue el viaje al municipio de Roldanillo, Valle del Cauca, en donde la escuela ganó medallas. Ese momento fue importante porque “pudimos mostrarle a la liga resultados, para así, poder solicitar apoyo, en cuanto a implementación”, resalta. Esa implementación era alemana: por primera vez, la marca de los discos y las barras era Berg – hantell.

Descubren orígenes y lideran procesos
Se dice que las pesas olímpicas entraron a Colombia por el puerto de Barranquilla, por cuenta de unos alemanes. Otros sostienen que los inicios de las pesas fueron en Cundinamarca; pero hasta ahora no hay información consistente sobre el origen de la halterofilia en el país. Se ha mencionado en muchas ocasiones que la influencia extranjera fue determinando los procesos, y, como lo menciona el profesor Arrieta, “somos un híbrido de quienes llegaron a Colombia, entre ellos, entrenadores rusos, cubanos, búlgaros y de todos ellos se aprendió mucho”, sostiene.
Un ejemplo cercano, es el profesor Georgi Panchev, búlgaro de nacimiento, con quien el profesor Arrieta tuvo la oportunidad de hablar. “Yo le pregunté si era cierto que los búlgaros entrenaban al máximo todos los días y él me contestó que sí”. En la actualidad, se reconoce que las enseñanzas en la disciplina estuvieron marcadas por la llegada de Gantcho Karouskov. “Hoy sé qué Colombia aprendió mucho de los búlgaros”, reafirma el profe Arrieta.
También recuerda la vez que un entrenador ruso le contaba cómo le extrañaba ver como en Colombia entrenaban un lunes y martes “alternado las cuclillas todos los días, porque en Rusia ya no entrenaban de esa manera”. Arrieta no tuvo influencia extranjera directa, pero resalta que “mis entrenadores sí fueron formados en Cuba”.
Arrieta comenzó a liderar en la Junta Comunal de su barrio, en Soledad, así como en el comité de deporte, priorizando los niños como fuente creadora de proyectos de recreación. Gracias a esto se aprobaron varias actividades, entre ellas, festivales deportivos, espacios de integración para los menores y demostraciones del levantamiento olímpico. También se hizo una conexión con la Universidad del Atlántico para solicitar estudiantes practicantes que trabajaran en labores sociales con los niños.

Todos con un par de zapatillas
En 2007, Luis Carlos Arrieta y sus muchachos viajaron a Cartagena a un campeonato Intercolegial. No tenían zapatillas de pesas para competir y el entrenador le preguntó al delegado de Indeportes Atlántico, Álvaro Torres, ¿qué se podía hacer? “Álvaro compró un par de zapatillas, pero con la condición de que todos tendrían que competir con esas mismas zapatillas. Y así fue. Los siete pesistas compitieron y tres de ellos alcanzaron medallas de oro y clasificaron para un evento internacional. Eso nos sirvió para que se tuviera más en cuenta a la escuela”, indica.
A raíz de este campeonato hubo repercusiones positivas. El entonces gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, y la directora de Indeportes, Alba Olaya de Herrera, se interesaron por las jóvenes promesas de las pesas. “Yo veía que la cosa ya se estaba componiendo… Era motivación para mí y para los atletas”, dice.
Convocaron a uno de sus deportistas a un campeonato internacional en Ecuador en 2014. Su nombre: Gustavo Maldonado, quien fue el primero de esa escuela, en incursionar en la selección nacional y en convertirse en campeón panamericano sub-15 y sub-17. Hoy continúa como deportista de alto rendimiento.
De esta forma, los procesos formativos dieron frutos, en la consolidación de otros pesistas talentosos como Sergio Roca, quien en 2016 se coronó campeón panamericano; Kevin Borré y José Vega, convocados a selección nacional; Kevin Sandoval, quien fue campeón panamericano, en 2016, en Guatemala, lo que le permitió participar en un mundial de mayores, cuando aún era de la categoría juvenil; Misael Ramírez, campeón suramericano juvenil, y en categoría mayores, en el 2018, Jesús Ovalle campeón nacional de Ascun y seleccionado para el Panamericano en México, que fue suspendido por la pandemia de COVID-19. Todos los mencionados fueron formados en la misma escuela, a sol y lluvia, desde cuando tenían 10 años. Arrieta formó atletas de alto rendimiento, a pesar de no tener la atención por parte del municipio. Tampoco hubo apoyo hacia los pesistas cuando se lesionaban. El apoyo apareció más tarde, cuando se fue al departamento del Meta, en busca de mejores oportunidades.
Otra de las frustraciones del profe fue cuando tenía previsto competir en un clasificatorio de sub -15 internacional. Iba a ser la primera vez que Atlántico participaría con siete atletas en este evento. “Tenían las marcas para competir, pero los dejaron con las maletas listas… No hubo apoyo”, recuerda.
La decepción por no conseguir suficiente soporte económico y acompañamiento de Indeportes Atlántico hizo que Arrieta se marchara de su tierra natal. En 2016 lo llamaron del departamento del Meta. Más tarde fue convocado para ser entrenador asistente en la selección Colombia y en el 2021 se posesiona como entrenador titular. Toda esta situación de migrar a otros lugares para ser valorado y reconocido le hizo pensar en sus atletas, esos que tuvo que abandonar. A pesar de la buena prensa que tuvieron, nunca consiguieron apoyo del municipio. Sin embargo, Arrieta confiesa que lo sorprendió cuando la profesora Ingrid Vallejo, fue a continuar el proceso que él mismo había construido, porque la remuneración era realmente baja.

Cosas de la creatividad
En épocas en las que aún no se manejaban muchos conocimientos en materia de formación deportiva en el levantamiento de pesas, el profesor Arrieta cuenta, entre risas, que pese a su juventud, con solo 17 años se entusiasmaba con las clases de inglés de la profesora Antonia Torres. También con las clases de anatomía, en las que explicaban cómo se activan los músculos al momento de hacer ejercicios. Todas estas memorias fueron la base para creer en el trabajo que se estaba realizando. “Los niños en ese tiempo, no tenían más que hacer. No estudiaban y el deporte se convertía en una práctica para crecer”, señala.
Agrega que para saber las condiciones que tenían los menores “se realizaban test por creatividad, como la sentadilla de arranque y combinada. Estos ejercicios hacían posible ver el patrón de flexibilidad… Lo mismo me pasó con los planes de entrenamiento con los que yo había aprendido cuando era atleta”, explica. Comenzó a tener estos planes de entrenamiento, como modelos para ir creando su propia metodología.
A medida que los niños demostraban tener habilidades para las pesas, el profesor Arrieta precisa que “traté de no perder tiempo con atletas que sabía que no iban a dar resultado. Reconocí que el mejor regalo era seguirlos animando a entrenar y la labor social que hacía con ellos”, expresa. No obstante, con desazón afirma: “Lo triste es que hoy la situación sigue igual”.
Formación académica
El perfil profesional del profesor Arrieta tiene áreas de desempeño en el rol como entrenador, pues, después de haber empezado a crear la escuela de pesas también se desempeñó como docente universitario en la Universidad del Atlántico, en donde combinó teoría y práctica. Este fue un filtro determinante para conducir los procesos de enseñanza en su escuela. Actualmente es especialista en alta gerencia y desarrollo deportivo de la Fundación Universitaria del Área Andina, de Pereira, y maestrante en actividad física y deporte de la Universidad Autónoma de Manizales.
Destaca en su recorrido como entrenador y profesor universitario los procesos relevantes de los que hizo parte y resalta la labor de entrenadores, como Julio González, Aymer Orozco, Oswaldo Pinilla y Jaiber Manjarrez, entre otros. Afirma que “ser inquieto es lo que lo lleva a aprender y a tener éxito. El entrenador colombiano es creativo y las dificultades económicas y desavenencias crean oportunidades, donde no las hay. Por eso Colombia es un país muy diverso”.
Agrega que “el prototipo de pesista que hay en el país permite explorar y conocer el potencial para las pesas, amalgamado con sus culturas geográficas, gastronómicas, costumbres y creencias. En este sentido, el entrenador influye mucho en el desarrollo de sus atletas, explorando el talento para convertirlos en deportistas integrales”.
Entre sus logros deportivos destaca:
Panamericano sub-17
Preolímpico de Tailandia, en donde ganó tres cupos para los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires. Allí Colombia obtuvo tres medallas.
Juegos Olímpicos de Tokio, con la medalla de plata de Luis Javier Mosquera.
Mundiales Mayores 2021 en Tashken, Uzbekistán, en donde, por primera vez, Colombia hizo récord mundial, con Leman Paredes.
Mundial Mayores 2022, de Bogotá, título histórico para Colombia con el primer lugar en hombres y tercero en damas.
En la actualidad, recorrer y recordar los inicios de la escuela a sol y lluvia en la Urbanización Bonanza de Soledad 2000, es reafirmar los pasos que llevaron al profesor Arrieta a lograr sueños personales, pero también los de sus pesistas. Espera lograr buenos resultados en este 2023, con el objetivo de coronar con éxito este ciclo olímpico, en París 2024.





























