El deporte y el Movimiento Olímpico han formado gran parte de mi vida. Desde que tengo uso de memoria he estado vinculado a alguna actividad física, académica, social o laboral, que engloba el fenómeno del deporte. Por eso esta segunda crónica de mi participación en la Sesión de Jóvenes Embajadores, celebrada en Grecia, del 10 al 22 de junio pasado, la quiero dedicar a agradecer a quienes me han apoyado.

Por Luis Hernando Hernández Angulo
Delegado de la Academia Olímpica Colombiana, en la 63ª Sesión de Jóvenes Embajadores, en Olimpia, Grecia.
Desde los dos años de edad, mis padres me vincularon en un programa de formación deportiva por el que tuve la posibilidad de entrenar patinaje artístico, fútbol, voleibol, gimnasia, ajedrez, atletismo y baloncesto. Estos deportes me acompañaron en todo mi proceso de crecimiento y desarrollo. Me brindaron la posibilidad de desarrollar habilidades físicas, tanto condicionales como coordinativas, viajar por diferentes ciudades de mi país, conocer personas maravillosas, lograr triunfos, sufrir derrotas, conocer el valor de la amistad, del trabajo en equipo, de la disciplina, del respeto y de la responsabilidad. Fueron actividades que me ayudaron a formarme como deportista y que me permitieron jugar en la liga profesional de baloncesto de Colombia, en el año 2017. Posteriormente me motivaron a continuar mi formación como persona y profesional al iniciar la carrera profesional en las Ciencias del Deporte. Todo esto, porque el deporte se convirtió en un estilo de vida que nunca he querido abandonar.
En el descubrimiento del fenómeno deportivo se encuentra intrínseco el Movimiento Olímpico y, su precursor, el Barón Pierre de Coubertin, quién restauró los Juegos olímpicos de la modernidad y estructuró todo lo que ellos engloban. El lema “Citius, Altius, Fortius” no es una frase genérica que describe la búsqueda de la victoria, sino que es una invitación a trabajar por construir una mejor versión de sí mismo. Así ha sido conmigo.

La sesión internacional número 63 para Jóvenes Embajadores Olímpicos fue, como lo mencioné en la crónica anterior, una experiencia extraordinaria, un logro que comenzó desde muy temprana edad, pero que fue construido en conjunto;,porque, como lo decía un amigo, al que le guardo mucha admiración, en una de las últimas de nuestras charlas: “Somos el resultado de un sinnúmero de personas que han influido en nuestras vidas”. Por lo anterior es imposible desconocer que, si bien los logros y objetivos alcanzados son a título personal, el apoyo de personas e instituciones es determinante. En consecuencia quiero tomar el tiempo para reconocer y valorar a quienes han contribuido en el proceso de deconstrucción, a lo largo de mi vida.
Quiero agradecerle a Dios por la vida, por la salud y por el privilegio de tener cerca a personas que me apoyan, me impulsan y me animan a brindar la mejor versión al mundo.
Quiero agradecer a mi núcleo familiar, porque sin ellos no sería quien soy ahora. Quiero agradecerles por su ejemplo, sus enseñanzas, sus consejos, su amor y todos sus esfuerzos. Quiero agradecer, especialmente, a mamá por el ejemplo de tenacidad y de superación buscando su desarrollo y dando lo mejor por mi hermano y por mí.
Quiero agradecer a mi familia escogida. Gracias por el cariño, el apoyo, la convicción y su disposición día a día.
Quiero agradecer al Comité Olímpico Colombiano y a la Academia Olímpica Colombiana, por su confianza y apoyo para ser partícipe de la Sesión Internacional. Especialmente, al presidente de la AOC, Alberto Galvis Ramírez; a la vicepresidenta de la AOC, Clemencia Anaya Maya; a la secretaría de la AOC, Rocío Gámez; al presidente del COC, Ciro Solano y, el director Académico del COC, Jaime Orlando Granados Casas.

Quiero agradecer a la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA), el alma mater que me abrió sus puertas para brindarme una nueva oportunidad en la academia y para la adquisición, construcción y divulgación de nuevo conocimiento.
A la cátedra Olímpica y al Centro de Estudios e Investigación Olímpica de la Universidad, porque allí empezó a germinar la semilla del Olimpismo que fue sembrada a muy corta edad por mis padres, mi hermano, mis entrenadores deportivos y compañeros.
De forma puntual, quiero agradecer al director de los programas de Postgrados de las Ciencias del Deporte, Néstor Ordoñez Saavedra; director del programa profesional Ciencias del Deporte, Alonso Rodríguez Buitrago; a los docentes Diana Marcela Zapata, Laura del Pilar Prieto Mondragón, Ana María Arias Castaño, Julie Hortencia Gómez Solano, Néstor David Ochoa, Manuel Millán, Jorge Enrique Buitrago, Juan José Ramos Acosta, Diego Alonso Sánchez, Katherin Quintero, Martha Margarita González, Daniel Ignacio Oliveros Wilches, Manuel Antonio Bernal Mañozca, Luis Alejandro Garzón Martínez, Álvaro Gracia, Ludwig Van Jiménez Campos, Ruby Lorena Carrillo Barbosa, Mauricio Monroy Gómez, Luz Ángela Riaño por sus lecciones y conocimientos transmitidos. Así mismo, a todos los directivos, funcionarios y colaboradores que hacen posible su funcionamiento.
Quiero agradecer a los entrenadores que han contribuido a mi desarrollo personal, profesional y deportivo: Magda Constanza Quintero, Thomas Díaz, Hugo Daza, Henry Prieto, Enna Hernández, Giovany Torres, Samuel Pablot, John Wooden.
Quiero agradecer a todos y cada uno de mis amigos y amigas. Cada uno de ustedes ha contribuido a que todas las etapas de mi vida hayan sido inolvidables y un escalón para lograr objetivos y alcanzar metas.
Finalmente, quiero agradecer a la Academia Olímpica Internacional, a su presidente, Isidoros Kouvelos; a la Coordinadora de la Sesión Internacional para Jóvenes Embajadores Olímpicos, Stella Tachtara; a los coordinadores, especialmente a Echo Tsang y Motto Williams, por su guía en todas las actividades, y, a todos los colaboradores y jóvenes embajadores olímpicos de todo el mundo, por su disposición, vocación y energía, para que la Sesión YOA (por sus siglas en inglés) haya sido inolvidable.





























