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Revista Olímpica

Mauricio Ortega: en la cima de la madurez

Ser un niño sumiso y perdedor en la Institución Educativa Cadena Las Playas, en Apartadó, Antioquia, ayudó a forjar a uno de los mejores lanzadores de disco del mundo, clasificado a sus terceros Juegos Olímpicos, los de París 2024, en la plenitud de su madurez deportiva y personal.

Por Julio César Sandoval

Director de Runningcolombia.com

Mauricio Ortega era un niño al que como él mismo dice “le gustaba la pelea”, pero siempre salía perdedor. Fue entonces cuando buscó en el deporte la oportunidad de hacerse más fuerte. Lo intentó con el levantamiento de pesas, pero no lo aceptaron.

Al ver ese entusiasmo y ganas de hacer deporte, Yofre López, esposo de una prima, lo convenció de que se iniciara en el atletismo, específicamente en pruebas de lanzamientos, aunque le advirtió que al principio no le iba a gustar, pero “poco a poco se iba a ir enamorando de este deporte”.

Fue entonces cuando empezó a trabajar con el profesor Ferney Romaña, en Urabá, quien desde que lo vio dijo que tenía el biotipo perfecto, a pesar de que era lento. Con muy poco trabajo lo llevó a su primera competencia, en la que obtuvo una medalla de plata en lanzamiento de disco y una de bronce, en impulsión de bala.

Y desde entonces fue un aventajado, a tal punto que empezó a dominar en categorías menores, cuando era apenas un niño. De hecho, desde que comenzó a competir impuso las marcas nacionales de todas las categorías.

“Usted va a llevar el lanzamiento de disco a otro nivel”, le dijo en 2008 el profesor Romaña, advertencia que lo convenció aún más, cuando empezó a medirse en el colegio a los que antes “se metían conmigo”.

“Una vez me enfrenté a uno de la jornada de la tarde, en la que estaban los más grandes. Él tenía como 17 años y yo apenas como 13, pero lo clavé. Otro día, un compañero de clase me pegó con un pupitre y lo levanté como una pesa y lo tiré al piso. Me volví fuerte y ya no se metían conmigo”, dice Mauricio.

En medio de esos recuerdos de la infancia, también agradece que haya salido de su natal Apartadó, para Medellín, no solo a entrenar bajo las órdenes de Armín Luna (q.e.p.d.), y después con Giovanny García, sino para apartarlo del bajo mundo en el que parecía sumirse. “Me mandaron para Medellín, porque andaba en combos, y si no hubiese sido así, no estaría contando esta historia”, reconoce Mauricio.

Y estando en esa concentración, entrenando bajo las órdenes del cubano Frank Casañas, logró la marca que lo tiene hoy en día en boca de los expertos y los propios rivales. Fue en un meeting de Lovelhe, en Portugal, en donde lanzó el implemento a 70,29 metros, registro con el que rompió su récord nacional y suramericano, se convirtió en el primer atleta de esta parte del mundo en superar la barrera de los 70 metros y se ubicó primero en el escalafón mundial de la temporada 2020 (posteriormente, el campeón mundial, el sueco Daniel Stähl, impuso una marca de 71,37, para dejar a Ortega segundo en el ránking del 2020).

“Esa distancia de 70,29 metros, que logré en el lanzamiento del disco es impresionante, tanto que me ha costado repetirla. Sin embargo estoy entrenando fuerte para superarla”, dice Mauricio.

En su carrera deportiva ha tenido muchas victorias en los eventos del ciclo olímpico, pero también derrotas que lo han marcado, como cuando fue cuarto en el Mundial de Menores de Lille (Francia), en el 2011, en su primera participación internacional, o el hecho de quedar por fuera de la final de los Juegos Olímpicos de Rio 2016, cuando venía de ser finalista mundial un año antes, en China.

Por ahora solo piensa en la temporada 2024, en los Juegos Olímpicos y en la posibilidad de estar en la final, frente a los que antes veía con temor, como a aquellos niños grandes de la Institución Educativa Cadena Las Playas, pero que hoy solo respeta como rivales. 

Ya no es el niño pequeño al que se la ‘montaban’. Ahora es un hombre de 30 años, con 1,85 metros de estatura, un peso de 115 kilos y una envergadura de 2,02 metros, que coge el disco de 22 centímetros de diámetro y dos kilos de peso, como una pelota de tenis.

Y con esa convicción espera participar en sus terceros Juegos Olímpicos, consecutivamente, en la modalidad de lanzamiento de disco, luego de terminar en el lugar 18, durante Río 2016, y en el séptimo puesto y, por ende, el diploma olímpico durante Tokio 2020.

Ortega obtuvo su clasificación el pasado 22 de mayo, en Leiria, Portugal, al registrar una marca de 68.06 metros que le dio la victoria en el certamen y la clasificación a los Juegos Olímpicos París 2024, tras superar el registro mínimo de 67.2 metros. Con su marca en el quinto intento, Mauricio Ortega superó al italiano Giovanni Faloci (63.14) y al portugués João Domingues (41.62), quienes cerraron el podio de la prueba.