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Revista Olímpica

París, presente desde el nacimiento de los Juegos

Varios factores le dieron protagonismo a París, en la restauración de los Juegos Olímpicos: el origen francés de su restaurador, Pierre de Coubertin; la pugna de París, por ser la primera sede, en 1896, que finalmente ganó Atenas; la celebración y el fracaso de la Ciudad Luz, en los segundos Juegos, en 1900, y la revancha parisina en 1924.

Barón Pierre de Coubertin, francés, restaurador de los Juegos Olímpicos modernos.

Por Clemencia Anaya Maya

Vicepresidente de la Academia Olímpica Colombiana

Los Juegos de la I Olimpiada se celebraron del 6 al 15 de abril, de 1896. La elección de Atenas fue aclamada por unanimidad, pese a que inicialmente se pensó que el anfitrión fuera Londres o París. En el marco del desarrollo de las competencias se llevó a cabo el 10 de abril, la Segunda Sesión del COI, durante la cual fue elegido el segundo presidente del máximo organismo del deporte: Pierre de Coubertin. 

Fueron 14 países los participantes, en 1896, con 240 atletas masculinos, pues las mujeres no podían participar, a imagen y semejanza de los Juegos Olimpicos de la antigüedad. Ellos participaron en nueve disciplinas deportivas, para un total de 46 eventos[1].

Así como Corebo de Elide[2] fue el primer vencedor olímpico que nos reporta la historia antigua, el primer vencedor olímpico de la época moderna fue James Connolly (USA), quien ganó la prueba de salto triple.

Lo más relevante de esos Juegos fue la carrera de Maratón, porque la ganó Spyridon Louis[3] en representación de Grecia y se convirtió en un héroe al obtener la primera y única medalla de oro, entre las 50 alcanzadas por su país. Lo inimaginable del evento es que la premiación otorgó realmente al primer lugar una medalla de plata conmemorativa de los Juegos, una rama de olivo y un diploma de participación. Al segundo lugar se le entregó una medalla de bronce, una corona de laurel y un diploma.

Es de anotar que el jubilo de los Juegos cautivó a la población quienes manifestaron su deseo por hacer de Atenas la sede permanente de los Juegos Olímpicos modernos; incluso los atletas americanos llegaron a escribir una nota al New York Times buscando apoyo para lograrlo. Sin embargo sería el propio Coubertin quien insistiría en el carácter universal de los Juegos y que estos deberían tener sede en cualquier parte del mundo.

París 1900 – Los Juegos de la II Olimpiada se hicieron en París, del 20 de mayo al 28 de octubre. Infortunadamente fueron catalogados como “un desastre” al ser organizados a la par de la Feria Mundial y la Feria Exposición de 1900. Coubertin sufrió el hecho de tener poco poder de decisión a la hora de organizarlos, pues los organizadores de la Feria decidieron la programación de algunos eventos que no fueron precisamente reconocidos como olímpicos para los propios participantes. La situación representó un momento difícil para el presidente del COI, pero no fue motivo para desanimarse para motivar la organización de los siguientes, en América. 

Debemos destacar que a pesar de todo o gracias al mismo caos organizativo, las mujeres hicieron su aparición en varios deportes, aunque no fueron reconocidos por el COI los eventos en los que participaron. El campeonato de golf fue ganado por Margaret Abbott (USA); el campeonato de vela fue ganado por la navegante y condesa Helene de Pourtales de Portugal. Por su parte la británica Charlotte Cooper (GBR) obtuvo el primer lugar en tenis de campo.

No hubo ceremonia de inauguración ni de clausura y se les dio a todos los participantes una medalla con la Diosa Nike sosteniendo los laureles en ambas manos, y en el anverso un atleta sosteniendo un laurel en su mano derecha. En total participaron 24 países con 1.206 atletas hombres y 19 mujeres, en 18 disciplinas deportivas para un total de 95 eventos.

París 1924. Los Juegos de la VIII Olimpiada regresaron a París y se celebraron del 4 de mayo al 27 de julio, con la participación 3.088 atletas, 136 mujeres y 2.952 hombres, procedentes de 44 países. En competencia estuvieron 17 disciplinas deportivas y 126 eventos. 

Para Pierre de Coubertin era verdaderamente un reto el que París hiciera unos excelentes Juegos, después de la experiencia vivida en los Juegos de 1900, que no fueron precisamente los mejores, ni tuvieron el enfoque que deseaba para el futuro del Movimiento Olímpico.

Así las cosas debemos saber que varias ciudades aspiraron a ser la sede de estos Juegos, entre ellas, Ámsterdam, Barcelona, Praga y Roma, por Europa, y Los Ángeles por Norte América. Sin embargo, el interés de Coubertin era grande por lograr que el éxito organizativo fuera liderado por su ciudad natal. La ciudad fue elegida sede durante la 20ª. Sesión del Comité Olímpico Internacional celebrada el Lausana el 2 de junio de 1921.

Se recuerdan estos Juegos porque aparecen por primera vez varios elementos que hoy son observados naturalmente.

Se introduce oficialmente el Lema Olímpico, “Citius, Altius, Fortius” (más rápido, más alto, más fuerte).

Durante la ceremonia de clausura se izan por primera vez tres banderas: Comité Olímpico Internacional, país sede y país anfitrión de los próximos Juegos. 

Existió una pequeña Villa Olímpica en el suburbio de Colombes, en el noroeste de la ciudad. Por primera vez, todos los atletas se alojaron en una Villa Olímpica, construida cerca del Estadio Olímpico. La Villa constaba de casas portátiles de madera con agua corriente, y también contaba con una oficina de correos, una oficina de cambio de dinero, una peluquería y un restaurante[4].

El desarrollo de los Juegos fue exitoso y varios atletas se convirtieron en referentes icónicos del Olimpismo moderno, tales como Erick Lidell, Harold Abrahams (Reino Unido), Johnny Weismuller  (USA) y Paavo Nurmi (Finlandia). 

Los ingleses tuvieron una formidable participación en el atletismo destacándose en la prueba de 100 m. planos y convirtiendo su participación en una leyenda, no solo por lo extraordinario de la carrera propiamente dicha, sino por toda la historia que rodeó su participación, que sería honrada y recordada en una película muy famosa conocida como Carros de Fuego.

Por su parte, el americano, que ganó las pruebas de natación en 100 y 400 metros libres, el relevo de 4 por 200, ganó bronce con el equipo de waterpolo y se convirtió posteriormente en una figura del cine representando al famoso Tarzán: Johnny Weissmuller.

La asombrosa participación del finlandés arranca exclamaciones y aplausos de emoción y admiración por parte del público, al convertirse en el primer atleta ganador de cinco medallas, en los mismos Juegos. Tal logro lo alcanzó en los eventos de 1.500 metros, 3.000 metros por equipos, 5.000 metros y dos eventos de cross country. Lo más emocionante de la participación de ese gran atleta es que luego de ganar la prueba de 1.500 mts., 55` minutos después compitió en la prueba de 5.000 m. planos, y ganó el oro. Empieza así a fortalecerse cada vez más la leyenda de los héroes olímpicos.


[1] El COI a lo que nosotros conocemos como “eventos”, denomina “pruebas”. De acuerdo con la Norma 45 de la Carta Olímpica, el programa incluye todas las pruebas establecidas por la Comisión Ejecutiva del COI, para una determinada edición de los Juegos Olímpicos («el programa de pruebas»).

[2] Primer vencedor Olímpico de la antigüedad en el año 776 a. C., en la prueba de velocidad (192. 28 mts.)

[3] Mallon, Bill; Buchanan, IAN (2007). The A to .Z of the Olympic Movement. Scarecrow Press. p. 209. ISBN 0- 8108-5645-X

[4] https://olympics.com/en/news/paris-1924-the-olympic-games-come-of-age

Foto portada:Marc Marion.