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Revista Olímpica

Juego y memoria como ejercicio de humanidad I

El ser que juega es titular de derechos en función de las capacidades que, garantizadas social y políticamente por el Estado, permiten un escenario de igualdad en términos de participación constitutiva. Es decir, poder ser parte del proceso formativo y sus distintas fases competitivas, no garantiza ser el vencedor, garantiza estar ahí y ser parte.

Por Fabio Alfredo Navarro Pasquali

Filósofo de la  Universidad Nacional, Abogado de la  Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana, Docente universitario.

Resumen. Acercarse al juego como lugar de existencia posible, significa entenderse en múltiples escenarios que desde la palpitante realidad pueden hacer tránsito a la más lejana galaxia de múltiples colores, estrellas y luceros o la profundidad del mar en naves diseñadas para alcanzar abismales espacios a donde ni los rayos del sol son posibles.

Es el viaje – juego interplanetario, reflexión que desde la perspectiva de la Filosofía del Derecho que hace Alfonso García Figueroa en el texto Star trek y los derechos humanos en la cual se incluye la conferencia dictada por el filósofo del Derecho, profesor Robert Alexy, Data y los derechos humanos. Mente positrónica y concepto doble triádico de persona. En aquella conferencia, el profesor Alexy, postula como elemento sustancial para desatar el conflicto de derechos humanos surgido en el siglo XXIV al interior de aquella lejana nave espacial, reflexionar el presente en función del pasado y el futuro, teniendo como referencia básica el sentir común. Proceso que puede entenderse como superación de una ética individual – restrictiva, en términos de García Figueroa, para hacer de ella un ejercicio histórico – colectivo. 

El imperativo práctico kantiano previsto en su obra Fundamentación de la metafísica de las costumbres es el escenario en el cual se debate la problemática expuesta, pues Enmanuel Kant lleva a reflexionar en términos de razón y humanidad, circunstancia fundamental que no pasa inadvertida en el discurso de Robert Alexy. 

Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu propia persona como en la de los demás siempre y al mismo tiempo como un fin y nunca solo como un medio” (Kant, 2.003)

Este viaje a las profundidades del espacio en la nave interplanetaria Enterprise, lleva paradójicamente a reflexionar desde la perspectiva de la filosofía del Derecho en términos de Capacidades y Derechos humanos, como lo señala en su planteamiento filosófico Robert Alexy.

Palabras clave

Juego y galaxias, capacidades y derechos, imperativo categórico, derechos humanos y humanidad.

Introducción  

Se afirma lo paradójico de la reflexión, no porque no se deba hacer, sino porque es dable pensar que con los avances de la ciencia y la tecnología en el año estelar en que se recrea la serie y en el cual la nave Enterprise navegaba en el sector Moab IV, en un trabajo de vigilancia propio de sus funciones como nave de la Federación, se dé la necesidad de hacer tal reflexión, tomando de la realidad el ejercicio de la ficción para luego, dialécticamente, volver a re–configurar la realidad.

Ahora bien, es un juego de ficción y fantasía en donde los tiempos se entrecruzan, llevando a primer plano personajes que habitan los distintos mundos del horizonte estelar, pero en donde a pesar del desbordante progreso científico–tecnológico, no dejan de existir problemas cuyo origen se instala en ese escenario humano de convivencia con seres de origen diverso, generando fisuras en el manejo de los derechos fundamentales, como la igualdad, dignidad y otros que por conexidad resultan afectados. 

Ficción y realidad.

Hechos y derechos que se van articulando como conjunto situacional de seres humanos confinados en una nave espacial, con tecnología de punta y velocidad Warp 10, máxima posible en el siglo XXIV, pero tripulada conjuntamente por personajes de otros planetas o tecnológicamente diseñados para cumplir funciones específicas en el vuelo.

Lo anterior permite acercarse a problemáticas surgidas en función del trato directo entre seres de distinto origen, razas, formas de vida y sentimientos, situaciones que inciden directamente sobre el ejercicio de los derechos fundamentales, como lo advierte Robert Alexy y reseña García Figueroa.

En esa dirección, vale señalar la especial referencia al respecto de la actriz afroamericana Nichelle Nichols o comandante Uhura que al manifestar su deseo de retirarse de la serie, recibe del Doctor Martin Luther King especial llamamiento para que permaneciera en el ejercicio de su papel, dada su particular importancia como mujer afroamericana en el contexto de la sociedad norteamericana de la época. (Alexy, 2012. p.15)

“En ese momento el célebre activista estaba dando en el clavo, pues por aquel entonces una niña negra seguía con pasión desde un barrio marginal de Nueva York aquellas aventuras en que una mujer de su propia raza se movía con plena igualdad y consideración entre blancos. Aquella niña era la años más tarde oscarizada Whoopi Goldberg, quien, movida por su afición a la serie solicitó trabajar en la nueva generación de Star trek, donde interpretó a la El´Aleurian Guinan que regenta la cantina de la nave” (Alexy. García. 2011. p.15)

La anterior referencia sirve para plantear dos niveles de reflexión que resultan significativos por lo particular de los distintos anclajes ideológicos sostenidos en el relato, dejando al descubierto el nudo central en juego. Ficción y realidad, como tejido de múltiples hilos y colores, en tanto juego, es realidad física que articula los distintos niveles de participación humana, siendo paradójica su cotidianidad desde la fantasía. 

Fantasía, ficción y realidad confluyen en el instante sumo de la manifestación lúdica, una vez dispuesta la actuación en el escenario de los distintos jugadores y sus juegos, amparados por lineamientos social–políticos que les permiten asumirse con capacidades, entendidas como formas de dar claridad a los derechos. 

No bastan los derechos nominalmente inscritos en un texto Constitucional, si falta la capacidad para ejercerlos. El jugar no existe como derecho, si no se garantiza su goce efectivo, es decir,  tener la opción para ello en términos de dignidad humana como ejercicio supremo del quehacer y convivencia ciudadano. (Nussbaum, Capacidades como titulaciones fundamentales: Sen y la justicia social, 2005. p. 24)

En ese múltiple escenario de ficción y realidad deben entenderse los personajes del vuelo intergaláctico, distantes y distintos en función de los roles asignados en aquella fantástica avanzada humana por otros mundos posibles, pero cercanos al guetto neoyorquino y en el corazón del defensor de derechos Martin Luther King. Confluencia de los tiempos y avatares de la vida permiten la perspectiva suficiente para que el imperativo categórico kantiano cobre vigencia en la actual reflexión de Alexy.

“Ahora yo digo que el hombre y en general, todo ser racional, existe como fin en sí mismo y no sólo como medio para cualesquiera usos de esta o aquella voluntad.” (Kant 1911, 428; trad. Esp. 102) (Citado Alexy. 2012. p 100).

De juegos, viajes, viajeros y el sonido de las galaxias.

El ser que juega es titular de derechos en función de las capacidades que, garantizadas social y políticamente por el Estado, permiten un escenario de igualdad en términos de participación constitutiva. Es decir, poder ser parte del proceso formativo y sus distintas fases competitivas, no garantiza ser el vencedor, garantiza estar ahí y ser parte

Viajar en el siglo XXIV en la nave Enterprise a velocidad Warp 10, conociendo sorprendentes y diversas civilizaciones que ponen a prueba las condiciones de interpretación ius filosófica de los derechos humanos en un contexto preordenado y ajeno a tal debate, por los orígenes y características de personajes ajenos a las falencias humanas, pero sometidos a su control. 

Continuará. El derecho a jugar entre realidad y ficción.