Cuando se menciona un avance sin precedentes en la historia de nuestro país, en cuanto a deporte se refiere, es imposible no mencionar a los Juegos Panamericanos que se realizaron en Cali durante 1971. Aquel certamen se presentó como un antes y un después tanto para la ciudad que los acogió como para todo el territorio colombiano.
Por aquel entonces, nuestro país no figuraba en el radar deportivo del continente, pues el único certamen de relevancia que había organizado, hasta ese momento, fueron los Juegos Bolivarianos de Bogotá en 1938. Por tal motivo, la sexta edición de los Juegos Panamericanos representó la oportunidad para brillar a nivel del deporte y de la organización del evento.
La responsabilidad de ser la sede de los Panamericanos nació gracias a la ambición, las bases y la acción del dirigente Alberto Galindo Herrera. Aunque Cali no sobresalía como una de las principales ciudades del país, aquel visionario comprendió el potencial de crecimiento que solo un certamen del ciclo olímpico podría generar, por lo que en 1965 pasó a la acción y se comunicó, mediante una carta, con el presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage.
Sin duda alguna, ese fue el punto de partida, pues desde el 19 de febrero de 1965, el máximo dirigente del deporte mundial prometió ayudar con la aspiración de Cali y recomendó establecer contactos con los Comités Olímpicos de mayor influencia dentro del continente americano, por ejemplo, con Estados Unidos, México, Brasil y Argentina.
Los esfuerzos fueron correspondidos con el respaldo de las entidades como el gobierno departamental, el Comité Olímpico Colombiano y la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) a través de su presidente Clark Flórez. Aunque Alberto Galindo no fue testigo de la consecución de la sede, pues falleció en diciembre de 1966, dejó encendida una llama que unió a nuestro país y fue realidad el 22 de julio de 1967, cuando en la reunión de Winnipeg (Canadá) el Congreso de la Odepa eligió a Cali como sede de los Juegos Panamericanos de 1971.
A la par que llegó la alegría por ser escogida como sede, también se hizo presente la necesidad de avanzar a nivel de infraestructura local (escenarios deportivos, vías, centros médicos, entre otras construcciones y remodelaciones) como en organismos a nivel nacional. El 6 de noviembre de 1968, el gobierno de Carlos Lleras Restrepo creó Coldeportes (actual Ministerio del Deporte), entidad que fue de vital importancia para apoyar en varios aspectos (financieros y técnicos) al desarrollo de las futuras instalaciones deportivas y su respectiva dotación.
De esta forma, Cali fue dotada con infraestructura deportiva que generó un legado al convertirse en una de las ciudades deportivas más importantes de nuestro país. La remodelación y el crecimiento fue impresionante, escenarios como las antiguas piscinas o el estadio Pascual Guerrero fueron transformados y acondicionados para albergar 2.300 y 60.000 espectadores, respectivamente. Asimismo, otras obras fueron construidas en su totalidad para acoger el certamen, tal fue el caso de la Unidad Deportiva San Fernando o del aeropuerto Alfonso Bonilla.
Cuando el pitazo inicial llegó, la ‘Sucursal del Cielo’ acogió a 2996 deportistas (2447 hombres y 549 mujeres) de 32 países, como Argentina, Antillas Neerlandesas, Bahamas, Barbados, Bermudas, Brasil, entre otros, junto con 17 disciplinas deportivas. Aquel 30 de julio, en el estadio Pascual Guerrero, inició el certamen deportivo con la presencia del presidente de la República Misael Pastrana.

La delegación colombiana se presentó con un total de 367 personas, de las cuales 280 eran atletas, 48 asesores de selecciones y 19 auxiliares. El certamen tuvo lugar del 30 de julio hasta el 13 de agosto, periodo en el que nuestro país cosechó un total de 28 preseas, repartidas en cinco oros, nueve platas y 14 bronces, junto con la séptima posición en el medallero general.
El pesista santandereano Juan Romero fue el atleta más destacado de nuestra delegación, pues consiguió dos oros (envión y total) y una plata (arranque). Asimismo, las participaciones doradas de los nuestros fueron: José Martínez (halterofilia), Martín Emiliano ‘Cochise’ Rodríguez (ciclismo) persecución 4.000 metros y en la misma prueba por equipos junto a Luis H. Díaz, José Ramón Garcés y Jorge Hernández.

Si bien Colombia no figuró dentro de los primeros lugares en cuanto a preseas se refiere, el certamen que acogió Cali fue la prueba para reconocer todo el potencial que el país tenía en la organización y como potencia deportiva. De esta forma, los Juegos Panamericanos de Cali 1971 representaron la base para el inicio de los futuros logros deportivos de nuestro país a nivel nacional e internacional, como las primeras tres medallas olímpicas en Múnich 1972.





























