Son varios los valores y principios que necesita un atleta para afrontar el deporte al que se quiere dedicar, la determinación es fundamental para muchos de los desafíos que se presentan a lo largo del camino. No obstante, varios son los momentos donde la actitud y la resiliencia no están presentes, por lo que se requiere del apoyo familiar, de amigos, entrenadores y/o pareja para recordar el motivo por el que se lucha diariamente.
Hijo de Carlos Alberto Oquendo y Elide Zabala, el segundo de tres hermanos, Carlos Mario Oquendo nació en la verada San Isidro, del municipio de La Estrella, el 16 de noviembre de 1987. Desde que tiene uso de razón, sus padres fueron los pilares responsables para forjar una carrera, nunca mejor dicho, sobre la bicicleta.
La disciplina, el respeto y la humildad hacen parte de esa cicla con la que se atrevió a soñar desde los seis años, cuando entró por primera vez a la Pista Antonio Roldán Betancur en el barrio Belén de Medellín.
Acompañado de su padre, el pequeño Carlos quedó maravillado por los saltos, giros y acrobacias que realizaban los bicrocistas, en ese preciso momento la chispa de la adrenalina se encendió en su interior y las ganas por hacer parte de ese mundo lo motivaron a conocerlo.
Solo un día pasó, y en compañía de su hermano mayor Alexander, Carlos inició el recorrido que marcaría su vida para siempre. Su conexión fue casi instantánea, el amor y la pasión por el deporte nació de manera espontánea, pero se arraigó a su ser hasta el punto de dedicarse mañana, tarde y noche al deporte, pues su objetivo era el de convertirse en alguien tan grande como el campeón mundial colombiano de ese momento, Mario Soto.
Las caídas tienen una relación estrecha con el bicicross, su hermano Alexander sufrió una y fue más que suficiente para dejar el deporte, sin embargo, para Carlos representaban oportunidades para mejorar y regresar más fuerte. Sin duda alguna, el apoyo de su familia fue fundamental para que, durante su infancia, soñara en grande con todo lo que quería alcanzar como un atleta. Su primer acercamiento a esas metas se presentó en forma de su primera conquista.
Para triunfar hacen falta varias piezas y como si de un ensamblaje perfecto se tratara, la determinación es fundamental para unirlo todo. Con 13 años de edad, el antioqueño fue subcampeón en un campeonato mundial de menores que tuvo lugar en Australia. Ese certamen fue una de las partes más importantes en el inicio de su carrera, pues su nombre comenzaba a resonar entre las jóvenes promesas del ciclismo colombiano.
Su crecimiento fue tan veloz como el tiempo de los recorridos que realizaba en las pistas y como el aprendizaje que, constantemente, le permitía superar más y más obstáculos. Su palmarés aumentó con el paso de los años, los títulos nacionales y suramericanos junto con las destacadas participaciones en los Juegos Bolivarianos y en los Campeonatos Mundiales anticiparon un logro olímpico.
A sus 23 años, un hecho marcó de manera única su amor por el deporte. Su hermano menor, David Andrés, hizo parte de la delegación colombiana que se presentó en los I Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur 2010. Allí, el menor de los Oquendo se proclamó campeón y Carlos no pudo estar más orgulloso y conmovido tanto por el logro, como por verse reflejado en la pasión, anhelo, esfuerzo y dedicación del ganador que portaba su misma sangre.
Con su reciente grado como ingeniero administrativo en la Escuela de Ingeniería de Antioquia, el 8 de mayo de 2012, Carlos Oquendo consiguió, tras su destacado lugar en el ranking UCI, el cupo a los Juegos Olímpicos de ese mismo año. Desde aquel momento, el objetivo del colombiano estuvo encaminado en llegar a la final y representar al país de la mejor manera posible, algo que conseguiría cumplir con creces.
La de legación colombiana asistió con 104 atletas a los Juegos Olímpicos en la capital británica, en la disciplina del BMX el equipo femenino contaba con una princesa que se convertiría en la monarca del deporte, sin embargo, en el masculino, Andrés Jiménez, quién había finalizado cuarto en la final de Beijing 2008, era la principal carta para alcanzar una presea olímpica, mientras que Carlos Oquendo figuraba como una promesa.
Su historia en el Velódromo de Londres fue complicada, durante las fases previas sufrió varias caídas, pero consiguió clasificarse a los cuartos de final. En dicha instancia, Carlos estuvo ubicado en la cuarta serie y obtuvo el paso a la semifinal tras obtener en las cinco carreras un DNF, cuarto lugar, segundo puesto, sexta posición y un destacado primer lugar.
«Que pase lo que tenga que pasar», esa fue la frase que lo acompañó desde aquellos cuartos de final. Carlos era consciente que la dificultad seguiría aumentando con en el paso de las rondas. No obstante, con tranquilidad, el colombiano sabía de lo que estaba hecho, por lo que fue recorriendo cada manga y superando las etapas.
La semifinal estuvo compuesta por tres carreras, el colombiano consiguió el paso a la final al ocupar la segunda, quinta y cuarta posición. Como lo había prometido, su determinación le permitió llegar a la instancia definitiva, un recorrido lo alejaba de cumplir el objetivo; estaba codo a codo con los siete corredores rivales, incluyendo a Andrés Jiménez, para ocupar un puesto en el podio olímpico.
Ese viernes 10 de agosto 2012, fue histórico para nuestro país, antes de la final masculina, Mariana Pajón se proclamaba como la Reina del BMX al conseguir la que sería su primera medalla olímpica de oro. Similar como había ocurrido con su hermano menor años atrás, el antioqueño utilizó ese hecho histórico como el combustible que lo ayudaría a sobrepasar a sus rivales, pues si bien Colombia estaba muy feliz por la presea dorada, podría estarlo todavía más.
Independientemente de los duros rivales que Carlos tenía a sus costados, por ejemplo, el australiano Sam Willoughby (campeón mundial en ese entonces) o el campeón olímpico de Beijing 2008 Maris Strombergs, durante la final, todos eran iguales, ninguno estaba exento de sufrir una caída o una lesión que los dejara por fuera de la lucha por la medalla.
Sereno, el paisa arrancó la carrera definitiva, luego de la salida, los dos colombianos estaban en el cuarto y quinto lugar, sin embargo, dos curvas y poco más de recorrido, Oquendo consiguió posicionarse en el tercer lugar, tenía una lucha mano a mano con el representante de Países Bajos, Raymon van der Biezen, pero la determinación del colombiano fue más y sus pedalazos cerraron el tiempo en 38.251 y el podio de esa memorable competición.

La celebración tuvo dos partes, la primera fue en Londres, subirse al podio olímpico representó la tranquilidad que solo el cumplir un objetivo puede entregar. Las lesiones, caídas y victorias tenían sentido, todo el proceso de casi 20 años valió la pena para vivir ese momento tan único y especial. En segunda instancia la celebración también debía esperar hasta Medellín.
Con cuidado, Carlos Mario guardó el ramo de flores que le entregaron en el podio olímpico, pues era para su mamá. Ya de regreso en Medellín festejó el hito tan importante que había alcanzado, pues esa era la primera medalla para el BMX masculino de nuestro país, a su vez, recogió sus pasos y regresó a la primera pista que lo acogió y les agradeció a todas las personas que lo impulsaron desde pequeño y que aún en ese momento lo seguían apoyando.
Luego de pertenecer al podio olímpico, el colombiano superó sus tiempos y consiguió varios reconocimientos, tal fue el caso de la medalla de oro, en la prueba contrarreloj individual, en los Juegos Suramericanos de Santiago 2014, su primer lugar estuvo acompañado con el récord de la pista (33.403). Sin embargo, algunas caídas lo privaron de subirse a los podios de los Toronto 2015 y en el Campeonato Mundial desarrollado en Medellín durante el 25 y el 26 de mayo del 2016.
Esos contratiempos no fueron lo suficientemente grandes para evitar que, por ranking UCI, nuevamente, clasificara a los Juegos Olímpicos. La edición de Río 2016 también fue precedida por tranquilidad y seguridad de lo que representaba vestir la malla de Colombia y el numeral que utilizaba así lo evidenciaba: #SueñoLuchoRío. Aunque la competencia inició sin contratiempos y clasificando a los cuartos de final, en la tercera manga de dicha instancia Oquendo sufrió una caída en la primera curva y terminó por fuera de la competición.
Aunque el proceso de Carlos continuó a través del recorrido para clasificar a los Juegos olímpicos de Tokio 2020, sumando varios trofeos más durante ese periodo de tiempo, no pudo cumplir el objetivo y durante el pasado 2022 decidió ponerle fin a su carrera deportiva de 30 años ininterrumpidos.
Carlos Oquendo es el ejemplo de como la determinación, impulsada por el apoyo incondicional de los seres queridos, es capaz de generar un soñador que, a través de saltos, caídas y confianza en sí mismo, destronó a los favoritos y se adjudicó un puesto en el podio al que muchos sueñan llegar. Un bronce olímpico que significó otro gran paso para el BMX y el deporte colombiano.





























