Los ganadores de los Premios Altius a Atleta del Año, Ángel Barajas y David Alonso, cuentan con características similares: tienen 18 años; fueron promesas del año en 2023; su crecimiento es similar; su personalidad sencilla, pero arrolladora; representan la renovación de nuestro deporte; provienen de una región, Santander, y son una fuerte llama de esperanza para el futuro del deporte colombiano.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y presidente de la Academia Olímpica Colombiana
Ángel Barajas y David Alonso, ganadores de los Premios Altius a Mejor Atleta del Año, tienen especiales similitudes, ideales para ser los modelos de los triunfadores en el deporte y en la vida.
Fueron Promesas del año, en 2023, Barajas, en deportes incluidos en los Juegos Olímpicos, y Alonso, en deportes que no forman parte de los Olímpicos, lo que demuestra su rápido y seguro desarrollo, porque mientras Barajas saltó de ser una ilusión olímpica, a ganar medalla en París 2024, Alonso pasó de ser una promesa de la categoría de Moto2, a la más grande promesa del motociclismo mundial. Y los dos repitieron en sus modalidades, pero como atletas plenos.
Sencillos y tímidos, por fuera de los escenarios y de las competencias, pero arrolladores, cuando compiten.
Buenos conversadores, en la medida en que dejan hablar y hablan lo justo, sin alzar la voz, y con una especial filosofía, que no por ser casi infantil, deja de ser contundente, madura y hasta precoz en sabiduría, reflejo de sus adecuadas formaciones.
Insinuan mentes poderosas y seguras de lo que saben, de lo que dicen, de lo que hacen y de lo que quieren de sus vidas.
Impetuosos en sus metas, pero respetuosos de sus rivales, de las normas, de las autoridades, de la gente, de todo ese mundo exigente y acelerado que los rodea, es decir, cabales como campeones.
Tienen aún la inocencia de los niños buenos, de principios y valores, que son capaces de equilibrar sus comportamientos, para no parecer más de lo que son, pero tampoco menos.
Como el deporte colombiano es de regiones, la última similitud de los dos campeones es que provienen, precisamente de las regiones, y de la misma región, la de los Santanderes, así uno de ellos haya seguido un camino y un crecimiento estrictamente criollo (Barajas), bajo la orientación de un hombre también criollo, Jairo Ruiz y el apoyo de su familia, y el otro (Alonso) apoyado por España, pero que lleva en sus venas la sangre de su madre, Sandra Marcela Gómez, mujer bumanguesa recia y valiente, como suelen ser las santandereanas.
Es decir, Ángel Barajas y David Alonso representan el nuevo deporte colombiano, aquel que se ha venido construyendo desde hace varios años con tanto esfuerzo, sacrificio y trabajo.
La sencillez, ante todo
Luego de recibir el Altius de Oro, en deportes incluidos en el programa de los Juegos Olímpicos, Ángel Barajas conservó la sencillez de su personalidad y la gratitud con quienes lo han ayudado a alcanzar ese altísimo nivel de competencia, como ha sido siempre, luego de alguna hazaña: «Gracias a Dios por permitirme estar aquí presente con todos ustedes compartiendo esta gran gala. Quiero agradecer al Comité Olímpico Colombiano, a su presidente Ciro Solano. De verdad que para mí es un orgullo y es un privilegio estar recibiendo este reconocimiento, que me motiva a seguir trabajando para seguir trayéndoles triunfos a Colombia», dijo, como una forma de sellar su compromiso, frente al nuevo ciclo olímpico.
Sus palabras tienen un especial significado, porque casi en la cumbre máxima de su carrera, con sólo 18 años -medallista olímpico de plata-, el Altius de Oro parece ser su motor para enfrentarse a todos los retos de los cuatro años siguientes, que terminarán con los Olímpicos de Los Ángeles 2028, en los cuales tendrá como objetivo, a sus 22 años, una nueva medalla, que podría ser la de oro, porque su capacidad y proyección permiten soñarlo.
Por su parte, David Alonso, con su especial carisma fue igualmente sencillo en sus palabras, luego de recibir el galardón: «Yo quiero agradecer el premio que me han dado, pero, especialmente, quiero agradecer todo el cariño que estoy recibiendo, todos los mensajes de afecto que me llegan de mi país, un gran país que está lleno de muy buenos atletas, de grandes talentos. Me siento orgulloso de estar presente en esta Gala, por segundo año consecutivo. Los dejo aquí, pues, para que sigáis disfrutando de la ceremonia y que puedan cenar rico».
Ya Alonso había hecho honor a su inteligencia, durante una entrevista con la doble medallista olímpica, Caterine Ibargüen, y el director del Noticiero de RCN, José Manuel Acevedo, presentada el sábado anterior: «yo llegué a una especia de cima en el motociclismo, pero entiendo que es más difícil mantenerse que llegar. Tengo claro que todos los sacrificios que he hecho, como no vivir como un adolescente normal, han valido la pena. He aprendido a trabajar fuerte, a disfrutar de lo que hago y a desarrollar una especie de adicción por el triunfo, porque quiero ser siempre un ganador, y tengo claro que el primer perdedor es el segundo en la prueba. Cuando gano quiero más y más…»
Para Ángel Barajas y David Alonso, premios Altius 2024 del COC, la vida sigue comenzando, no obstante las hazañas conquistadas en sus caminos paralelos de éxito, gracias a su compromiso y a las mentes abiertas y ambiciosas que los impulsan.
Al otro día de recibir sus reconocimientos volvieron a ponerse sus respectivos overoles, para saltar de nuevo a sus escenarios habituales, para seguir conquistando el mundo.





























