Este múltiple campeón en pruebas de semifondo y fondo, en las décadas de los año 70 y 80 del siglo pasado, fue el ganador de uno de los Premios Altius, del COC, por Vida y Obra. A Mora se le recuerda como campeón, pero también por sus actitudes contestatarias que le generaron, primero, consecuencias como su expulsión de los Juegos Nacionales de 1974, y, después, el reconocimiento por la construcción de la pista de atletismo para Bogotá.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y Presidente de la Academia Olímpica Colombiana.
Resultados, perseverancia y rebeldía caracterizaron la vida y la obra de uno de los más recordados atletas colombianos de nuestra historia, el bogotano Víctor Manuel Mora García, semifondista de pista y corredor pedestre, pero, ante todo, un sembrador de ilusiones y de fortalezas, en los corazones de quienes compartieron con él sus sueños, que eran los sueños de todos los atletas de aquellas épocas.

Mora es recordado, especialmente, por sus participaciones y sus cuatro primeros lugares en la Carrera de San Silvestre, que se disputa en Sao Paulo, Brasil, los 31 de diciembre de todos los años, a la cual concurrían algunos de los mejores atletas del mundo, para cerrar sus actividades competitivas del año. Las generaciones que tenían uso de razón en esa época, años sesenta, setenta y ochenta del siglo XX, esperaban la llegada del nuevo año, mientras combinaban la música de la rumba propia de la ocasión, con las narraciones desde Sao Paulo, sobre las actuaciones de los atletas colombianos. Y en cuatro de ellas, las de 1972, 1973, 1975 y 1981 la alegría por la apertura del nuevo año aumentó por las celebraciones de los triunfos de Mora, y en dos años más, en 1971 y 1982, por sendos segundos lugares.
Sin embargo, sus logros fueron muchos más, en la pista y, especialmente en las carreteras del mundo, en una época en la cual los fondistas colombianos estaban muy cotizados, a partir del antioqueño Álvaro Mejía Flórez, el primer grande del largo aliento, quien alcanzó a alternar con Mora en la parte final de su carrera.
“Muchos creen que mis triunfos en la San Silvestre fueron lo más importante que hice, pero ganar en Brasil era como ganar un campeonato nacional en Colombia. Más valioso fue el segundo lugar en la Maratón de Boston 1972, donde me faltó poco (17 segundos) para ganarle al finlandés Olavi Suomalainen, quien hizo un tiempo de 2:15’39”, le dijo Mora al periodista Ricardo Ávila, en entrevista publicada en El Espectador.

Contra todos los desafíos
Mora nació en Bogotá, el 7 de septiembre de 1944, según María Emma, su mamá, pero en sus documentos está registrados el 24 de noviembre de ese mismo año, y fue el cuarto de cinco hermanos, que empezaron a crecer en medio de las dificultades económicas. Su infancia la pasó al lado de sus abuelos en Medellín y regresó a la capital cuando tenía once años, para residenciarse definitivamente y durante su carrera deportiva, en el barrio La Perseverancia, del centro de Bogotá, que lo convirtió, con el paso de los años, en su ídolo.
Por las dificultades económicas que vivió con su familia, Mora fue un precoz trabajador de la calle, porque a los seis años empezó en el oficio de voceador de prensa, del cual pasó a los de albañilería y pintura, que, según él, le proporcionaron gran desarrollo torácico y pulmonar, que le sirvieron para su vida atlética.
Su inició en la vida deportiva no fue en el atletismo, sino en el fútbol, con el River Plate, de las divisiones menores de Santa Fe. Su primera aparición en el atletismo ocurrió el 11 de octubre de 1962, a los 18 años, cuando participó en la carrera Ciudad Kennedy, que ganó.
Después se alejó por casi un año y regresó a competir nuevamente en Ciudad Kennedy, el 9 de septiembre de 1963.
A partir de entonces construyó una carrera deportiva que lo llevó por importantes escenarios y podios internacionales.

Sus primeros títulos los alcanzó en octubre de 1967, en el Campeonato Suramericano celebrado en la pista de Chacabuco, de Buenos Aires, que reunió a 300 atletas de ocho países, y en el cual Colombia -con 14 atletas- obtuvo seis títulos, igual número de subcampeonatos y un tercer lugar. Mora inició la cosecha de triunfos al derrotar en los 5.000 metros (14.32.2) al mejor fondista de la época, el legendario Oswaldo Suárez (Argentina), quien llegó a la meta 16 segundos después. Suárez devolvió la atención al vencer a Mora en los 10.000 metros.
En el XXV Suramericano de Atletismo, en 1969, en Quito (Ecuador), se consagró rey del fondismo en la región tras ganar en 5.000 y 10.000 metros e igualar el bicampeonato que seis años atrás había logrado Suárez, en esas mismas pruebas, en el Suramericano de Cali. Mora fue reconocido como el mejor atleta de 1972 en Colombia, por su segundo lugar en la Maratón de Boston y sus victorias en la San Silvestre y la Media Maratón de San Blas de Illescas en Coamo, Puerto Rico, en el cual, con tiempo de 1.04.23 superó el registro de la prueba que desde 1969 poseía el belga Gaston Roelants ( con 1.06.30), y doblegó a rivales como Lasse Viren (Finlandia), bicampeón en los Juegos Olímpicos de Múnich-72, en 5.000 y 10.000 metros; Tapio Kantanen (Finlandia), bronce en 3.000 metros con obstáculos, y a Mamo Wolde (Etiopía), oro en maratón y plata en 10.000 metros en los Olímpicos de México-68, y bronce en Múnich, en maratón.
Durante los VII Juegos Bolivarianos de Panamá, en febrero de 1973, Mora ganó los 3.000 metros obstáculos los 5.000 y 10.000 metros. En 1973 quebró los registros suramericanos de los 3.000 metros (7:.3), en el cross internacional de Praga -donde venció a Viren-, y de los 10.000 metros (28.08.8) en Bruselas (Bélgica), en el frustrado intento de récord del mundo del local Emil Putteman.

Víctor Manuel Mora García representó al país en:
-Campeonato Suramericano de Atletismo, en Buenos Aires, primero en los 5.000 y segundo en los 10.000 metros.
-Juegos Panamericanos de Winnipeg 1967, quinto en 10.000 metros.
-Juegos Panamericanos de Cali 1971, quinto en los 3.000 metros con obstáculos y sexto en los 5.000 metros.
-Suramericano de Atletismo 1969, en Quito (Ecuador), campeón en los 5.000 y los 10.000 metros.
-Juegos Olímpicos de Munich 1972, 52 en la maratón.
-Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974, medalla de Oro en los 10.000 metros.
-Primer lugar en la Maratón de San Blas, Puerto Rico en 1972, 1973 y 1975 (una de las pruebas atléticas más importante de Suramérica, en esa década)
-Primer lugar en la Carrera de San Silvestre, Brasil en 1972, 1973 1975 y 1981.
-Segundo en la Maratón de Boston, Estados Unidos en 1972, con dos horas y quince minutos.
-Juegos Bolivarianos de Panamá 1973 ganó los 3.000 metros obstáculos, los 5.000 y los 10.000 metros.
-Juegos Olímpicos Montreal, Canadá 1976, undécimo en los 10.000 metros.
-En los Juegos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico 1979, quinto lugar en 10.000 y séptimo en los 5.000 metros.
-Segundo en la Maratón de Montreal, en 1981
-En los Juegos Panamericanos de Indianápolis, en 1987, fue séptimo en maratón.
-Segundo en la Carrera de San Silvestre, en 1971
-Segundo en la Carrera de San Silvestre, en 1982
-Campeón Nacional en 10.000 m. y Medio Maratón, en 1981.
-Campeón Suramericano en 10.000 en La Paz, Bolivia en 1981.
-Además obtuvo récords nacionales en: 3.000, 5.000 y 10.000 metros planos y en 3.000 obstáculos
-Superó las marcas suramericanas en: 3.000, 5.000 y 10.000 m. planos.

¿Rebelde o contestatario?
A Víctor Mora se le recuerda por sus excepcionales condiciones para las pruebas de semifondo y fondo, tanto en pista como en ruta, pero también por su espíritu crítico frente a la situación de los atletas y haber sido abanderado de causas en favor del deporte base, que lo hicieron acreedor a fuertes críticas de la dirigencia deportiva y a sanciones, y al calificativo de «rebelde», que él prefiere cambiar por «contestatario», porque sus acciones respondían a hechos que afectaban a los atletas.
El episodio más recordado fue el ocurrido en Pereira, el 21 de julio de 1974, durante la inauguración de los Juegos Nacionales. Mora lideró un mitin, al ingresar al estadio, sin el uniforme de Bogotá, acompañado por el también fondista Jairo Correa y el marchista Ernesto Alfaro, con una pancarta que decía: “Bogotá necesita una pista de atletismo y menos corbatas en el deporte”.
Por esta acción, Mora, Correa y Alfaro fueron expulsados de la delegación bogotana y de los Juegos. Sin embargo, estuvieron presentes esa noche, en la cena inaugural, en la cual el presidente de la República, Misael Pastrana Borrero lo recriminó: “¿Por qué me hizo eso?… Lo espero en Palacio para conversar”, le dijo. Días después, Mora visitó al primer Mandatario y le contó en detalles la situación que vivían los atletas bogotanos, que no contaban con un escenario para sus prácticas, sino con la pista de carbonilla del estadio El Campín, que no podían utilizar, porque el escenario era casi exclusivo de los equipos de fútbol, y del estadio de la Universidad Nacional, también destinado al uso privado, de los estudiantes del alma mater. Este fue el primer paso para que, poco tiempo después se construyera la pista de atletismo de la unidad Deportiva El Salitre. Un año después de este suceso fue construida la pista atlética del estadio de Bogotá.
Cuando ocurrió el incidente de Pereira, Mora era empleado de la Empresa Distrital de Aseo (Edis). En el año 1979, la inauguración de los Juegos Panamericanos de Puerto Rico coincidió con la visita del presidente de Colombia, Julio César Turbay, a quien Mora le dijo: “su gobierno no se merece ninguna de las medallas que consigamos, porque mientras los altos funcionarios se la pasan viajando por el mundo, nosotros los deportistas pedimos limosna para poder representar a Colombia. Esa me la cobraron y salí de la empresa en 1980. Eso sí, me pagaron todo”. Ídem.
Después de su paso por la Edis, Mora fue asesor deportivo en la Universidad Nacional; coordinador de Deportes en la Empresa Distrital EDIS; entrenador en Argentina y en Colombia y coordinador de Servicios Generales de la Empresa de Acueducto de Bogotá.

Frustración olímpica
Mora nunca vio con buenos ojos a los dirigentes deportivos a quienes culpa de no haberse colgado una medalla olímpica. “Sobre todo en los Olímpicos de Montreal-76, cuando estaba en inmejorables condiciones para lograr el objetivo, pues mis registros en etapa de preparación fueron excelentes, pero por la torpeza de los dirigentes que me trajeron de Italia para ponerme a correr en El Campín me lesioné el tendón de Aquiles y así corrí en Montreal, en donde me ubiqué undécimo en los 10.000 metros de mi serie y quedé eliminado”. Mora hizo 30.26.57, lejos del 27.55.8, que ese año lo ubicó entre los diez mejores del mundo, para la distancia.
En Múnich-72 terminó 52 en la maratón (2.37.34.6). El ganador, fue Frank Shorter (EE.UU.), con 2.12:19. Esta vez, dice, “me obligaron a correr esa prueba. Yo no estaba listo para ser maratonista, aunque ese año fui campeón nacional de Estados Unidos en 30 km carretera, y segundo en la Maratón de Boston”. El atleta y periodista José Briceño escribió en El Tiempo de la época, que “hubo una concentración de seis meses en San Mateo California, pagada por Coldeportes, para prepararse a Múnich. Fueron Mejía, Mora, Tibaduiza, Barreneche y Pabón. Todos fracasaron porque, mientras ellos regalaron la altura, Viren se vino a preparar a Bogotá y ganó 5.000 y 10.000 en Múnich”.
La vida deportiva de Víctor Mora superó los 40 años de edad, para ser un ejemplo de longevidad.
Vida laboral
Gracias al atletismo, Víctor Mora fue asesor deportivo en la Universidad Nacional; coordinador de Deportes en la Empresa Distrital EDIS, y coordinador de Servicios Generales de la Empresa de Acueducto de Bogotá. También se desenvolvió como entrenador en Argentina y en Colombia
En 2008 decide bajar a Quebec, Canadá, con su esposa Dora Janeth, psicóloga, y su hija Lina Sofía, y desde entonces es administrador de un importante parqueadero.






























