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Revista Olímpica

La carrera de Sara Varón: una fe sobre ruedas

En 2023 fue la primera colombiana en ganar el Campeonato Iberoamericano Femenino Monomarca Italika 500 cc, y en 2024 hizo parte de la parrilla protagonista en el primer Campeonato Mundial Femenino de Motociclismo, avalado por la Federación Internacional de Motociclismo (FMI). 

Por Diego Vargas

Periodista del Comité Olímpico Colombiano

¿Está dispuesto a dejar su familia, su ciudad, su país y todo lo que conoce para ir en búsqueda de su sueño? El miedo es una emoción intrínseca al futuro, la incertidumbre también lo acompaña, pero la pasión por el deporte motor es, para Sara Varón, el mejor combustible que la ayudó a tomar la decisión de radicarse en México y crecer en la división femenina del motociclismo de velocidad.

Sara Liseth Varón Urrutia nació rodeada de repuestos, pedales, ruedas, transmisiones, escapes y varias partes más que, en conjunto, conocemos como una motocicleta. Sara inició en el deporte que sus padres, Mariana Urrutia y Julio Varón, también practicaron.

Precisamente esa comprensión familiar del deporte acompaña, ayuda y guía a Sara en muchos aspectos, pues no es un mundo desconocido: “ellos saben y entienden lo que se siente subirse a una motocicleta”. De esta forma, el sacrificio, carácter y la resiliencia se unen a la mentalidad de la piloto colombiana.

Desde que Sara comenzó en el deporte, cuando tenía seis años, comprendió que los sacrificios hacen parte del recorrido diario para luchar por aquello que anhela. Los inicios, en su natal Ibagué, fueron alejados de los grandes circuitos, pues tuvieron lugar en las carreras callejeras que realizaban en la capital del Tolima.

La primera ocasión en la que Sara aceleró en su mini moto pocket bike, germinó una virtud innata, pero desconocida en ese momento. No era únicamente cuestión de talento. La dedicación y el gusto por el deporte aparecieron como factores determinantes para que naciera en la colombiana el sueño de ser corredora profesional y campeona mundial.

“En Colombia no tuve la posibilidad de asistir a muchas carreras, porque tampoco tenía la capacidad económica. Mis padres me ayudaban con lo que podían, pero no era la idea gastar todo el dinero en las motos. Ellos también tenían su vida, mi hermana también necesitaba lo suyo”, expresa Sara y asegura que no fue fácil, pero reconoce que son esos retos los que le permiten progresar.

Precisamente, una ocasión en la que salió de su zona de confort fue en el autódromo de Tocancipá, cuando pasó de las competiciones infantiles con motos a dos tiempos, a la de cuatro tiempos. Los resultados no fueron los esperados y los miedos afloraron, pero el tiempo le permitió conciliar sus emociones: “la mentalidad es muy importante. Los miedos son algo que te impiden avanzar. Con el miedo ya no te superas, sino que llegas a un tope. Debes superar tu miedo para escalar, para acelerar y para progresar. Porque en cada curva te vas a arriesgar y necesitas enfrentarla para mejorar”.

De esta forma, los sueños de Sara necesitaban dar un paso más allá. La ibaguereña viajó a México, por primera vez, en el año 2018: “La Copa Italika me abrió las puertas a mi carrera deportiva. Comencé a correr en una moto cuatro tiempos, era una Vort-X 650 italika y me fue muy bien”, Sara hace referencia a la Italika Women’s International Cup, competencia que fue la primera Copa Mundo femenina monomarca en la historia del motociclismo de velocidad.

Este certamen es un puente internacional para impulsar y proyectar a las corredoras y al motociclismo deportivo. La primera edición de la competición se realizó en 2018.Por aquel entonces se presentaron 39 corredoras, nueve de ellas colombianas. Sara Varón se adjudicó el sexto lugar en aquella inolvidable experiencia.

Con el crecimiento y el progreso, los viajes de Sara a México fueron cada vez más recurrentes y, consigo, los frutos del esfuerzo estaban presentes. Sus primeros triunfos llegaron y apareció la oportunidad con el equipo Italika Racing, una ocasión que impulsó todavía más sus fortalezas y le ayudó a abordar las áreas de mejora.

Desde 2021, Sara vive en el país norteamericano, y su adaptación se dio con el paso del tiempo: “Siempre fue difícil alejarme de mi familia, cambiar de país. Ahora estoy más acostumbrada y sé que mi familia me apoya a donde quiera que vaya”. Aquel paso le permitió triunfar en campeonatos de primer nivel, pues ya tuvo la oportunidad de ser campeona nacional y latinoamericana de velocidad (2022).

En 2023, Sara Varón fue la primera colombiana en ganar el Campeonato Iberoamericano Femenino Monomarca Italika 500 cc, y en 2024 hizo parte de la parrilla protagonista en el primer Campeonato Mundial Femenino de Motociclismo, avalado por la Federación Internacional de Motociclismo (FMI). 

Un selecto grupo de 24 pilotos se presentó en seis circuitos sobre la Yamaha R7 de 700 CC. Desde su partida en la tercera fecha, este campeonato fue un nuevo desafío para Sara que, pese a los contratiempos fue la primera y única colombiana en la competición.

“Me alegra mucho representar a Colombia. Soy feliz por ser colombiana. Me dan ganas de llorar cuando escucho el Himno de Colombia en otro país. Me siento feliz y afortunada de representar al país”, dice. Sara reconoce que sus raíces no se cambian por nada y que su entrega será constante, para dejar la bandera de Colombia en lo más alto.

La ibaguereña no se detendrá hasta cumplir sus sueños deportivos y después del retiro “quiero fundar mi propia escuela de motociclismo en Colombia. De esta forma, todas las personas que quieran aprender y practicar el deporte podrán acceder a una plataforma nacional e internacional de oportunidades”. Sobre las ruedas de su confiable motocicleta número 15, Sara Varón recorre los distintos circuitos con fe, pasión y determinación, impulsada por los objetivos y proyectos que nacen, desde lo más profundo, del motor de su corazón.