Este antioqueño, que soñó desde muy niño con el vértigo de las motos fue el primer colombiano en competir en la categoría reina del motociclismo mundial, MotoGP. Su carrera comenzó en el motocross antioqueño y se disparó en el exclusivo mundo europeo.
Por Filiberto Rojas Ferro
Coordinador de comunicaciones del Comité Olímpico Colombiano
Hay niños que sueñan con ser astronautas, futbolistas o músicos. Yonny Hernández soñó, desde muy pequeño, con velocidad. Nacido el 25 de julio de 1988 en Medellín, Antioquia, en una familia donde las motos eran casi una religión, Yonny creció rodeado de ruido de motores, grasa en las manos y pasión por las dos ruedas. Su padre, mecánico y aficionado a las motos le regaló su primera Yamaha PW a los cinco años. Desde ese instante, lo único que quiso fue correr.
Mientras otros niños se entretenían con videojuegos, él se entrenaba en las polvorientas pistas de motocross de Antioquia. A los 13 años ya competía de manera oficial y pronto se convirtió en campeón nacional de Motocross 85 en 2003 y 2005. La tierra y el barro fueron sus primeros maestros, pero su ambición no tenía fronteras.

En 2008, con apenas 20 años y una determinación a prueba de obstáculos, Yonny empacó lo poco que tenía y se fue a España. Allá durmió en talleres, hizo mecánica para sobrevivir y se enfrentó a un mundo nuevo. Pero nunca soltó el manillar de sus sueños.
Su talento habló por él. En 2009 corrió en la categoría Supersport del CEV Buckler y terminó cuarto, un resultado que lo catapultó al Campeonato del Mundo en 2010 en la categoría Moto2. Pero lo más grande estaba por llegar: en 2012, Yonny Hernández hizo historia, al convertirse en el primer colombiano en correr en la categoría reina del motociclismo mundial: MotoGP. El colombiano Martín Cárdenas ya había competido antes en la categoría, que hoy se llama Moto3.
Durante cinco temporadas, de 2012 a 2016, Yonny fue parte de un universo que parecía reservado a europeos o pilotos con patrocinios millonarios. Corrió para equipos como Avintia Racing, Paul Bird Motorsport, Pramac Racing y Aspar Team. Si bien no tuvo las motos más competitivas, su estilo agresivo y valiente lo convirtió en un piloto respetado. “Es espectacular, muy agresivo y rápido”, dijo de él Jorge Lorenzo, campeón del mundo, al referirse a su capacidad para batallar incluso con máquinas inferiores.

Para Colombia, Yonny fue mucho más que un piloto. Fue una señal de que era posible. Que alguien salido de un barrio de Medellín podía estar en la misma parrilla de Valentino Rossi, Marc Márquez, Jorge Lorenzo o Dani Pedrosa. Con su casco tricolor y su actitud combativa representó al país en una disciplina sin tradición, sin escuelas de formación ni grandes apoyos, abriendo el camino a futuras generaciones.
Después de MotoGP, Yonny continuó activo en el motociclismo de alto nivel. Participó en MotoE (la categoría eléctrica del Mundial) con el equipo Octo Pramac MotoE, y también compitió en el Mundial de Resistencia de la FIM con el equipo Honda Endurance Racing, donde logró un podio y terminó sexto en la clasificación general de la temporada 2018-2019.
Cada vez que subió a una moto, Yonny no solo compitió: honró el camino recorrido. Representó al niño que soñaba en las pistas de tierra de Medellín, al joven que dejó todo por correr en Europa y al piloto que llevó la bandera de Colombia a las cumbres del motociclismo mundial. Su historia no es solo de velocidad: es de coraje, sacrificio y amor por un deporte que él convirtió en símbolo de identidad nacional.





























