El 12 de diciembre de 1961 se programó una pelea entre el campeón mundial del peso gallo, de la Asociación Mundial de Boxeo, el venezolano Ramón Arias, y un ilustre desconocido lustrabotas cartagenero, Bernardo Caraballo, de 18 años, quien había demostrado tener condiciones para este deporte, aunque no las sufcientes siquiera para aguantarte de pie al monarca.

La pelea fue programada por el empresario cartagenero Filemón Cañarte Bernett, deseoso de traer a la Heróica al gran pegador venezolano, sensacion mundial en su división, a una velada que, con seguridad les dejaría buenos dividendos. Sin embargo, los periodistas de la región Caribe consideraron este combate como un total despropósito, porque el desconocido Caraballo, con seguridad sería masacrado por el rey de los pesos moscas, categoría en la cual estaba encasillado el colombiano.
“A Ramón Arias se le quería ver en el tinglado cartagenero, a como diera lugar. No importaba quién fuera su contendor, pues hacía muy largo tiempo que a la Heroica ciudad no arribaba un pugilista de los quilates del maracucho, y no podía perderse esa oportunidad. Ese ignorado muchacho colombiano, que hacía su debut como estelarista ante el número uno de los moscas del mundo, respondía al nombre de Bernardo Caraballo, quien entre los lustrabotas del barrio era conocido con el remoquete de el Venado”, recordó Ignacio Amador de la Peña, Igape, en su libro Luces sobre el ring, publicado en 1992.

Sin embargo, Ramón Arias, por decisión de los jueces, que eran colombianos, cayó vencido por Caraballo, en 10 electrizantes asaltos, y la noticia generó sorpresa en el mundo, y escándalo, en Venezuela.
Pero todavía faltaba más. Heridos en el amor propio, Víctor Prieto y Chico de Hierro, manejadores de Arias, y José Manuel Morales, su entrenador, solicitaron de inmediato la revancha, en Venezuela, que fue aceptada también de inmediato por Caraballo y su equipo.
El segundo combate se cumplió el 30 de marzo de 1962, en el Nuevo Circo de Caracas, con árbitros y jueces venezolanos, y Caraballo ganó de nuevo por puntos y ampliamente, para confirmar que era un auténtico fenómeno del boxeo mundial.
Un año después, Caraballo fue incluido en el escalafón de la revista The Ring, como uno de los aspirantes al título de los pesos gallos.
A pesar de sus grandes condiciones naturales, Bernardo Caraballo no coronó el sueño de ser el primer campeón mundial de boxeo en Colombia. En tres oportunidades peleó por el título y en las tres perdió, ante el brasileño Eder Jofre, y ante el, japonés Fighting Harada, en dos ocasiones.
A pesar de no haber podido obtener la primera corona mundial de boxeo, se considera que Caraballo abrió el sendero para las conquistas de los primeros títulos mundiales, logrados en la década de los años 70, por Kid Pambelé y Rodrigo Rocky Valdés, y otros más que vinieron después.





























