Desde su aparición en el panorama nacional, por obra de Miguel Valderrama, la esgrima colombiana ha adquirido un importante protagonismo, con figuras como Emiliano Camargo, Emilio Echeverry, Gabriel Blando, Mauricio Rivas, Saskia García y John Rodríguez, entre otros, en todos los certámenes del ciclo olimpico. Hoy surge una nueva generación.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica
Las armas utilizadas en los albores de la civilización para la supervivencia humana, como la espada, fueron heredadas por los aficionados a la actividad física, que las convirtieron en herramientas de competencia, cuando se estableció la esgrima como deporte.
Según el alemán Carl Diem, uno de los más importantes historiadores del olimpismo en el mundo, la esgrima, en diversas modalidades surgió antes de la Edad Media, en varias regiones del mundo. Menciona que, además de la espada, que era instrumento de guerra, existía una especialidad recreativa denominada “esgrima de bastones” o “esgrima con palos”, que fue popular entre los aborígenes de Australia, Oceanía, África y Asia, y en comunidades indígenas americanas.

La primera noción de competencias de esgrima de bastones data de Egipto, antes del ingreso de los deportes a su vecino de enfrente, Grecia. Se trataba de un combate con palos, entre dos contendores; ganaba quien golpeara el bastón del rival en un punto escogido por un árbitro, una cantidad determinada de veces, posiblemente 15, en combates individuales y 45, en luchas por equipos. Esta modalidad aún se practica en Egipto.
En el siglo XV, las espadas fueron desplazadas por las armas de fuego, en su uso bélico, y entonces, la esgrima se convirtió en un arte lúdico y en una forma de resolver confictos, generalmente por el honor, que terminaban en duelos a muerte.
En el siglo XVIII se inventó en Francia el florete y surgieron distintos estilos de defensa y ataque, y un vocabulario especializado. En el siglo XIX se prohibieron los duelos, la esgrima se convirtió en un deporte competitivo y se empezaron a usar los guantes, los protectores de pecho y las máscaras de malla metálica, por iniciativa de italianos y franceses.
En 1896, durante la celebración de los primeros Juegos Olímpicos, en Atenas, se incorporaron pruebas de sable y florete, en las competencias masculinas, y cuatro años después se introduciría la espada. Las pruebas femeninas llegaron a los Olímpicos en los celebrados en París, en 1924. En la década siguiente se establecieron los sistemas de puntuación eléctrica que revolucionaron este deporte.

Los macheteros del Cauca
Los principales antecedentes de la actividad más parecida a la esgrima en Colombia se remontan a la época de la Independencia, primero, como parte de los combates entre españoles y criollos dotados de cualquier herramienta que pudiera ser cortante o contundente, y después, por unos escuadrones denominados Los Macheteros del Cauca, conformados por familias enteras, vallecaucanas y caucanas, diestras en el manejo del machete, que buscaban a la fuerza mejores condiciones económicas, especialmente para los negros esclavos. Era tal su destreza en el manejo del machete, que todos, inclusive las tropas, les tenian miedo. De estas actividades surgieron rutinas folclóricas, en los años 30 del siglo XX, que aún sobreviven, como la Danza de los Macheteros, originaria del Quindío, en la cual, al son de bambucos y pasillos, bailarines de ambos sexos se mueven, mientras golpean los machetes de su aparente rival.
Los sonidos de estos machetes era lo único que podría parecerse en esos primeros años del siglo pasado, a una actividad que empezó a divulgar el joven militar Miguel Valderrama, nacido en Belén de Cerinza, Boyacá, en 1912, quien llegó proveniente de España y Cuba, con implementos y teorías sobre la esgrima, que formaba parte del programa de los Juegos Olímpicos.
Residenciado en Bogotá, luego de haber vivido una temporada en Bucaramanga, Miguel Valderrama logró en los años siguientes a 1930 divulgar la esgrima en Bogotá y Cundinamarca. Antes de 1940 viajó a Panamá y luego a Cuba, en donde se vinculó a la Academia del maestro John de Pools Danis, en la cual aprendió esgrima.
En 1937 regresa a Colombia y acoge la carrera militar, en la Escuela de Aplicación de Caballería, de las Fuerzas Armadas, en donde enseñó la esgrima a un pequeño grupo de colegas.

La vehemencia, su gran virtud
En ese momento se trabajaba fuerte en la organización de los I Juegos Bolivarianos, programados para 1938, liderados por Alberto Nariño Cheyne, y la esgrima estaba dentro de la programación. La dirección del equipo de esgrima se le encomienda al Teniente Valderrama, quien convoca a Camilo Vásquez Carrizosa, Luis Nieto Umaña, Hernando Torres Quintero, Ernesto Matiz Umaña, Alfonso Ahumada, Enrique Muñoz Rivas y Rafael Corredor Hurtado, quienes lograron bronces en las tres modalidades, por equipos.
En 1939, mediante el decreto 2216, del 3 de diciembre, el presidente Eduardo Santos reglamentó en forma definitiva el deporte colombiano y reconoció a 16 asociaciones, entre ellas, la de esgrima, con sede en Bogota.
En ese año de 1939 comenzó la II Guerra Mundial, que paralizó las competencias internacionales, en los años siguientes, pero no la voluntad de Miguel Valderrama de expandir la esgrima, en Bogotá y en Colombia, con actividades que fueron definitivas para el rápido surgimiento como deporte de alto rendimiento, en Colombia.
En la década de los años 40, Valderrama elaboró textos sobre las reglamentaciones y detalles sobre las armas, florete, espada y sable, e impulsó la creación de seis salas, llamadas Rex, que permitieron el surgimiento de nuevas figuras de la esgrima colombiana, como Emilio Echeverry, Juan Di Doménico, Emiliano Camargo, Pablo Uribe y Jaime Duque, entre otros.
Durante los años siguientes, en el recientemente creado Instituto Nacional de Educación Física, INEF, adscrito a la Universidad Nacional, Miguel Valderrama fue subdirector y profesor de cátedras relacionadas con la esgrima, que sirvieron para la formacion de los futuros entrenadores de esgrima.
A partir de 1941, por gestiones suyas fue incluida la esgrima, en el programa de los Juegos Nacionales. En ese año, en la cita de Bucaramanga, las tres pruebas programadas fueron ganadas por esgrimistas de Cundinamarca, que él había formado: el capitán Alfonso Ahumada, en espada; el teniente Carlos Franco, en sable, y el teniente Hernando Torres Quintero, en florete.
En los V Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, en 1946, Colombia obtuvo un bronce, en florete, por equipos, con Juan Di Doménico, Oscar Holguín, Emiliano Camargo y Antonio Dagar.
En los II Juegos Bolivarianos, celebrados en Lima, Perú, en 1948, el equipo masculino colombiano gana oro, en espada; plata, con José Berumen, en sable individual, y bronce, con el mismo atleta, en espada individual.

Camargo, prematura figura olímpica
Miguel Valderrama, Emilio Echeverry y Emiliano y Camargo representaron a Colombia por primera vez en la esgrima de unos Juegos Olímpicos, los de la postguerra, en Londres, en 1948. Los tres esgrimistas nacionales hicieron parte de una pequeña delegación, conformada, además, por los atletas Jaime Aparicio, en los 400 metros con vallas y Mario Rosas, en la misma prueba y en los planos; los nadadores Luis Child y Luis Eduardo Tiburón González; los luchadores Ricardo Caballero, en 56 kilos; Miguel Ortiz, en 61, y Hernando Corredor, en 66, (como reemplazo), y los tiradores, los capitanes González y Enrique Muñoz. Desde luego, los esgrimistas no aparecían como candidatos a tener una buena actuación, como sí, el atleta Jaime Aparicio y el nadador Luis Tiburón González, ubicados entre los mejores del mundo, en sus respectivas pruebas.
Sin embargo, la figura colombiana fue el esgrimista Emiliano Camargo, quien en la primera ronda clasificó cuarto en espada y logró avanzar a la segunda etapa. En la siguiente fase, Camargo finalizó tercero, al acumular tres victorias, en 19 toques, lo que le valió ser el único suramericano en pasar a semifinales, para la cual no se presentó, por una herida sufrida en su brazo derecho.
El nadador Luis Tiburón González fue la segunda figura colombiana, al avanzar en los 1.500 metros hasta semifinales, ronda en la que fue séptimo en la segunda serie. Entre tanto, en los 400 metros libres fue eliminado, al quedar cuarto en la serie inicial. Jaime Aparicio fue eliminado en la primera ronda.
Desde entonces, los esgrimistas colombianos han ocupado podios en los juegos regionales múltiples, y han conformado las delegaciones nacionales en los Juegos Olímpicos.

La Escuela húngara
A mediados de la década de los años 50, del siglo pasado, un fenómeno ajeno a Colombia propició la llegada al país de instructores de esgrima: la “Revolución Húngara”, protagonizada por jóvenes que reaccionaron contra el gobierno prosoviético establecido en su país desde el final de la II Guerra Mundial, como parte de la repartición de territorios, consecuencia del pacto parea el fin de la conflagración. Esta revolución fue reprimida y miles de ciudadanos húngaros migraron, para salvar sus vidas. Hungría en ese momento era potenca de la esgrima, y muchos instructores abandonaron su país en busca de naciones que les abrieran sus fronteras y les ofrecieran plazas de trabajo. Austria fue el puente a donde llegaron más de 100.000 ciudadanos húngaros, en busca de ser enviados a otras naciones del mundo. Finalmente, Colombia aceptó recibir a 1.000 de ellos, entre quienes estaban los instructores de esgrima Sandor Lengyel, Geza Denesfai, Elemer Hortobagyi, Andreas Szabolcs, Karoly Pesthy e Istvan Hegedüs , además de profesores de otras disciplinas deportivas. Los seis expertos en esgrima se reparten en cuatro ciudades colombianas, Cartagena, Cali, Medellín y Bogotá, en donde se desempeñaron como profesores de esgrima, entrenadores regionales y seleccionadores nacionales. Su aporte fue definitivo para el surgimiento de Colombia en la esgrima internacional.
Llegan las mujeres
Cuando avanzaba la década de los años 60, del siglo XX, apareció de la imaginación y de la osadía de Alberto Galindo Herrera el máximo certamen deportivo internacional organizado en nuestro territorio: los VI Juegos Panamericanos, con sede en Cali, en 1971.
Surge entonces con fuerza la esgrima femenina, con atletas como Leyda Rubio, Mery Bejarano y Gloria García, esta última, años después madre de nuestra máxima exponente histórica, Sakia Van Erven García. La tripleta Rubio-Bejarano-García, ganó la medalla de bronce en esos Panamericanos, en florete femenino, y fue protagonista de varios triunfos internacionales, en los años siguientes.

Los mejores toques, con Mauricio Rivas
En la década de los años 90 del siglo XX aparece otra figura de talla mundial: el vallecaucano Mauricio Rivas, quien se consagra en los más importantes escenarios internacionales. Muy joven se traslada a París y se vincula al club Sant Gratien, en donde perfecciona sus habilidades para la modalidad de espada y alcanza el tercer lugar en el mundial de Holanda, en 1995; forma parte del equipo campeón de Europa de Clubes, en 1996; triunfa en dos copas mundiales, en Caracas, 1992, y la Habana, en 1996; vence en circuitos clase A en Francia -el país más desarrollado en la esgrima- y forma parte del equipo tres veces campeón mundial.
Antes de los años 90 del siglo XX aparece otra figura de talla mundial: el vallecaucano Mauricio Rivas, quien se consagra en los más importantes escenarios internacionales. Muy joven, Rivas se traslada a París y se vincula al club Sant Gratien, en donde perfecciona sus habilidades para la modalidad de espada y alcanza el tercer lugar en el mundial de Holanda, en 1995; forma parte del equipo campeón de Europa de Clubes, en 1996; triunfa en dos copas mundiales, en Caracas, 1992, y la Habana, en 1996; vence en circuitos clase A en Francia -el país más desarrollado en la esgrima- y forma parte del equipo tres veces campeón mundial.
Además, Mauricio Rivas logra clasificar a cuatro Juegos Olímpicos: Seúl 1988, en los cuales finalizó noveno, en espada individual, y 12, por equipos; Barcelona 1992, en los que finaliza séptimo, en espada individual y noveno en equipos, con Juan Miguel Paz, Joaquín Pinto, Óscar Arango y William González, la mejor actuación de la esgrima colombiana en la historia olímpica; Atlanta 1996, 13, por equipos, y Sídney 2000, 14, por equipos. Otro resultado para destacar de esa generación fue la medalla de bronce obtenida por Luis Miguel Paz, en los Juegos Panamericanos de La Habana, Cuba, en 1991.
Las mujeres también lograron destacarse en esa década: Ángela Espinosa, del Valle, representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de Atlanta (1996) y Atenas (2004). Y en los Juegos Panamericanos de Rio de Janeiro 2007 alcanza la medalla de bronce, en espada individual.
Durante la década del 2010 aparece la figura de Saskia Loreta Van Erven García, hija de la destacada esgrimista de los años 70, Gloria García, quien fue la única esgrimista colombiana en los Juegos Olímpicos Londres 2012, en los cuales perdió en segunda ronda, con la alemana Carolin Golubytski, 14-9 y quedó por fuera de la competencia. Posteriormente participó en los Olímpicos de Río 2016 y también fue derrotada en segunda ronda, por la húngara Aida Mohamed, 15-12.

Un esgrimista con altura
En los últimos años, emergió la figura de John Rodríguez como el mejor esgrimista colombiano, quien logró importantes triunfos en certámenes múltiples del ciclo olímpico y participó en los Juegos Olímpicos de Río 2016, en los cuales finalizó 24, en espada. En 2019, Rodríguez, el esgrimista más alto del mundo, con 2.05 m. terminó sus estudios como profesor de tres armas, sable, espada y florete, en el Instituto Nacional de Francia, en el cual vivía.
Su más importante actuación en unos Juegos Panamericanos la cumplió en Lima 2019, porque estuvo a punto de alcanzar la final de espada, pero fue derrotado por el campeón mundial, el venezolano Jesús Limardo, pero aseguró la medalla de bronce.
En los últimos años surge una nueva generación de esgrimistas, conformada, entre otros, por María Angélica Blanco, Valentina Beltrán, María Fernanda Gutiérrez y Ana María Alderete (equipo de sable femenino), y Emilio Vargas, Mario Palacios y Juan Sebastián Pacheco (equipo masculino de sable), que consiguieron esta semana dos medallas de bronce por equipos en el Campeonato Panamericano de Esgrima que se desarrolló del 24 al 29 de junio en la Arena Carioca 1, de Río de Janeiro, Brasil.
Para destacar, que la esgrima colombiana ha figurado en los podios de todos los certámenes del ciclo olímpico, en los treinta últimos años.
Fuentes
-Federación Colombiana de Esgrima.
–El caballero de la esgrima, Diana de los Ángeles Torres de Ospina, publicación particular, 2016.
–Colombia Olímpica I, Comité Olímpico Colombiano, 2011.
–Colombia Olímpica II, Comité Olímpico Colombiano, 2017.
-Archivos del ex esgrimista y filósofo Fabio Navarro Pasquali.





























