El 18 de julio de 2022, al otro día de la extraña incursión nocturna a la cancha del estadio del Hotel de la Academia Olímpica Internacional regresé al Parque Arqueológico de Olimpia, es decir, a las entrañas de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, con una imaginación alimentada por esos inmensos deseos de viajar al pasado, para conocer, in sito, cómo había sido aquella civilización maravillosa que vio nacer y crecer los Juegos Olímpicos antiguos.

Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana
Mientras mis amigas María José y Jenny Martínez se apartaron de Sergio Vargas y de mí, para dirigirse a la ciudad moderna de Olimpia, nosotros ingresamos a la ciudad vieja, para tratar de aprovechar esa media hora que quedaba antes de que cerraran el histórico rompecabezas de ruinas, que tiene un altísimo significado para el deporte de la humanidad.
Digo que mi imaginación se había alimentado por la rara experiencia de la noche anterior, porque cuando vi los que para muchos serían unos simple escombros, mi mente empezó a mover piedra tras piedra, para reconstruir, con seguridad, con la inspiración de dioses y atletas de la antigüedad, ese mundo mágico que sólo existe con algo de certeza, en las narraciones de comunicadores como Pausanias y Homero, el primero, con su pluma de periodista deportivo, y el segundo, con su creatividad literaria, plasmada en sus dos obras cumbres, La Ilíada y La Odisea.
Pude conectarme, gracias a la señal de la imaginación y de la emoción, con los primeros años durante los cuales los griegos tuvieron una unidad cultural, la denominada Hélade (Helenos), pero no política, porque existían las ciudades-estado.
Sin embargo compartían:
1. Relatos mitológicos que daban sentido al conocimiento de su pasado.
2. Lengua común (con varios dialectos).
3. Creencias religiosas (politeísmo-dioses).
4. Sistema de escritura heredada de los fenicios.
5. Gusto por la educación física, como elemento de su educación.
6. Los Juegos Olímpicos.
Todo ello era el resultado de una educación que no se brindaba en las escuelas, sino en las palestras y los gimnasios, en los cuales se impartían enseñanzas de lucha, y conferencias y discusiones filosóficas e intelectuales y de educación física y gimnástica, y en el didascalio, lugar en donde se hacían representaciones escénicas sobre literatura, música, aritmética y otras ciencias
Pude ver, con los ojos de la imaginación, cómo el proceso educativo griego comenzaba a los siete años, luego de vivir el niño su crianza en el hogar, entregado a los juegos. A los siete años ingresaba al agogué, para recibir sus clases de letras, ciencias y música, acompañado por un aya, que era un esclavo llamado “pedagogo”. Lo más importante en esta crucial etapa era que el niño aprendía, además, solidaridad, compañerismo, disciplina y obediencia, valores que quedarían clavados en su memoria, para toda la vida, y que serían claves en su papel como atletas y como seres humano. A los 12 años empezaba a aprender en la palestra, educación física, equitación, danza y juegos, en general, que le servían para mejorar su motricidad. Desde esa edad se le formaba en las ciencias y en las artes, para perseguir el desarrollo armonioso del cuerpo, en busca del ideal educativo de lograr el equilibrio entre lo físico y lo espiritual.
Aquí aparecía un personaje definitivo para que el niño se empezara a interesar por el deporte: el pedotriba o paidonomos, educador físico, que lo ejercitaba en carreras, saltos, tiro con arco, pugilato, lucha, lanzamientos de disco y jabalina, pancracio, juegos de pelota, danzas, acrobacias, marchas a pie, manejo de armas, hipismo y cacería.
A los 16 años, el joven pasaba al gimnasio a iniciar su entrenamiento para buscar ser un Olimpiónico. Se ejercitaba para las armas, la caza, la equitación colectiva y el juego de pelota. También asistía a los diálogos y pláticas con intelectuales, en temas como el entrenamiento físico, el culto o veneración pública y el aprendizaje de libros relacionados con el Estado.
A los 18 años entraba al colegio de los efebos, para acabarse de formar como ciudadano, capaz de contribuir a la prosperidad y defensa del Estado. A los 20 se convertía en ciudadano y soldado de la patria (juramento, Pérez 136).

El espíritu guerrero de los espartanos
Había una región que era diferente al resto de Grecia, en la educación de sus jóvenes: Esparta, en donde si el niño tenía defectos físicos al nacer era lanzado al Monte Taigeto, tal como ocurría también con los delincuentes, y si nacía sano se le impartía una educación con énfasis en la formación para la guerra, es decir con la disciplina y la rudeza necesarias para ser soldado y la sumisión para estar al servicio de los gobernantes.
Desde los 14 años, al niño espartano los sometían a torturas como la flagelación, el ayuno, dormir sobre pajas y juncos, adiestramiento al robo, matar a ilotas (esclavos); a los 18 años era ciudadano y podía participar en la guerra y en los Juegos Olímpicos; a los 20 podía casarse, pero pasaba las noches en el monte; a los 35 podía dormir en su casa, y a los 40 culminaba su servicio activo en el campo de batalla.
“Los espartanos enfatizaban el desarrollo de un hombre en acción, mientras que los atenienses visualizaban el desarrollo armonioso del individuo dentro de un marco físico e intelectual” (Lopategui, 2002 p. 38, Contecha 2007, p. 133.).
La gimnástica o educación física.
Los griegos concebían esta actividad como “educación física intelectual, ética y estética”, pero sólo para los hombres, y que estaba al mismo nivel de la formación intelectual.
La gimnástica enseñó a los griegos:
-Autodisciplina.
-Valor.
-Humildad.
-Resolución.
-Deportividad.
-Carácter.
El objetivo en Atenas y en el resto de Grecia era alcanzar la kalokaiagathia o Kalos kagathos, que significan bello (kalos) y bueno (kagathos). El objetivos en Esparta era el mismo, pero para capacitarse para la guerra.
Los deportes de las mujeres
En el caso de las mujeres, a excepción de las espartanas, también había una especie de educación física.
A los siete años iniciaban su proceso formativo en campos de entrenamiento ubicados a orillas del río Eurotas en donde hacían ejercicios vigorosos, para buscar fortaleza física y buena salud; a los 14 años, gimnástica en público, y a los 20, educación familiar y leyes. Sin embargo, aún estando en una línea similar a la de los hombres, a partir de ahí, el objetivo era el matrimonio y garantizar hijos perfectos.
Las mujeres espartanas solían practicar saltos, carreras, juegos con el aro, juego de pelota, natación, equitación, lanzamientos de disco y jabalina, lucha y pugilato, pero sin proyección alguna hacia los agones o las competencias deportivas.
Juegos o artefactos recreativos de los griegos.
En algún lugar del regreso al pasado, en medio del parque arqueológico de Olimpia pude recordar al miembro de la Academia Olímpica Colombiana Eduardo Pérez Restrepo, un disciplinado y riguroso investigador, para quien estos eran los juegos o artefactos recreativos de la griegos:
Infancia: sonajero, mascotas, caballito, carritos de dos ruedas.
Juventud: juegos de movimiento como el escondite, el balancín, los caballitos de madera, el lanzamiento de barra, carreras de sacos, el mora (juegos de acertijos), gallinita ciega, canicas, malabarismo, juegos de mesa, el aro, yo-yo, trompo, columpio, zancos, ostrakinda (dados), halar la cuerda, trabajo con pesos, lanzamiento de rocas, caza, equilibrio en cuerda floja, ejercicios de resistencia, ejercicios posturales y saltos con el caballo.
Adultez: juegos de azar, peleas de gallos, el ascoliasmos (concurso de equilibrio sobre un odre lleno de vino y embadurnado de aceite, gimnasio y palestra.

Deportes en Grecia, previos a los Juegos Olímpicos
Según el mismo investigador, estos eran los deportes que existían en Grecia, cuando fueron creados los Juegos Olímpicos: natación, remo, buceo, esgrima de bastones, (herencia egipcia), tiro con honda, peleas con escudos, tiro con arco y combate con armas, gimnasia, acrobacias, carreras de velocidad, de fondo, con armas y con antorchas; pentatlón, saltos, lanzamiento de disco y jabalina, juegos de pelota, boxeo, lucha, pancracio (combinación de boxeo y lucha), caza, pesca y danza. También juegos de pelota, como: feninda o feninde: parecido al fútbol; trigón: lanzarse la pelota entre tres jugadores en triángulo; epyskiros o epicenio: entre dos equipos que buscan llevar la pelota al fondo contrario (¿antecesor del balonmano?); apóraxis aporrexis: lanzar con fuerza la pelota contra el suelo, recogerla y arrojarla de nuevo en parejas, en el que se disputan una pelota usando palos curvos (¿hockey?), urania: lanzar la pelota al cielo y atraparla al caer, y hasparton: se llevaba la pelota en la mano hasta un punto determinado (rugby).
Próxima entrega, edición del 1º de noviembre: las grandes enseñanzas del deporte griego para la humanidad.
Foto portada: tripadvisor.
Referencias
-Eduardo Pérez Restrepo, Historia del Deporte y la Educación Física, Editorial Kinesis, 2018.
-José Luis Salvador, El Deporte de Occidente: Grecia, Roma, Bizancio, Editorial Cátedra, Historia/Serie Menor, Madrid, 2009.
-Richard D. Mandell, Historia cultural del deporte, Ediciones Bellaterra, Barcelona-España, 1986.





























