Estar en el Tour de Francia y la competencia de ruta de los Juegos Olímpicos París 2024 le permitirá Egan Bernal recuperar totalmente la confianza resquebrajada por ese triste momento que sufrió a comienzos del 2022, y volver a montar con la elocuencia, la calidad y la justa arrogancia de los grandes campeones.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y presidente de la Academia Olímpica Colombiana.
Muchos dirán que Egan Bernal estaba predestinado a ser la nueva estrella del ciclismo mundial, pero perdió dos años, por culpa de un accidente, que casi le causa la muerte.
Tal vez no los perdió, porque sólo se pierde, cuando no se gana en vivencias y experiencias, porque este infausto accidente dio lugar a otro Egan, que poco a poco, como el ave Fénix, resurge de sus cenizas con mayor fortaleza, para seguir forjando una gran historia en el ciclismo mundial.

Es cierto: ganó el Tour de Francia y el Giro de Italia, y de pronto, cuando se preparaba para seguir acumulando hazañas le ocurrió el accidente, en un simple entrenamiento, en las carreteras de su tierra: un parpadeo, no permitido a los ciclistas, y menos cuando van a más de 50 kilómetros por hora, estrelló su presente y quizás su futuro, contra un bus del servicio público, que tuvo el triste privilegio de causar una tragedia sin tener siquiera la culpa, porque fue Egan quien atropelló al bus y no el bus a Egan.
Pocos entendieron la gravedad del accidente, más por la fe que despertaba este joven que había coronado el sueño acariciado desde hacía 40 años por Colombia, de ver a un escarabajo, nacido en nuestras escarpadas montañas, hijo del campo, hijo de las dificultades, hijo de los sueños e hijo de la sencillez y la humildad, trepado en el sofisticado podio del Tour de Francia de 2019, sobre las pisadas de hombres como Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Bernard Hinault, Miguel Induraín y Alberto Contador, entre otros, como campeón de la carrera más prestigiosa y difícil del mundo, ante el elegante y exclusivo telón de fondo acostumbrado y que representa la historia de la Francia esplendorosa: los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo.
Después vendría el contundente triunfo en el Giro de Italia de 2021, que lo ratificaba como el nuevo fenómeno del ciclismo mundial de ruta.

La triste pausa, en su brillante carrera
El 24 de enero de 2022, el infortunio golpeó la vida de Egan Bernal. El accidente, ocurrido durante un entrenamiento con su equipo Ineos, por la Autopista Norte de Bogotá, le provocó trauma de cráneo leve; una fractura de columna cervical, no desplazada; perforación del pulmón, con presencia de aire y sangrado en la cavidad torácica; fractura de las quinta y sexta vértebras torácicas, y fractura, tanto del fémur como de la rótula derecha
Trasladado a la Clínica de la Universidad de la Sabana, en Chía, Cundinamarca, comenzó un período de incertidumbre, porque después de ser sometido a cinco cirugías de alto riesgo, el médico Gustavo Urizo, dijo que en este tipo de lesiones el 95 por ciento de los pacientes quedaban parapléjicos.
De haberse cumplido el fatídico dictamen del galeno, habría terminado apenas comenzando, y a las 25 años, una historia genial, pero que quedaba incompleta, de un sencillo joven, con nombre raro, que había nacido en Bogotá, el 13 de enero de 1997; que se había criado en Zipaquirá, Cundinamarca, la tierra del primer campeón de la Vuelta a Colombia, Efraín El Zipa Forero, y que era el mayor de tres hermanos de la pareja conformada por Germán, su padre, quien fue ciclista y lo indujo a montar en bicicleta, y Flor Marina, su mamá.
Hubiera quedado para la historia, que Egan Arley Bernal no había comenzado su carrera como ciclista en la ruta, sino en el ciclomontañismo, modalidad en la cual demostró enormes condiciones, y bajo la orientación del ex ciclista Fabio Rodríguez, con quien alcanzó a hacer un recorrido que lo consagró como la más grande promesa del MTB, en el mundo.

Si el accidente hubiese tenido las fatales consecuencias temidas por el médico, para la historia hubieran quedado: en el 2013, el título Panamericano en la categoría cadete de MTB en Tucumán, Argentina; la corona nacional juvenil en Cuenca, Ecuador; el oro en el latinoamericano cadete en Catamarca, Argentina; el campeonato nacional prejuvenil B en Colombia. En el 2014, la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Ciclismo de Montaña en categoría júnior en Hafjell, Noruega; el bronce en el Panamericano de Ciclismo de Montaña, en Brasil; el oro en la Copa Nacional AMPM, en Cartago, Costa Rica, y el bronce en la Junior Series realizada en Vermont, USA. En 2015, los títulos del panamericano júnior de MTB, en Cota, Cundinamarca; de las World Junior Series realizadas en San Dimas, California, y el bronce, en el Campeonato Mundial de Ciclismo de Montaña en categoría júnior, en Vallnord (Andorra), que le permitió ocupar el segundo lugar en el escalafón mundial juvenil.
Indiscutiblemente, era figura mundial del MTB.

Comienza la ruta
En 2016, con 19 años, recibe una oferta del equipo italiano Androni Giocattoli-Sidermec, de categoría profesional continental. Lo exámenes realizados en el centro de estudios fisiológicos dirigido por Michele Bartoli revelaron unos valores excepcionales en las pruebas de consumo máximo de oxígeno (VO2Max), lo que indicaba que era un genio del ciclismo.
Durante sus dos primeros años, 2016 y 2017, gana carreras continentales y se consagra campeón, en el Tour del Avenir, en Francia. En el año 2018 forma parte del equipo Sky, de categoría UCI WorldTeam; hace su estreno en las carreras WorldTour y logra destacarse en el Tour Down Under, la Volta a Cataluña, el Tour de Romandía y el Tour de California, y obtiene el Campeonato Nacional de Ciclismo Contrarreloj y el título de la carrera Colombia Oro y Paz.
El 2019, con el equipo Ineos, fue inmenso para Egan: con 22 años ganó la París Niza, la Vuelta a Suiza y el Tour de Francia, como el campeón más joven en los 110 años de la carrera más exigente y tradicional del mundo. No había duda alguna: esos resultados y su madurez física y mental, indicaban que Egan Bernal era la nueva joya del ciclismo mundial de ruta.
En el 2020 ocurrió la pandemia del COVID 19 que alteró todos los programas y planes. Sin embargo participó en algunas pruebas previas al Tour de Francia, al cual llegó en buena condición para defender el título, pero una vieja lesión en la espalda lo obligó a retirarse.
En el 2021, recuperado a medias del problema de la espalda, Egan y su equipo fijan su meta en el Giro de Italia, para el cual se preparó corriendo la Estrella de Bessèges, el Tour La Provence, la Strade Bianche y la Tirreno-Adriático.

En el Giro gana la novena etapa, toma la maglia rosa, como líder, y la maglia blanca de los jóvenes, que conserva hasta el final, para ganar su segunda gran carrera por etapas.
Al comenzar el año 2022, Egan Bernal tenía un palmarés que lo ubicaba como protagonista de la nueva temporada y, con seguridad, rival de otro genio que había escalado a las más altas posiciones, el eslovaco Tadeg Pogacar, campeón del Tour de 2021.
Entonces ocurrió ese accidente que lo tuvo a punto de decirle adiós al ciclismo
Una recuperación asombrosa
Trece días después de la cirugía, su juventud, fortaleza, fuerza mental, en fin, las grandes virtudes que poseía por naturaleza y por aprendizaje, y, desde luego, el gran trabajo adelantado por los médicos de la Clínica de la Universidad de la Sabana, permitieron darle de alta. Pero darle de alta era un primer paso de un proceso al que le faltaban largas jornadas, porque Egan salió vestido de aparatos, para cumplir con una extensa y extenuante rehabilitación.
Abreviemos: su biotipo de atleta de altos logros, su mentalidad pletórica de optimismo, su espíritu de guerrero invencible y sus sueños, aún intactos, además de la disciplina para cumplir las indicaciones médicas, lo fueron levantando de ese frío piso en el cual cayó, aquel fatídico 24 de enero.
Contra todos los dictámenes y, tal vez las órdenes médicas, Egan volvió a montar en bicicleta a finales del mes de marzo de 2022. Por las redes sociales, el corredor compartió todo su proceso, convencido de que a cambio de mostrar su trabajo recibiría los mejores likes de sus fans, representados en las energías suficiente para continuar recargándose de vitalidad.

Este fue uno de sus mensajes en redes sociales:
«Casi 20 huesos rotos, dos costillas, fémur, rótula, TS-T6, odontoides, metacarpiano, un pulgar, me bajé un diente, perforación de los dos pulmones.
«Casi me mato, pero saben qué? Estoy agradecido con Dios por ponerme esta prueba. Está siendo la carrera más dura, pero he tenido un grupo de gente excelente alrededor mío.
«Ayer me hicieron la última cirugía importante y parece que todo salió bien.
«Así que ahora a recuperar y hacer de esto otro… I’M BACK!! And let’s rock i».
Siete meses después de la cirugía, un periodo que le hizo recordar sus primeros pasos en la vida, volvió a competir. Su reestreno ocurrió en el Tour de Dinamarca, en el cual, como era apenas lógico, se mostró nervioso e inseguro y, por ende, cauteloso: el recuerdo de aquel 24 de enero lo persiguió, e inclusive le puso zancadilla, porque sufrió una caída y se retiró 28 kilómetros antes de la terminación.
Después vendría la Vuelta a Alemania, y repitió la historia de Dinamarca, pero sin caída, y se retiró en la última etapa.
¿Qué transmitía Egan sobre la bicicleta? Tal vez temor, que era normal, porque el recuerdo del golpe permanecía en su memoria. Pero también transmitía la ilusión, la fortaleza y las condiciones de un gigante, que sabía que cuando se estrelló con el bus era un ciclista de corte mundial. Entonces entendió que se trataba de recuperar la confianza, para volver al nivel deportivo que le correspondía. Es decir, en su cabeza solo cabían la paciencia, la disciplina, el rigor en sus entrenamientos y la confianza de saber que era un genio, que había tenido un resbalón. Y esas condiciones que necesitaba le permitieron volver a las carreteras para recuperar, tanto su estado físico como su fortaleza mental, que es, tal vez una de sus más grandes virtudes.
El 2023 transcurrió sin mayores apuros, como un pasante que necesita reaprenderlo todo, para reconstruir su vida.

Tour de Francia y Juegos Olímpicos
El 2024 lo ha mostrado cada vez más cerca de sus capacidades, porque ha logrado volver a meterse en la élite del ciclismo mundial, por lo menos en carreras menores. Vendrá la grande, el Tour de Francia y luego de ella, la competencia de ruta de los Juegos Olímpicos París 2024. Estar en esos dos certámenes se constituye en un enorme espaldarazo directivo, que le permitirá recuperar totalmente la confianza resquebrajada por ese triste momento que sufrió a comienzos del 2022, y volver a montar con la elocuencia, la calidad y la justa arrogancia de los grandes campeones.





























