El decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y el Deporte de la Escuela Nacional del Deporte falleció el pasado 6 de agosto, a los 61 años de edad, en la ciudad que escogió como su segunda patria, después de Cuba. Aquí llegó en 1994 luego de realizar una importante carrera como deportista y licenciado en Educación Física y Cultura Deportiva de la Universidad Manuel Fajardo de La Habana. Se vinculó como docente y luego fue nombrado decano. Su legado en la Escuela es gigantesco.
Por Jorge Manrique Grisales
Coordinador de la Especialización en Periodismo Deportivo Escuela Nacional del Deporte
El pasado 10 de diciembre de 2019, Esnel González Hernández recordó claramente su natal Villa Clara, en Cuba, al momento de tomar juramento ante la directora del Departamento Administrativo de la Gestión Pública de Cali, María Carolina Valencia, como ciudadano colombiano. Sonaron las notas del Himno Nacional, y cuando le preguntaron qué sentía, señaló que llevaba 26 años viviendo en Cali, una ciudad que siempre le recuerda a su natal Cuba. “Tiene todo… Sólo le falta el mar”. De Cuba trajo la disciplina, el amor por el deporte y su gran vocación de educador, valores que se escucharon en la ceremonia con la que la Escuela Nacional del Deporte le rindió un sentido homenaje a sus restos mortales en el Auditorio José Fernando Arroyo Valencia.

El decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y el Deporte de la Escuela Nacional del Deporte falleció el pasado 6 de agosto, a los 61 años de edad, en la ciudad que escogió como su segunda patria. Aquí llegó en 1994 luego de realizar una importante carrera como deportista y licenciado en Educación Física y Cultura Deportiva de la Universidad Manuel Fajardo de La Habana. Se vinculó como docente y luego fue nombrado decano. Sin embargo, una de las cosas que más disfrutaba en la vida eran sus clases pues allí compartía su visión del mundo con una gran pasión como recuerda Ingrid Vallejo, docente, y una de sus alumnas de las clases de deporte comunitario e investigación. “No era amigo de seguir un libreto. Él le metía filosofía a todo y era muy bueno discutiendo”, señala.
Después de transitar por varios deportes en su juventud, se decidió por el esgrima, disciplina con la que representó a Cuba en varias ocasiones. En los pasados Juegos Panamericanos Junior cumplidos en Cali en 2021 se puso la camiseta de voluntario y pasó por el coliseo donde se desarrollaban las pruebas de esgrima. Gracias a una cortesía de los organizadores, tuvo la oportunidad de sentirse nuevamente en sus años de juventud entre sables, floretes y espadas.

Otra de sus grandes pasiones fue la fotografía. Impulsó esta asignatura en la Especialización en Periodismo Deportivo y también en los pregrados. Le gustaba llevar su cámara y participar de los ejercicios como cualquier estudiante.
Figuró como par académico de la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación (CONACES) del Ministerio de Educación Nacional. Esto lo llevó a conocer muchos programas de Deporte en el país y también en el exterior. Era un estudioso de las normas y esto le sirvió para liderar procesos de registros calificados y acreditación de programas en la Escuela Nacional del Deporte.
En el Comité Olímpico Colombiano participó en actividades académicas y fue además un gran animador en la consolidación del Centro de Estudios Olímpicos que funciona actualmente en la Escuela Nacional del Deporte.
En el acto de despedida en la Escuela Nacional del Deporte, al que asistieron su esposa y sus tres hijos, se escuchó El Son de La Loma, del Trío Matamoros, quizás como una forma de traerle al decano Esnel González Hernández esa Cuba, ese mar que siempre extrañó.






























