En los Juegos Bolivarianos del Bicentenario, celebrados en la población peruana de Ayacucho, se destacó el ajedrecista colombiano Esteban Valderrama, quien conquistó dos medallas de oro. Es el modelo del jugador de ajedrez moderno, ligado estrechamente al brusco cambio que tuvo el mundo, a raíz del COVID 19.
Esteban Valderrama Quiceno nació en Chigorodó, en el Urabá antioqueño, el 15 de agosto de 1993, en un hogar humilde, de una región azotada en ese entonces por la violencia, lo que obligó a su familia a trasladarse a Apartadó, en donde se enfrentó a la niñez y a la juventud y estudió su primaria en la Institución Educativa Madre Laura.

Desde muy pequeño jugó y se interesó por el ajedrez, pero la ausencia de fuentes de consulta física, como libros y revistas, que son importantes fuentes de formación de un futuro ajedrecista, retrasó su desarrollo, especialmente en su modalidad preferida, la blitz, o ajedrez rápido, en la cual alcanzaría, con el paso de los años, el reconocimiento como el mejor de Colombia. En esos primeros años fue definitivo el apoyo del maestro Gabriel Herrera, “con quien profundizaba mucho en el componente táctico, lo cual es algo bastante positivo para la visión inmediata y resolución de problemas. Sumado a eso jugué muchas partidas online, y trabajé por esquemas, y así optimizaba mucho el tiempo que consumía en las partidas”.
Mientras se adelantaba en ese mundo maravilloso del juego ciencia, su familia dio otro salto para residenciarse en Medellín, en donde se abrieron todas las posibilidades, por el nivel ajedrecístico de la capital antioqueña y por las mejores posibilidades de estudio, que le permitieron mejorar sus conocimientos.
Ya cerca de los 30 años, Esteban se develó como un modelo del nuevo ajedrecista, influido por el brusco cambio que tuvo el mundo, a raíz de la pandemia del COVID 19, inclinado de manera decisiva al apoyo de las tecnologías.

Antes de ese suceso, Esteban se consagró campeón nacional en rápidas (2018) y blitz (2013 y 2018) y alcanzó su grado de Maestro Internacional por la FIDE (2018), con 25 años.
En 2019, el fenómeno de la pandemia del COVID 19 no afectó sus rutinas ajedrecísticas, porque su escenario era demasiado pequeño y casero y sus posibilidades de acceder en el encierro a Internet le permitieron no detener su formación. Inclusive, a partir de ese momento, el Internet y, por ende, el ajedrez virtual se convirtió en su mejor aliado, inclusive por encima de la posibilidad de acudir a los libros impresos.
En esa época de pandemia declaró en entrevista con Ángela Franco, en ChessBase: “Creo que el ajedrez ha sido un deporte que ha podido adaptarse muy fácilmente a estos tiempos de encierro y pandemia por encima de otras disciplinas que requieren la práctica en escenarios presenciales. El ajedrez se ha potenciado mucho a nivel de la virtualidad y, por supuesto, los eventos con premiación en metálico, lo cual no cae nada mal. No obstante, esto ha dado pie también a que muchos jugadores hagan trampa, casos de suplantación, grandes “talentos” que surgen de la nada, pero solo detrás de una pantalla, por poner un ejemplo, así que no ha sido una tarea nada fácil para los organizadores el controlar este tipo de situaciones, pero de manera general se han hecho buenos torneos con buena conducta de los jugadores y en pro del fair play”.

Sin embargo, Esteban destaca las bondades del ajedrez on line: “En síntesis se rescatan muchas cosas positivas del ajedrez online y/o los eventos virtuales que nos ayudan a foguearnos y jugar con jugadores de talla internacional desde la comodidad del hogar, pero en lo personal me quedo con el ajedrez presencial, el sentir los nervios, la tenacidad y la presión de la partida, el ver a tu rival y su lenguaje corporal y por supuesto el compartir con la familia ajedrecista y amigos” (ídem).
En plena pandemia, Esteban Valderrama alcanzó el segundo lugar en el Campeonato Colombiano de Ajedrez 2020 y un año después clasificó al Mundial celebrado en Rumania, donde fue derrotado por el armenio Varuzhan Akobian, en la primera ronda y finalizó en la undécima posición. Posteriormente ganó un torneo de blitz, en Rumania, ante 112 rivales, que ha sido su más importante victoria internacional.
Fue entonces cuando su familia decidió trasladarse a Medellín, lo que le permitió cumplir uno de sus objetivos: cursar una carrera universitaria. Entonces comenzó sus estudios de licenciatura en educación física, en el Instituto Politécnico Jaime Isaza Cadavid.
En 2022, recibió una oferta económica interesante, para vincularse a la Liga de Ajedrez de Bolívar, la aceptó y se fue a vivir a Cartagena. Desde entonces consolidó su condición como mejor jugador blitz de ajedrez de Colombia.

“Quiero mucho a Antioquia y tengo que agradecerle todo lo que me dio, pero en la vida hay oportunidades que no se pueden desaprovechar y en Bolívar me ofrecieron un buen sueldo y facilidades para desplazamientos a eventos nacionales e internacionales”, manifiesta Valderrama.
El 6 de diciembre de 2023 alcanzó su primera norma de Gran Maestro Internacional, al lograr en la novena ronda los 2.605 de elo, en la final del Nacional de Ajedrez Clásico, en Fusagasugá, Cundinamarca, merced a cinco victorias y cuatro empates. Los triunfos las logró ante Miguel Soto (Antioquia), Joshua Ruíz (Bolívar), Santiago Ávila, Santiago Quiñones (Valle) y Néstor Lozano (Cundinamarca), y los empates, ante Sebastián Sánchez (Bolívar), Sergio Barrientos (Risaralda), David Arenas (Antioquia) y Christian Ríos (Risaralda)..
Aunque sus progresos no han sido tan rápidos, por el estancamiento durante sus primeros años, Esteban acumula tres títulos departamentales de Antioquia, y el galardón nacional aficionado, logrado en San Andrés Islas.
Durante su carrera, Esteban ha vencido a jugadores de élite, como el estadounidense Christopher Hikaru Nakamura (nacido en Hirakata, Japón), quien ha sido cinco veces campeón de ajedrez en los Estados Unidos y es el actual campeón mundial del Fischer Random.
Hace unos días estuvo representando a Colombia en la Copa del Mundo, allí se midió a la par con el gran maestro Akovian V. a quien forzó a llegar al duelo de desempate, en el cual infortunadamente no pudo imponer su ventaja en la primera partida y quedó eliminado tras firmar las tablas en la siguiente partida.

Este es, a grandes rasgos, una de las figuras de Colombia en los Juegos Bolivarianos del Bicentenario, que concluyeron el pasado domingo, en las poblaciones peruanas de Ayacucho Lima, y ratificaron sus condiciones para recuperar el tiempo perdido en sus primeros años, en Chigorodó y Apartadó, por falta de oportunidades.





























