Una sociedad educada en función del arte y del juego es capaz de superar sus propios miedos y entenderse como portadora de derechos.
Fabio Alfredo Navarro Pasquali
Filósofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica de la Universidad Libre, Magíster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana.
Las virtudes excelsas propias de la magnificencia del arte y de la belleza a través de la cual Schiller afirma se desprende la libertad, no aparecen de la nada, sino que obtienen su lugar en los imaginarios populares, afincándose en el diario vivir y la confrontación que conlleva tal ejercicio.
El sistema de los derechos en las sociedades modernas, entendido como ejercicio y manifestación de dignidad, debe estar articulado como red de significados – significantes estéticos, es decir, esas distintas expresiones como principios de vida en libertad.
En este punto vale acercarse a la teoría de Schiller, respecto del juego como expresión estética del ser humano, que ha de conducirlo por el camino de la libertad. Así, una sociedad educada en función del arte y del juego es capaz de superar sus propios miedos y entenderse como portadora de derechos.
La única posibilidad para salir de escenarios sociales de desesperanza posteriores a fuertes procesos políticos es a través de la educación estética, la cual permita el asumirse como ser humano capaz de encontrar la belleza en medio de la desolación, pero no como un estado pasajero de simple ensoñación, sino como ciudadano que se reconcilia a través del respeto, más allá del dolor.
En el texto Star Trek y los derechos humanos es posible, a través del análisis que hacen sus autores, identificar en el viaje interplanetario en busca de las estrellas y las profundidades siderales, que la fantasía y el juego hacen posible entender la realidad, son parte de ella, relación biunívoca que conduce necesariamente a la expresión lúdico- real humana, por asimilación con los contenidos fundacionales de la obra.
Así, es posible entenderla y transformarla en función del ejercicio de los derechos, que surgen en medio de los debates éticos y jurídicos que sirven de base a la producción del texto, esto es, la tripulación de la nave Enterprice, cualquiera fuere su origen y posición como tripulante, forman parte de un colectivo social regido por leyes que deben garantizar sus derechos, tal cual manifestación jurídico constitucional en la vida real.
Esta forma de ver el arte debe ser entendida en función de la vida común, esto es: más allá de lo estrictamente individual se abre la realidad colectiva, lo social como escenario forjador del individuo, que a su vez se constituye en soporte de la estético-lúdico o condición artística liberadora. El arte como base de reflexión y construcción social.
Entre la realidad y la ficción propias del tema que ocupó a los autores en cita, vale destacar el encuadramiento de la realidad del ser humano cotidiano en la ficción interestelar, en la cual actúan distintos personajes conviviendo en condiciones que se tramitan desde contextos del habitar humano, es decir, más allá de la ficción un problema de derechos, por citar un ejemplo, se resuelve desde la perspectiva jurídica que valida la existencia de los mismos.

Educación estética, ficción, fantasía, realidad, juego, deporte, como escenarios de libertad.
En términos de significad-significante puede entenderse que las características de un personaje de ficción tienen un valor específico, en el contexto social dentro del cual circula la película o serie de televisión, para el caso concreto, pero desde la perspectiva de Friedrich Schiller puede hacerse extensivo al gran contexto de la educación estética, en general, que tiene como finalidad la libertad.
La obra de arte como manifestación del artista que interpreta el momento histórico y lo plasma en su obra, para ser interpretado por quien se acerca a ella y la convierte en legado de valores estético-libertarios como escenario pleno, más allá del dolor y la tristeza, del ser colectivo.
Así, en el texto de Alexy y Figueroa es posible identificar varios momentos en los que lo estético da lugar a interpretaciones que marcan el sentido histórico de esa doble relación, para desde ella reelaborar la noción de los derechos como bien social supremo.
Señalan los autores citados, grandes momentos que enmarcan la idea central sobre el ejercicio de los derechos implícitos en el quehacer cotidiano o que se desprenden de la confluencia entre fantasía y realidad. Así entonces:
“Cuando la actriz afroamericana Nichelle Nichols pensó en abandonar su papel en la serie de comandante Ujura (palabra que significa “libertad” en Swahili) nada menos que el Doctor Martin Luther King la disuadió, al recordarle su influencia social como mujer y afroamericana. “ (Alexy. Robert. García Figueroa A. Citan a Pérez, 2012. p. 14, 15.)
La comandante Ujura no sólo tenía a su cargo funciones de vital importancia en la nave espacial; su presencia no solo articulaba los hilos de la fantasía en la narrativa estelar, sino que a su vez tenía un peso específico en el ejercicio de la realidad política y social, como lo advierte el Doctor Martin Luther King y señalan los autores citados previamente.
La comandante Ujura, no solo ejercía autoridad en su nave de ficción, sino que al hacerlo trascendía de la fantasía a la realidad, llevando consigo el recaudo filosófico desde el cual avanza en la interpretación de lo real, desde perspectivas de justicia y derechos, como se desprende de lo planteado por Alexy y García Figueroa, pero que Friedrich Schiller reclamaría como espacios libertarios que se transitan desde el quehacer propio de la educación estética.
La presencia de la actriz significaba para el Doctor Martin Luther King, como lo afirman Alexy y García Figueroa, la posibilidad y, más que ello, el hecho mismo de trascender la ficción para, desde ella, construir espacios de libertad. No sólo era la representación de la comunidad en la serie, sino que, como se advierte en el texto aquí estudiado, atendía la necesidad de garantizar un lugar en el trazo largo de la historia, como efectivamente sucede al ingresar en el elenco la actriz afrodescendiente Whoopi Goldberg.
“En ese momento el célebre activista estaba dando en el clavo, pues por aquel entonces una niña negra seguía con pasión desde un barrio marginal de Nueva York, aquellas aventuras en que una mujer de su propia raza se movía con plena igualdad y consideración entre blancos. Aquella niña era, la años más tarde “oscarizada” Whoopi Goldberg, quien movida por su afición a la serie solicitó trabajar en la nueva generación de Star Trek en donde interpretó a la EL´Aleurian Guinan que regenta la cantina de la nave.” (ALexy, 2012. p. 15.)
En la lectura política del Doctor Martin Luther King, el hecho de que la comandante Ujura, o mejor, la actriz que la representaba abandonara la serie, significaba la pérdida de la relación mito-realidad o fantasía-realidad en el juego de los tiempos, en particular, para la población afrodescendiente que ella representaba, hecho éste que desde la perspectiva política de King afectaba no propiamente sus intereses, sino los de la comunidad afrodescendiente representada por aquella.
Los derechos intergeneracionales, entendiéndose como el legado de las presentes generaciones a sus descendientes, garantizando libertad e igualdad, sufrirían igualmente un desplazamiento más allá de la ficción, quedarían signados por el abandono de la presencia y la desolación sin debate. Paradójica lectura de la realidad que se muestra a través de la ficción y del arte, como proceso educativo en función de derechos que se desprenden de principios universales.
La comandante Nyota Upenda Ujura cuyo apellido en lengua suajili, afirman, significa “libertad”, interpretada por la actriz norteamericana Nichelle Nichols, era una sola persona dada la connotación y alta relevancia de mujer negra con mando en una especial misión en el espacio exterior y frente a esa condición el significado de su presencia trasladado a las nuevas generaciones que avizoraba Martin Luther King.
Ahora bien, que el apellido Ujura significara “libertad” en lengua originaria, resulta de particular importancia en el entorno de la educación estética, pues el conjunto de valores que la componen, remite necesariamente al pensamiento filosófico de Friedrich Schiller quien, como previamente se señala, reconoce en el arte en general y específicamente en su enseñanza y práctica la senda de la libertad.
Es posible entender la visible necesidad de mantener en escena la referencia de la mujer que con su presencia mantiene viva la expresión “libertad” y los contenidos sobre los cuales estatuye su quehacer individual y colectivo, tanto en el mundo estético-fantasioso, como en la realidad que se teje en términos de derechos y su correspondiente ejercicio en ambos niveles de interpretación.
Sin la pretensión de hacer del planteamiento de Friedrich Schiller en Cartas sobre la educación estética, pero intentándolo, puede acercarse el análisis de Robert Alexy y Alfonso García Figueroa en Star Trek y los derechos humanos, a esa búsqueda de libertad e igualdad como principios constitucionales inherentes a los demás derechos a través de procesos dados desde la educación estético que se pretendía por el filósofo alemán.
“Tanto la acción irreflexiva como la ausencia completa de acción y la acogida sin más de la tradición serán caminos que no conducirán al hombre, en opinión de Schiller, a la instauración de una verdadera cultura, es decir, aquella en la que los ciudadanos son libres por su propia voluntad y donde la ley y la libertad no tienen que aparecer como imperativo.” (Acosta López, 2005)
Ficción, fantasía, pintura, poesía, cine, juego, entre otras tantas manifestaciones del ser humano a través de las cuales hace posible su libertad individual y colectivo, como escenarios a través de los cuales se reivindican los derechos fundamentales del ser ciudadano.
Próxima entrega, edición No. 57, del 9 de agosto: Deporte como escenario propio del ejercicio de los derechos como manifestación estética en términos de libertad. Nelson Mandela y la final del mundial de rugby.





























