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Revista Olímpica

La antigua Grecia, como escuela del mundo contemporáneo II 

¿Por qué en la época contemporánea, en pleno siglo XXI, aún existen ideologías discriminatorias de raza que llegan a la xenofobia y al racismo, dejando atrás las enseñanzas de filósofos y estudiosos que nos dieron las bases de una convivencia armónica y el desarrollo como sociedad?

Por María Camila Martínez

Representante de la Academia Olímpica Colombiana, en la Sesión Internacional de Jóvenes Embajadores, en Olimpia, Grecia.

 «L’homme n’est ni ange ni bête et qui veut faire l’ange fait la bête»  

En la anterior edición del texto titulado La antigua Grecia como escuela del mundo contemporáneo se expone cómo el ser humano está un paso en frente en la escalera evolutiva, en comparación de muchas criaturas del mundo, por el raciocinio y cómo los griegos lo describían como un poder divino que llegó para mejorar continuamente y evitar de forma constante la mediocridad. Al final, del mismo se exponía la siguiente pregunta: ¿Por qué en la época contemporánea, en pleno siglo XXI, aún existen ideologías discriminatorias de raza que llegan a la xenofobia y al racismo, dejando atrás las enseñanzas de filósofos y estudiosos que nos dieron las bases de una convivencia armónica y el desarrollo como sociedad?

Una de las razones que explican este tipo de comportamiento humano se encuentra en la filosofía del pensador francés Juan Jacobo Rousseau, en la que expone que el hombre nace bueno pero la sociedad lo corrompe. Aunque no es un argumento de peso o que justifique comportamientos tan inhumanos o desagradables como son las actitudes xenófobas o racistas es una demostración clara de cómo el ser humano aún sigue actuando por instinto casi animal, y se agrupa de acuerdo con sus intereses personales, con colectivos sociales que compartan sus ideales y los motivan a practicarlos. Del mismo modo tratan de convertir a las nuevas generaciones a esa filosofía de vida. Si no se interesan por ella, la mayoría de las veces no son bien vistos y pueden estar condenados al rechazo. 

Ilustración: Fundación Picarral.

Este tipo de comportamiento de manada ha generado que muchas ideologías discriminatorias sean practicadas y erróneamente promovidas, sin finalidad alguna. 

Es así como podemos llegar a dos conclusiones importantes: la primera refuerza la idea de Jhon Locke, cuando expresó: ´´El lobo del hombre es el hombre´´, así mismo será la presa que quiere cazar; muchas veces aquel que vemos como igual busca de forma permanente hacernos daño con comentarios, actitudes o acciones negativas que están en contra de cualquier definición ética o moral, solo porque en sus bases de crianza fueron enseñadas de esta forma, pero no ha decidido romper las cadenas de la ignorancia con el arma más fuerte e invencible del mundo: el conocimiento. En el momento en el que la empatía se vuelve un aliado, los pensamientos dañinos vuelan y le permiten al ser humano trabajar cada día en sí mismo y ver su vida como un proyecto en el que por medio del autoconocimiento busca hacer el bien. 

La segunda hace una fraterna invitación a que como sociedad no olvidemos aquellas enseñanzas que civilizaciones trascendentes dejaron para el mundo. Si bien es cierto, mucho tiempo ha pasado, aquellas nos abren la mente a un mundo nuevo de posibilidades en las que el ser humano como protagonista y antagonista es un actor importante de la construcción social a largo plazo y de la cotidianidad desde el comportamiento y desenvolvimiento en su entorno.

‘’Solo la inteligencia se examina a sí misma´´: James Balmes.

Foto portada: Diario Ahora.