El vallecaucano Gustavo Sánchez es el primer gran campeón de la natación artística -antiguo nado sincronizado- en la rama masculina. Esta ha sido su vida, caracterizada por la disciplina y colmada de una profunda pasión por el agua.
Gustavo Adolfo Sánchez Palencia nació en Cali, el 31 de agosto del año 2000, en el hogar de Gustavo Adolfo y Ángela Patricia, del cual forma parte su hermano mayor, Juan Camilo.
Los primeros asomos de hiperactividad física los dio a los seis años, porque era un niño inquieto, juguetón y distraído, lo que hizo que sus padres buscaran un deporte para que desplegara el cúmulo de energías, que lo mantenían activo todo el tiempo.
En ese momento estudiaba en el colegio Luis Horacio Gómez, especializado en la pedagogía Waldorf, cuyo objetivo principal es formar personas integrales, fomentando tanto el desarrollo intelectual como emocional, físico y artístico, que en los primeros años prioriza el juego, la creatividad y el desarrollo motor, y en la adolescencia le da más espacio al pensamiento crítico y la reflexión.

Aunque el fútbol era el deporte más practicado en el mundo de Gustavo, los padres lo llevaron al Club Acuatic Center, para que conociera la natación de carreras, que empezó a practicar en los 25 metros libres y mariposa. A los 13 años sufre un accidente, mientras jugaba con una puerta, que le costó la pérdida de una falange de un dedo, percance que lo aleja de la práctica de su deporte, pero no de su gusto por el agua.
Poco antes de 2012 intenta regresar a las carreras, pero como se siente bien y ama el agua, acepta una invitación de un amigo, para practicar waterpolo.
Era el año 2012 quedó impactado por la modalidad de nado sincronizado, que vio durante los Juegos Olímpicos de Londres y que se practicaba en el mismo escenario del nado sincronizado, hoy denominado natación artística.
A los 17 años, su destino le señaló accidentalmente una nueva ruta. Para un torneo local de natación artística, la mejor exponente del Valle, Valentina Aragón, lo invitó a completar el equipo; como él le dijo que no tenía ni idea, ella simplemente le pidió que se tirara al agua e hiciera los malabares que viera en sus compañeros, porque lo importante era participar.
Durante la semana siguiente volvió a la piscina porque le gustó la dinámica artística y fue visto por el entrenador departamental, Oscar Salazar, quien desde el comienzo percibió las condiciones naturales que tenía Gustavo Adolfo para danzar en el agua, especialmente, la motricidad y la facilidad que tenía para aprender. Desde ese momento quedó encarrilado en la natación artística.
Tres meses después fue incluido en un equipo del Valle para participar en un open en Cancún, México, en el cual ganaron medalla de bronce, que fue la primera recompensa recibida por cuenta del deporte.
La pasión por la natación artística creció tanto, que decidió salirse del colegio para dedicarse de lleno a su nueva modalidad, y seguir estudios en el Colegio Los Andes, que contaba con el sistema “acelerado”, que consistía en cursar un año escolar, en seis meses.
Entonces sus rutinas de entrenamiento cambiaron: salía de estudiar a las 12 meridiano, almorzaba, descansaba un poco y a las 3:00 PM. comenzaba su entrenamiento, que terminaba a las 9:00 PM. Eran seis horas de dura práctica, que disfrutaba mucho. En ese momento, su referente era la española Ona Carbonell, quien había ganado plata en dúo y bronce por equipos, en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. En Colombia admiraba al antioqueño Jair Galeano, el primer atleta de sincronizado en Suramérica, quien también había dejado la natación carreras, atraído por el arte de la artística. Jair, acompañado por Laura Márquez, y Mónica Sarai Arango y Estefanía Álvarez dominaban por Antioquia, esta modalidad, poco después del 2012.

Esta hegemonía paisa fue interrumpida en 2017 por los nadadores vallecaucanos, entre quienes estaba Gustavo Sánchez, durante el torneo Nacional Interclubes, celebrado en Popayán, que le dio el derecho a asistir por Colombia al suramericano, en Lima, Perú. A los 17 años, Sánchez se convirtió en el número uno de Colombia, dominio que ha mantenido desde entonces. En Lima, Sánchez y Jennifer Cerquera lograron la medalla de plata, primera internacional de su cosecha.
Después vendrían:
En 2019: participación en el Mundial Abierto, en Guanyu, China, en el cual terminaron en la octava posición. En 2020: por la pandemia del COVID 19, no hubo participaciones. En 2021: la pareja Sánchez-Cerquera ganó el oro, en el suramericano celebrado en Argentina. En 2022: en el solo libre, Gustavo ganó bronce en el World Series, con sede en París, Francia, y la pareja obtuvo el sexto lugar en el Mundial de Budapest, Hungría. En el 2023, el dúo ganó el oro en los Juegos Bolivarianos de Valledupar y en sus participaciones en el World Series obtuvo ocho medallas de plata y ocho de bronce, y él ganó plata en el solo libre, del Mundial realizado en Fukuoka, Japón, certamen en el cual la dupla finalizó cuarta. En 2014, Gustavo Sánchez ganó dos medallas de bronce, en solo técnico y sólo libre y fue cuarto con Jennifer, en el Mundial celebrado en Doha, Catar; obtuvo dos oros en las series mundiales realizadas en París; oro en las copas mundo, ahora en dúo con la también vallecaucana Emily Minante , y cinco oros y dos platas en el Suramericano celebrado en Cali, resultados que lo hicieron acreedor al Altius de bronce, en deportes que no hacen parte de los Juegos Olímpicos, en la Gala del Comité Olímpico Colombiano.
El objetivo grande de Gustavo Sánchez, en el año 2025 es ganar cuatro medallas, en el mundial programado en Singapur y varias copas mundo, con Emily.





























