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Históricos. Domingo Tibaduiza Reyes

Serio, callado, temperamental y solitario labró una historia que lo consagró como el mejor fondista nacional de todos los tiempos. Ha sido uno de los pocos atletas colombianos presentes en cuatro Juegos Olímpicos: Munich 1972, Montreal 1976, Moscú 1980 y Los Ángeles 1984. 

Por Alberto Galvis Ramírez

Director Revista Olímpica y Presidente de la Academia Olímpica Colombiana

Para que un deportista pueda participar en cuatro Juegos Olímpicos requiere de 16 años, después de haber adquirido la plena madurez para clasificar a los primeros. 

Pues Domingo Tibaduiza Reyes, un menudo atleta boyacense, serio, callado, temperamental y solitario, quien labró su historia desde el final de pioneros como Álvaro Mejía Flórez logró participar en los Juegos Olímpicos de Munich 1972, Montreal 1976, Moscú 1980 y Los Ángeles 1984, los mismos en los cuales participó Helmut Bellingrodt, el doble medallista olímpico  barranquillero.

Tibaduiza construyó su historia a lo largo de 22 años de dedicación plena al atletismo, en 1.500, 3.000, 5.000 y 10.000 metros, y maratón, espectro muy amplio, lo que demuestra su versatilidad en la materia.

La historia de nuestro personaje comienza en la población boyacense de Gámeza, en el hogar de Raúl Tibaduiza y Rosalba Reyes, en donde nació su hermana mayor, Leonor. La violencia política del país y las actividades de su padre cambiaron la sede de la familia para Bogotá, primero, y Sogamoso, después, en donde nació el segundo hijo, bautizado Domingo, el 22 de noviembre de 1949. Después vendrían María Emma, Miguel, Rosalba y Ángela, para completar el grupo familiar.

Los Tibaduiza Reyes permanecieron en Sogamoso, en donde adelantaron sus estudios primarios en el Colegio Departamental. Posteriormente trasladaron su residencia a Gámeza, en donde su padre había sido alcalde.

Pléyade de super atletas reunidos en San Mateo, California, Estados Unidos, durante su preparación para los Juegos Olímpicos de Munich 1972. De izquierda a derecha: Martín Pabon, Álvaro Mejía (ex atleta y ahora entrenador), Domingo Tibaduiza, Víctor Mora y Hernán Barreneche.

Pajarito Buitrago le quitó los miedos

Hasta 1962, Domingo había jugado especialmente fútbol. Sin embargo, consideraba que por ser campesino y pobre no podía triunfar. Ese temor se derrumbó cuando ese año, su paisano Roberto Pajarito Buitrago fue el primer boyacense en ganar la Vuelta a Colombia. “Uno puede ganar en el deporte, aún si es campesino y del pueblo”, se dijo.

Al año siguiente, la familia viajó a Bogotá. Domingo ingresó al colegio Nicolás Esguerra, en donde practicó fútbol, baloncesto y carreras atléticas, incentivado por el profesor Demetrio Roa, quien posteriormente sería preparador físico del Club Los Millonarios. Sus pasos fueron seguidos por sus hermanos Miguel y Rosalba, quienes alcanzaron figuraciones importantes en Colombia. 

En 1967 ingresó a la Escuela General Santander y recibió el apoyo de consagrados atletas militares, como el sargento Manuel Cabrera y el cabo Luis Andrade. Al año siguiente participó en un recordado campeonato nacional juvenil, realizado en Cartago, Valle, en donde se consagró como el mejor fondista nacional de su categoría. 

Al año siguiente, Tibaduiza se graduó como bachiller. Quería seguir la carrera militar. Sin embargo, dentro de las exigencias de sus superiores se encontraba una total dedicación a la milicia, es decir, debía abandonar el atletismo. Decidió más bien dejar la Escuela Militar General Santander y matricularse en la carrera de Educación Física, en la Universidad Pedagógica, de Bogotá.

En 1970 se proclamó campeón de los 5.000 y subcampeón de los 10.000 metros, en los Juegos Nacionales de Ibagué. También ganó el oro de los 10.000 metros, en los Juegos Bolivarianos celebrados en Caracas, Venezuela.

A partir de entonces empezaría a construir una carrera que lo convertiría en el mejor fondista de pista de Colombia y de Suramérica, y uno de los grandes en las áreas centroamericana y panamericana.

El mejor corredor de América

El año de 1972 fue definitivo para la carrera deportiva y la vida personal de Domingo Tibaduiza Reyes. Luego de clasificar para los Juegos Olímpicos Munich 72 fue incluido en un grupo de atletas liderados por Álvaro Mejía Flórez, que recibió el apoyo del entonces director de Coldeportes, Humberto Zuluaga Monedero, para prepararse en el exterior. Viajó a Estados Unidos, con Mejía, Hernán Barrenechea, Víctor Mora y Martín Pabón, para participar en diversas competencias. En una de ellas fue visto por Jack Cook, entrenador de la Universidad de Nevada, quien le ofreció una beca para estudiar Ciencias Deportivas, una carrera que comprendía educación física, psicología, fisiología y otras modalidades afines. Tiba aceptó y abandonó sus estudios en la Pedagógica.

En los Juegos Olímpicos de Munich 72 fue noveno en su serie de los 10.000 metros, y quedó eliminado, porque clasificaban los seis primeros. “Álvaro (Mejía) fue nuestro entrenador, pero de manera artesanal, es decir, más con voluntad que con conocimientos”, recuerda.

Dos boyacenses insignias del fondismo de ese departamento: Domingo Tibaduiza y Teresa Rodríguez.

Entre 1972 y 1977, Tibaduiza fue campeón de los 10.000 metros en Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Santo Domingo, en 1974; suramericano de los 5.000 metros y subcampeón de los 10.000, en el Rio de Janeiro, Brasil, y obtuvo los dos más resonantes triunfos de su carrera, en los 5.000 y los 10.000 metros de los Juegos Panamericanos cumplidos en Ciudad de México, en 1975. Al final del año fue considerado por los periodistas del continente, como el mejor corredor de las Américas.

Matrimonio a las carreras

En 1976, Domingo Tibaduiza decidió casarse con la novia de toda la vida, Ángela Constanza Reyes, oriunda de Gámeza, en una ceremonia única, con desarrollo y finales también inéditos. Como había sido invitado a la Carrera de los Libertadores, en Duitama, una prueba organizada por una emisora de esa ciudad, Tibaduiza programó el día anterior su matrimonio, en la Iglesia La Gruta, e invitó a corredores como Henry Rono, Lasse Viren, Rodolfo Gómez, Miguel Ángel Pérez y los mejores fondistas colombianos, todos presentes en Duitama para participar en la afamada carrera, quienes le hicieron calle de honor. Posteriormente se realizó un acto social y el viaje de los dos desposados a… un hotel de Duitama. Al otro día de haber consumado el matrimonio, Domingo Tibaduiza ganó la competencia, y dos horas después partió hacia Bogotá, para tomar un vuelo a París, y de ahí a Kiev, Ucrania, a donde había sido invitado para participar en unas pruebas preparatorias para los Juegos Olímpicos de Montreal 76. Mientras tanto, su esposa se quedaba en Duitama a la espera de otra oportunidad para compartir con su marido atleta.

En su segunda participación en los Juegos Olímpicos, los de Montreal 76, fue octavo en los 5.000 metros y noveno en los 10.000, y no alcanzó el cupo para la siguiente ronda. 

Ese mismo año se graduó en la Universidad de Reno, Nevada. En 1977 fue contratado por la Junta de Deportes de Bogotá como técnico de atletismo. Durante los cuatro años siguientes alternó las actividades como atleta y técnico, y logró convertir a la capital del país en la primera potencia del fondo de Colombia. De su trabajo aparecieron destacados corredores, como Jairo Cubillos, Luis Pinzón, Alfonso Torres, Silvio Salazar, Jairo Correa, Germán Aranda, Hernando Hernández y Luis Barbosa, entre otros.

Consagración en San Silvestre, en 1977.

En ese mismo año ganó la famosa Carrera de San Silvestre, celebrada el 31 de diciembre, en São Paulo, Brasil.

El año 78 fue grande para Tibaduiza, porque estableció tres marcas suramericanas. Las dos primeras, en los 10.000 metros, en Viena, Austria, con 27.53, y en los 3.000 metros, en Frankfurt, Alemania, con 7.50. Luego vendrían los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Medellín, en los cuales fue derrotado en los 5.000 y en los 10.000 metros, por el mexicano Rodolfo Gómez. La tercera marca suramericana la alcanzó al final del año, en Zurich, en los 5.000 metros, con 13.29.  

Un evento único, que lo sacó de Colombia

Desde su llegada a Bogotá, Domingo organizó su vida con su esposa. En ese año 79 nació su primer hijo, Ronald. Después vendrían Tatiana, en 1981, Raúl, en 1987, y Brayan, en 1989, todos en Reno, Nevada.

En 1979, Tibaduiza organizó un evento único en la historia del atletismo nacional, el Festival Pastas Doria, que contó con la presencia de algunos de los mejores atletas del mundo, como  Dave Moorcroft (primer corredor en bajar de los 13 minutos en los 5.000 metros), Sebastian Coe, Rodolfo Gómez, José Gómez y Renaldo Nehemiah. 

Cuando terminó el certamen, un grupo de entrenadores de Jundeportes Bogotá envió una carta al director de la entidad, en la cual “denunciaban” el negocio que había hecho su colega Tibaduiza. 

La meta más importante de 1980 fueron los Juegos Olímpicos de Moscú, que sufrieron un boicot liderado por Estados Unidos, al cual Colombia no se unió. Tibaduiza participó en la maratón y terminó en el puesto 17.

En la década de los ochenta, Domingo Tibaduiza se dedicó a las carreras pedestres. En el primer semestre de 1981 ganó la Maratón de Auckland, Nueva Zelanda, y fue segundo por equipos, en la Copa de las Naciones, en Montreal, acompañado por Víctor Mora, Rafael Parra y Luis Barbosa. En el 82 ganó la Maratón de Berlín y fue segundo en la de San Francisco, Estados Unidos.

En ese mismo año sucedería el episodio (foto) que cambiaría la historia del movimiento olímpico, en el que estuvo presente Domingo Tibaduiza Reyes, uno de los participantes en una carrera atlética, en Portland, Estados Unidos, en la cual muchos atletas recibieron incentivos económicos. Los atletas, entre ellos Tiba, fueron criticados y acusados por profesionalismo, y finalmente, no solo absueltos, sino convertidos en pioneros, porque el Comité Olímpico Internacional, liderado por el español Juan Antonio Samaranch, empezó a abrir los Juegos Olímpicos a atletas aficionados y profesionales por igual, como ocurre hoy.

Siete maratones en un año

En 1983, a los 35 años de edad, hizo lo que no debe hacer un atleta de fondo, a quien se le recomiendan un máximo de dos maratones de 42 kilómetros 195 metros, al año. Corrió siete maratones: Manila, Filipinas (1º); Estocolmo, Suecia (3º); Toronto, Canadá (2º); Eugene, Canadá (1º); Berlín, Alemania (1º), y Frankfurt, Alemania (1º).

Los últimos Juegos Olímpicos en los cuales participó Domingo Tibaduiza fueron los programados en 1984, en Los Ángeles, Estados Unidos, en los cuales terminó once, en su serie de los 10.000 metros.

En 1985 decidió retirarse del atletismo de alta competencia, aunque continuó participando en pruebas de la categoría senior master, mientras alternaba su vida con la familia y las cátedras de Educación Física en la Universidad de Reno, Nevada.

Tibaduiza participó en las más importantes pruebas atléticas para veteranos. “Como atleta master gané más dinero que cuando participaba en la alta competencia”, confiesa. Su más importante marca en este periodo la envidiarían algunos atleta de maratón. Cuando tenía 41 años ganó la Maratón de los Condados Gemelos, en Minneápolis, con 2.15.

A los 44 años recibió la ciudadanía de Estados Unidos. Un año después hizo sus últimas competencias, curiosamente en la pista. Durante el Nacional Senior Master de Estados Unidos, ganó los 1.500 y los 3.000 metros, con 3.59 y 8.54, respectivamente, que fueron homologadas como registros nacionales para su categoría.

Hasta el año 2010, cuando se pensionó, fue docente y entrenador del Club Silver, de Nevada. En el 2011 fue contratado por Coldeportes Nacional para dirigir a los fondistas colombianos que participaron en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2010, y los que se preparaban para los Juegos Olímpicos Londres 2012.

Desde entonces a trabajado como docente, en universidades de Estados Unidos.

Fotos recopilados por William Pedraza.