El 20 de junio pasado, los 102 años de edad, murió en Barranquilla José Víctor de Castro Carrol, sencillamente conocido, conocido como Chelo de Castro, el periodista más longevo del mundo, por cuanto ejerció su profesión durante 75 años, y lo hizo con calidad, ética y compromiso.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana
Chelo de Castro y el periodismo colombiano vivieron vidas paralelas. Nacieron y crecieron tomados de la mano; crearon estilos propios, nacidos de sus percepciones y gustos; fueron protagonistas del empirismo, y terminaron bajo los lineamientos de la academia, cuando esta profesión alcanzó su mayoría de edad, gracias a las facultades de comunicación, y dejó una obra importante de publicaciones, que escribió hasta el día de su partida. Y, a pesar de los cambios del periodismo, Chelo fue fiel a lo que aprendió y le gustó desde muy joven, que configuró en él un periodista versátil, hábil y fino para la redacción, agradable para la locución y asertivo para los comentarios.
Fue tal la cercanía de Chelo con el periodismo, que se alimentaron de manera mutua: Chelo ponía en práctica lo que el periodismo autodidacto creaba y le aconsejaba, y el periodismo autodidacto cambió paulatinamente, con los materiales que Chelo producía.
Fue un sólido matrimonio que duró 75 años y dejó para la posteridad una huella que siguen por igual académicos y empíricos, porque reafirma el espíritu práctico que tiene el periodismo y que salió de las entrañas de Chelo, a partir de las primeras enseñanzas de sus antecesores en el periodismo, como Antonio Consuegra Sierra (Ancón), Luis Carlos Torrenegra (Harry Buff), Enrique Steell (Henry Williams),Gonzalo Nieto (Gonzalón), Rafael Fernández Díaz (Pepito del Real), Edgar A. Senior L.P. (Edgará), Rafael U. González (Rafalú), Roberto Jimeno Callantes (Kent Wittness), Arturo Gómez De Castro (Armando Peloteras), Hermano Carlos Cristiano (Deportista), Eduardo De Castro (Castrol) y Juan Goenaga (Jotagé). Amhed Aguirre Acuña, Cicrodeportes Atlántico: 75 años de historia periodística, Zona Cero.

También, de quienes trazaron rutas casi paralelas a la suya, en la Costa Caribe y dieron nacimiento a Acord Atlántico, germen de Acord Colombia, como Henrique Ruiz Machuca (Lagardere), Julio Gutiérrez Romo (Analítico), Juan Illera Palacios, Víctor Moré Esquiaqui, Pedro A. Páez (Pealpa), Ramón Mc-Causland Pantoja, Guillermo Fulleda (Benitín), Armando Cabrera Muñoz (Arkamuz), Joaquín Eduardo Pino (Jepino), Rafael Pérez Hernández (El Premier), Augusto San Martín, Carlos Fernández Garay, Luis A. Braford, Justiniano Martínez (Don Justi), Miguel Gloria, Max Sierbo Bolaño, Rafael U. González (Rafalú), Mike Urueta Carpio (Chichimoco) y Juan Goenaga (Jotagé). Ídem.
Y a su lado, otros gestores de generaciones futuras, en Colombia, como Mike Forero Nougués, Humberto Jaimes Cañarete, Humberto Rodríguez Jaramillo, Carlos Arturo Rueda C., César Giraldo Londoño, Javier Giraldo Neira, Mario Posso Gómez, Rufino Acosta Rodríguez y Antonio Andraus Burgos, entre otros, testigos de parte de los últimos años de la obra de Chelo de Castro.
Una vida apasionada por el periodismo
Chelo de Castro nació en Barranquilla, el 19 de marzo de 1920, en el barrio San Roque, en una tradicional familia, de la cual formaba parte Diego de Castro, primer gobernador del Atlántico, en 1905, y Arturo de Castro, a quien se le reconoce haber sido el introductor del futbol a Colombia, vía Barranquilla. Chelo vivió enamorado del periodismo, profesión que escogió al azar, pero que pudo cultivar gracias a sus habilidades en la redacción y en la locución, que adquirió como buen lector de periódicos, desde los siete años.
En 1945, sin haber terminado el bachillerato, y mientras trabajaba en la Alcaldía de Barranquilla como Jefe de Espectáculos Públicos, envió una columna que fue publicada en el periódico La Prensa, con el seudónimo de Germán Núñez, que era el nombre del amigo que lo motivó a escribir.
En ese momento comenzó su carrera como periodista.
Gracias a las columnas de “Germán Núñez”, como se apodaba, fue llamado al Semanario La Unidad, para que escribiera con su nombre de pila. Luego pasaría al diario La Prensa, al vespertino El Nacional, al Diario El Caribe y a El Heraldo.
Paralelo al trabajo que desempeñaba en este último diario fue secretario privado de los alcaldes Ernesto McCausland, Fernando González Pombo y Rafael Gerlein y Villate, y, además, empresario de boxeo.
Durante su trayectoria, Chelo de Castro se especializó en deportes como el béisbol, el boxeo y el futbol, en los cuales fue reconocido en Colombia como una autoridad.
En 1953 fundó con Mike Schmulson el programa «Desfile Deportivo», transmitido inicialmente por Emisora Atlántico y luego, durante 40 años, por La Voz de la Patria; a lo largo de 18 años, por Uniautónoma Estéreo, y desde 2011, por Radio Aeropuerto.
De su mente creativa salieron los nombres de importantes escenarios deportivos de Barranquilla, en homenaje a personajes de la historia local, como el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, en honor a uno de los más destacados futbolistas de los años treinta, en Barranquilla; el estadio de baloncesto Elías Chegwin, para recordar a un importante sociólogo y jugador de baloncesto; el velódromo Rafael Vásquez, como reconocimiento a uno de los ciclistas más importantes de la historia de La Arenosa; el coliseo Humberto Perea, para recordar a un destacado atleta, y el estadio municipal Romelio Martínez, en homenaje a un conocido futbolista de la región, fallecido en un accidente de aviación.
Pero Chelo de Castro no solo hizo periodismo deportivo. En sus columnas y programas de radio habló de política y denunció la corrupción en los gobiernos regionales. Fue, además, un crítico de políticas del Comité Olímpico Internacional, en relación con el deporte profesional.
Escribió, dos libros, La pértiga rota, sobre deporte, y Acuarelas Costumbristas, con columnas que escribió, sobre temas regionales.
Chelo De Castro estuvo casado con Judith Vásquez, con quien tuvo siete hijos.





























