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Revista Olímpica

Jenny Arias: los golpes positivos que da la vida

La boxeadora vallecaucana, residente en Pereira, recibió, el pasado 18 de enero, del COC, el Altius de plata como segunda mejor atleta del año, en deportes incluidos en el programa de los Juegos Olímpicos. Esta es una semblanza personal y deportiva, que la muestra como una mujer eternamente agradecida, con la vida que le brindó el boxeo.

Por Hugo Ocampo Villegas

Periodista Acord Risaralda

Como ella lo confiesa, el boxeo lo ha sido todo en su vida: “retrocediendo en el tiempo, la sensación que tengo es que el boxeo ha sido todo para mí. Sin conocer este deporte, hubiera seguido en lo mismo… en lo mismo y no hubiera conseguido los valores que poseo en este momento”. 

Es Jenny Marcela Arias, quien aunque es oriunda de la población vallecaucana de Venecia, se considera risaraldense. A los pocos días de haber nacido, su familia se trasladó a Guática, en donde creció para llegar luego desplazada a Pereira, afectada por la violencia.

La vida misma, en medio de todas sus dificultades adolescentes, que nada bueno le auguraban, le dio oportunidad de recuperarse y le puso en su camino la persona que la ayudó a salir adelante, su entrenador Judd Franky Granada, casado con su hermana Maribel.

Entonces cambió la diversión por el entrenamiento, abandonó el tinglado de la calle y convirtió el gimnasio de boxeo en su segunda casa. De esos días difíciles ella misma tuvo el valor de reconocerlo. Hoy su deporte y su hijo Juan Camilo, son poderosas razones para alimentan su alma y la fortalecen en busca de nuevos propósitos en su trayectoria deportiva.

Su recorrido ha sido ascendente desde que inició su ciclo de eventos olímpicos en los Juegos Nacionales del 2012. Logró la medalla de plata, aunque el resultado no le satisfizo mucho. Actuación que repitió como subcampeona de los Juegos Bolivarianos 2013.

Desde entonces, esa explosiva manera de celebrar los triunfos, esos momentos para arrodillarse en la lona y agradecerle a Dios, se hicieron muy habituales. Su desempeño se hizo ascendente.

Veamos su vitrina de éxitos en los eventos de ciclo olímpico: triple campeona en Juegos Nacionales (2015, 2019 y 2023). En Juegos Bolivarianos:  plata en el 2013, doble oro en 2017 y 2022. En los Juegos Suramericanos suma dos platas, en 2018 y en 2022, y en los Centroamericanos, a la plata del 2018 le agregó el oro del 2023.

Los Juegos Panamericanos también lo han tenido de protagonista: bronce, en Lima 2019, y oro en Santiago de Chile, consiguiendo además el cupo para los próximos Juegos Olímpicos, para los que se preparará con ambición de subir al podio luego de haber debutado y recibido diploma en las pasadas justas de Tokio. Y la cereza al pastel fue el subtítulo mundial en el 2023, en La India.

Ella no duda en afirmar que con todo lo alcanzado “el combate más difícil de mi vida ha sido sostenerme en el podio, seguir dando resultados y no decaer”.

Después de la tenista Catalina Castaño, Jenny es la segunda mujer del deporte risaraldense en participar en unos Juegos Olímpicos, pero la única con ciclo olímpico completo; sólo le falta la presea olímpica, a la que aspira en París 2024.

El boxeo ha transformado la vida de Jenny Marcela. Ella lo reconoce: “lo que más le agradezco a la vida es haberme permitido conocer a Dios y al deporte, mi mejor elección”. Y ellos a pesar que en un comienzo en su familia no estuvieron de acuerdo con que practicara el boxeo, finalmente terminaron apoyándola.

Pasó del anonimato de las calles que frecuentaba del barrio La Esneda, en Pereira, a ayudar a su mamá en ventas varias, y los recursos para conseguir la casa y hacerse a un lugar en el gimnasio del Coliseo Menor, que estaba cerca de su residencia ubicada al otro lado del Río Otún. Hoy es reconocida y aplaudida por donde va; es casi imposible que pase inadvertida.

“Tener fama no ha sido un impedimento para mi vida. Hay tiempo para todo, para aceptarla con los pies en la tierra, pero sin perder mis espacios para el entrenamiento, para la vida personal y familiar. Así que creo que tengo una habilidad de no involucrar las cosas y cada una de ellas a su debido tiempo”.

Juan Camilo, su hijo, quiere seguir sus pasos, subir también al cuadrilátero donde Jenny transformó su existencia y alcanzó el éxito, y a pesar que quiso involucrarlo en otros deportes terminó aceptando su decisión: “es mejor que ocupe su tiempo con el deporte”.

Foto portada: Caracol Radio.