Con dos metros seis centímetros de estatura y una estampa propia del baloncesto, este bugueño, clasificado a los Juegos Olímpicos de París 2024, desde niño respiró esgrima, porque su mamá y su hermana, fueron destacadas practicante de este deporte. Este factor familiar, lo inclinó por la práctica de la esgrima.

Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica del COC y presidente de la Academia Olímpica Colombiana.
El caso de John Edison Rodríguez, clasificado la semana pasada a sus terceros Juegos Olímpicos, los de París 2024, ha sido particular. Con 2.06 metros de estatura, lo tenía todo para ser, posiblemente, basquetbolista. Sin embargo, probó suerte en deportes como el fútbol, la natación y el voleibol, este último, el más afín a su gigante figura.
Sin embargo, era imposible decidirse por uno de esos tres deportes, cuando su mamá era campeona nacional de esgrima y su hermana se decidió también por el deporte de las espadas y las máscaras, y las dos compartían con él todos los momentos en este deporte. “En mi casa sólo se hablaba de esgrima, y eso me aburría”, dice. La influencia de su mamá y de su hermana lo hicieron interesarse por este especial deporte, pero sin la firme decisión de practicarlo con la dedicación suficiente.
Transcurría su infancia en el barrio Santa Bárbara, de Buga, Valle del Cauca. Su mamá y su hermana viajaban continuamente a torneo nacionales e internacionales, y a su regreso le compartían las experiencias vividas en esos viajes. De pronto, el aburrimiento que le generaba la esgrima en el seno de su hogar, se convirtió en una envidia demoledora, que tenía que causar consecuencias en su futuro.

Finalmente, Jhon Edison también se dedicó a la esgrima, porque quería vivir en carne propia, las experiencias de su mamá y de su hermana.
Su carrera tomó vuelo de manera rápida. En 2005, cuando tenía 15 años, empezó a destacarse en el concierto nacional, a pesar de su estatura, que lo beneficiaba, cuando el combate se mantenía en la distancia, pero lo afectaba cuando el rival de turno se le acercaba, para tratar de contrarrestar la extensión de sus brazos y aprovecharse de su posible lentitud, por la estatura. Sin embargo, tenía otra característica que le favorecía: era zurdo, y la mayoría de esgrimistas eran derechos, y eso le brindaba a él la posibilidad de desestabilizarlos en sus movimientos en competencia.
Hasta ese momento, su mamá era su entrenadora y consejera, y, como ocurre en casos en los cuales la actividad competitiva transcurre en un entorno familiar, le exigía mucho más de lo que él creía que podía dar. Gracias a ello, Jhon Edison se convirtió en figura nacional de la esgrima, en la modalidad de espada.
Luego de terminar sus estudios de bachillerato, en los cuales había manejado muy bien sus tiempos para combinar las obligaciones del colegio y las del deporte, ingresó a la Universidad San Buenaventura, de Cali, en la facultad de derecho. Cuatro semestres después, el conflicto entre deporte y estudio afloró tanto, que se sintió en la obligación de decidir entre las dos actividades. Y se fue con el deporte y un agregado que cambiaría su vida: viajó a Francia, uno de los países más fuertes en el tema de la esgrima.

París, sinónimo de sacrificio
Como tenía que generar fuentes de ingresos para sobrevivir en un país mucho más caro que el suyo, Jhon comenzó su vida laboral, en donde comienzan las actividades de tantos inmigrantes que salen de su país, para buscar mejores oportunidades. Su primer empleo fue como “aspirador” de pisos, en un edificio de la Ciudad Luz, actividad que le generaba los recursos suficientes para sobrevivir. Sin embargo, vivía demasiado lejos del gimnasio de entrenamiento y gastaba cuatro horas del día, en los trayectos de ida y vuelta, lo que lo desgastó demasiado.
John Edison Rodríguez empezó a destacarse en los torneos nacionales e internacionales, hasta alcanzar el cupo a sus primeros Juegos Olímpicos, los de Río 2016, en la modalidad espada, en la cual se clasificó entre los 32 primeros.
A partir de entonces integró las delegaciones nacionales a los torneos más importantes del calendario mundial, incluidos los juegos del ciclo olímpico, en los cuales ha logrado varias medallas.
Entre los más destacados resultados obtenidos en su carrera están: medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador, en el 2023 y subcampeón de la Copa del Mundo en 2022. Actualmente ocupa el número 21 del ránking mundial, pero ha llegado a integrar el Top 10. Jhon Rodríguez fue 17 en la Copa Mundo Heindenheim, en 2017; segundo, en el Campeonato Panamericano, del mismo año; quince, en la Copa del Mundo de Heindenheim, en 2019; participó en el Circuito Nacional Francés Liseux, en 2023, y en la Copas Mundo de Budapest, Hungría, de Estrasburgo, Francia, y de Lissieux, Francia, en 2024.
En la Copa Mundo de Esgrima en Tbilisi, Georgia, a sus 33 años, ganó el cupo número 40 de Colombia a los Juegos Olímpicos París 2024, en la modalidad espada.
En la actualidad, Jhon Rodríguez vive en Saint-Gratien, en el norte de París, y es profesor de esgrima, egresado del Instituto Nacional de Francia.





























