El ciclista vallecaucano fue consagrado con el Altius de oro, como el Atleta del Año, en Deportes Incluidos en el Programa de los Juegos Olímpicos, del Comité Olímpico Colombiano, por haber ganado oro en el keirin del Mundial de Pista, y oro, en el keirin, plata, en velocidad equipos y bronce en la velocidad, de los Juegos Panamericanos Santiago 2023.

Por Héctor Urrego Caballero
Director de Mundo Ciclístico
Esta es la historia de un muchacho colombiano nacido en la localidad de Palmira, cerca de Cali, la capital del departamento del Valle, región que para la historia del ciclismo colombiano y mundial ha sido cuna de hombres dotados por la naturaleza para sobresalir en este deporte, por su habilidad para ir lo más rápido posible sobre su bicicleta, tanto en la carretera como en los velódromos.
Tal vez por esta razón es que Kevin Quintero, el hoy flamante campeón mundial de la especialidad del Keirin en pista, comenzó a edificar sus sueños de la mano de su abuela, Gilma Torres, quien comenzó a llevarlo juiciosamente a la escuela deportiva Ciudad de Palmira -un programa creado por Hernando Zuluaga-, entonces Director de Deportes de la ciudad, cuando el protagonista de esta historia apenas tenía 12 años.
Fue allí donde el jovencito Kevin aprendió los primeros secretos del ciclismo, especialmente de ruta, que le fueron transmitidos por dos famosos ex ciclistas (Edgar García y Humberto Velasco ). Pero nadie en aquel momento podría haber imaginado siquiera que su vida personal y deportiva, así como su destino, iban a transcurrir a toda velocidad, desde el momento en que lo embarcan acompañado de otra cantidad de chiquillos como él, en el bus que gratuitamente los transportaría de ida y vuelta hasta el Velódromo de Cali, para presenciar las pruebas de Copa Mundo 2010 con las presencia de los mejores exponentes del planeta pista.
Es allí donde, seguramente, nació la “ atracción fatal” del joven de Palmira hacia la pista. Entonces su aprendizaje continúa, pero ahora en el reducido óvalo de 250 metros en madera, bajo las expertas manos e indicaciones de Hernán Herrón y Luis Mejía, quienes finalmente le ganan la batalla a las interminables llanuras y montañas del ciclismo de ruta, para encontrar en Kevin un diamante para pulir, labor que exitosamente adelantaron con maestría y paciencia de artesanos, contando con la absoluta determinación del alumno, cuyos sueños e ilusiones apenas comenzaban.
Desde 2016 hasta hoy, la cantidad y calidad de logros de este gran campeón del ciclismo colombiano y mundial son realmente admirables, comenzando por su aparición en los velódromos colombianos de Pereira, Medellín y Cali, principalmente, en donde empezó a competir como juvenil, siempre con los colores de su departamento y sus compañeros de región. Sobresalió desde el primer momento gracias a sus facultades físicas y mentales en el área de las pruebas rápidas (kilómetro-velocidad pura y por equipos-keirin ); en esta última prueba finalmente encontraría su consagración.
Para perfeccionarse en el arte de la velocidad en bicicleta tomó la decisión de viajar a Medellín sacrificando la compañía familiar de sus padres Alexander (transportador de carga pesada) y Angela ( funcionaria en un centro médico en Palmira) pero consciente de la necesidad de estar cerca del seleccionador nacional, John Jaime Gonzáles y de sus compañeros de lucha en la selección nacional, tanto hombres como mujeres, empeñados como él en seguir manteniendo el prestigio del ciclismo colombiano de pista al más alto nivel.
En estos últimos siete años, los velódromos del país y del mundo han visto rodar en sus pistas la espigada y morena figura de Quintero (1.80 de estatura y 80 kilos de peso) a más de 70 kilómetros por hora. Ha salido muchas veces victorioso y otras tantas derrotado, pero eso sí, siempre pensando en seguir adelante y sin desmayo; coleccionando medallas de todos los colores en el keirin (su prueba favorita), así como en el kilómetro, la velocidad pura y por equipos; subiendo permanentemente a los podios de torneos nacionales, continentales, copas del mundo, campeonatos mundiales, Liga de Campeones y juegos del ciclo olímpico, y enfrentando a lo más granado de la élite mundial, hasta llegar a ver cómo se hizo realidad uno de los objetivos principales de su vida personal y deportiva : ser campeón mundial del keirin 2023, en Glasgow, Escocia.

Todo lo anterior, producto de un irreductible deseo de superación, orientación familiar y permanente apoyo y credibilidad de instituciones como el Mindeporte, COC, FCC, Indeportes Valle , sin los cuales no habría sido posible para el ciclismo nacional aplaudir el progreso y crecimiento de un joven que como tantos otros se ha propuesto llevar el nombre de Colombia hasta el olimpo del ciclismo internacional. Sin embargo, esto no es todo…
Y no lo es, porque ahora Kevin Quintero se encuentra persiguiendo, a sus escasos 25 años de edad, el que puede ser el más grande de los objetivos de un deportista: convertirse en campeón olímpico en París 2024. Para ello se apoya firmemente, primero, en su confianza y sus convicciones, que le proporcionan los logros alcanzados hasta hoy, y, segundo, en el conocimiento pleno de lo que tiene a su favor y de lo que le espera, además de todo un programa técnico y científico que viene siguiendo y aplicando a su más cara ilusión, que ojalá le permita conseguir la primera medalla de oro olímpica del ciclismo colombiano en un velódromo.
Si no fuere así -porque nada está asegurado antes de competir– lo seguiremos admirando y creyendo en él, porque su juventud, clase y determinación le permitirán seguir pensando en el siguiente desafío.





























