El levantamiento de pesas es el deporte que mayores progresos registra en los años recientes en Colombia, que le ha permitido obtener más de 30 medallas mundiales y 11 preseas olímpicas, la máxima cantidades en el más importante certamen del deporte mundial.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica
El levantamiento de pesas hizo parte del programa de competencias de los Juegos Olímpicos de Atenas, Grecia, en 1896, como herencia de los albores de la civilización, en los cuales se consideró necesario preparar el cuerpo para la guerra y para la supervivencia. Por eso surgieron rutinas como los levantamientos de objetos pesados -piedras, maderos y hasta toros-, que formaban parte de las competencias deportivas de los chinos, los creadores de buena parte de los deportes en el mundo.
Sin embargo a Colombia llegaron las pesas entre 1920 y 1930, traídas por estudiantes bogotanos adinerados, que provenían de Austria y Alemania, países en donde ya se practicaba como deporte competitivo.
Después de 1930, y durante la alcaldía de Bogotá de Jorge Eliécer Gaitán se construyeron escenarios deportivos, como la sede Norte; Centro, en el Gimnasio Central, y Sur, en el barrio Olaya, y en la Universidad Nacional de Colombia, para la práctica de algunos deportes, incluidas las pesas, que tenían ya como la más visible figura a Noé Navas Gómez, quien en los I Juegos Bolivarianos de 1938 obtuvo la medalla de plata, en la categoría de los plumas, detrás del ecuatoriano, Luis Cáceres.
En ese momento se conocían las pesas sólo en Bogotá, en Manizales y en Barranquilla, pero sin la actividad suficiente para generar ni programaciones estables, ni intercambios, ni la creación de las estructuras necesarias para darle organización.
En 1947 llegó a La Arenosa el sueco Sture Germanson, mecánico diesel y aficionado a las pesas, contratado por la empresa Bolinder, y trajo, entre sus curiosidades, la última versión de unas pesas competitivas.

Además se unió a los pocos pesistas que existían en la ciudad, para practicar con ellos y de paso enseñarles las últimas técnicas que existían en su país. Se programaron inicialmente unas prácticas en la casa de Santiago Rabat. Emergen nombres como los barranquilleros Edmundo Chapman, Carlos Caballero, Benito Zear, Santiago Crispino, Nessin Mezrraje y Vicente Negrete, y el caleño, José Ney López, en ese momento residenciado en la capital del Atlántico, quienes se convirtieron en la semilla de la organización de las pesas, en la región y en Colombia. Posteriormente se trasladaron estos entrenamientos a la residencia de Chapman.
Este grupo, liderado por Chapman hizo los contactos necesarios con pesistas de Bogotá, Cundinamarca y de Caldas, para la creación, en 1949, de la Asociación Colombiana de Levantamiento de Pesas, en reunión que eligió al bogotano Heriberto Carrioni, como primer presidente.[1]
Los efectos de la organización se sintieron en la siguiente década, cuando emergieron figuras de renombre, como el barranquillero Carlos Caballero y el caleño José Ney López, quienes representaron a Colombia en el estreno de las pesas en unos Juegos Olímpicos, los de 1956, en Melbourne, Australia. En esa oportunidad, López fue eliminado por errores técnicos, en la división de las 131 libras, y Caballero se lesionó y se retiró de la competencia.
En medio del desierto de resultados de un deporte aún en formación, se reafirma la figura de José Ney López, quien tres años después se consagra campeón del peso ligero, en los VI Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Caracas, Venezuela.

En los Juegos Olímpicos de Roma, en 1960, Colombia estuvo presente con José Ney López, Carlos Caballero y Jorge Pineda. López logra convertirse en el primer colombiano en avanzar a la segunda ronda de unos Juegos Olímpicos, en la división de los medianos. Un año después fue una de las figuras de Colombia en los Juegos Bolivarianos celebrados en Barranquilla, al ganar el oro, en su categoría; además Jaime Rojas obtuvo el oro, en los semipesados; Además ganaron platas: Julio César Alfonso, Carlos Caballero y Roberto Pérez, y bronce, Hernando Aguirre. A partir de entonces, las pesas colombianas lograron figurar en certámenes del ciclo olímpico: en los Centroamericanos y del Caribe Kingston 1962: oros para Ney López, peso mediano, y Jaime Rojas, peso completo. Y en los Bolivarianos Guayaquil 1965, platas de Heriberto Quiceno, categoría pluma; Hernando Aguirre, liviano, y Luis Gravini Miranda, en medio-pesado.

El cambio de Cali 1971
En los Juegos Panamericanos de 1967, celebrados en Winnipeg, Canadá, Cali logró la sede de la siguiente celebración, que cambió la historia del deporte colombiano.
Como parte de los planes de preparación de los atletas colombianos, para un certamen de altísima categoría, como esos Panamericanos, fue contratado el entrenador ruso Spartacus Arrutinani, quien estableció unos planes de detección de talentos y de preparación, de acuerdo con los cánones internacionales, lo que permitió modernizar los conceptos físicos y técnicos de este deporte.
De ese trabajo surgieron figuras como el santandereano Juan Romero, quien en 1971 logró ser el primer medallista de Colombia en un mundial de pesas, en Lima, Perú.
Posteriormente, en los Juegos Panamericanos Cali 1971 conquistó dos preseas de oro en la categoría mosca, en las modalidades de envión y total, y plata, en arranque, y se convirtió en la figura de Colombia en el certamen.
Juan Romero tuvo un epílogo triste en su carrera como pesista, porque en su única participación en unos Juegos Olímpicos, los de Munich 1972, excedió el peso reglamentario y fue descalificado, antes de competir.
En los años siguientes, la Federación Colombiana de Levantamiento de Pesas contó con los servicios del búlgaro Gantcho Karouchkov, quien trabajó en Cali, con una camada de talentos en quienes sembró conocimientos, dinámicas nuevas y, especialmente, una férrea disciplina, que se convirtió en virtud, en unos casos y en motivo de rechazo en quienes consideraban excesivos sus entrenamientos, como la doble rutina diaria.

En el siglo XXI: una historia de gloria
Del primer grupo formó parte una atleta vallecaucana, campeona en lanzamientos en los certámenes del ciclo olímpico, quien se pasó a las pesas y se convirtió en la primera campeona mundial, en dos torneos orbitales de 1990 y 1994.
A partir de ese momento, las pesas se convirtieron en el deporte colombiano de mejores resultados olímpicos, porque se han obtenido 11medallas olímpicas en los últimos siete Juegos hasta ahora celebrados, en el siglo XXI.
La primera fue precisamente María Isabel Urrutia Ocoró, quien supo aguantar el temperamento y la exigencia de Gantcho, y en el año 2000, cuando el levantamiento de pesas fue incluido en el programa de los Juegos Olímpicos ganó la primera medalla olímpica de oro para Colombia, en la categoría de los 75 kilogramos.

La cosecha continuó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, en los cuales la chocoana Mabel Mosquera ganó el bronce, en los 53 kilogramos, en una participación colombiana que le significó a Colombia, también medalla de plata en ciclismo, con María Luisa Calle. En estos Juegos hizo su estreno el más grande pesista de nuestra historia, el antioqueño Oscar Figueroa, quien no alcanzó a obtener medalla, en los 62 kilogramos, pero finalizó quinto en el ranking del año.


Cuatro años después se duplicó la cosecha de las pesas colombianas, porque en Beijing 2008, los vallecaucanos Diego Salazar, en 62 kilogramos, y Leidy Solís, en 69 obtuvieron platas; la presea de Solís se logró años después, gracias a la trazabilidad hecha por el Comité Olímpico Internacional al tema del dopaje. En estos Juegos, Oscar Figueroa volvió a participar y debió retirarse por una lesión; al terminar el año, ni siquiera apareció en el ranking internacional.


En Londres 2012 se produjo el gran salto de Colombia, porque se obtuvieron ocho medallas durante el certamen, que fueron finalmente nueve, por el mismo rastreo que hiciera el COI, a las muestras de orina tomadas en ese certamen, que le permitió años después recibir bronce, a la chocoana Ubaldina Valoyes, en los 53 kilogramos. En el certamen londinense, Oscar Figueroa, haciendo gala de su perseverancia, después de los fracasos de los dos anteriores Juegos, alcanzó su primera medalla olímpica, plata, en los 62 kilogramos.


Cuatro años después, en Río 2016, las pesas colombianas volvieron a disfrutar de un oro olímpico, logrado por Oscar Figueroa, en la misma categoría de los 62 kilogramos. La segunda presea de las pesas la alcanzó el vallecaucano Luis Javier Mosquera, bronce, en los 67 kilogramos, quien había terminado cuarto y ascendió por la descalificación de quien había ocupado el tercer lugar, por dopaje.

Mosquera repitió medalla olímpica, esta vez de plata, en Tokio 2021, en los 67 kilogramos, para convertirse en el segundo mejor pesista colombiano de nuestra historia olímpica.


Finalmente, en los Juegos Olímpicos de París, dos medallas más obtuvieron las pesas colombianas, con el chocoano Yeison López, en los 89 kilogramos, y la antioqueña Mari Leivis Sánchez, en los 71 kilogramos.
[1] Federación Colombiana de Levantamiento de Pesas.





























