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Revista Olímpica

La inspiración de Alexis Cuero

Jackeline Rentería, la doble medallista olímpica colombiana, en lucha es la más importante motivación de su esposo, Jair Alexis Cuero, clasificado por nuestro país a los Juegos Olímpicos de París. Su vida ha estado marcada por las dificultades, la disciplina y la pasión por su deporte.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y Presidente de la Academia Olímpica Colombiana.

En 2015, mientras paseaba por los amplios y hermosos espacios de la Villa de los Juegos Panamericanos, en Toronto, Canadá, y se maravillaba de ver a tantas hermosas mujeres de las Américas, de pronto se fijó en una morena de ojos rasgados, simpática, agradable y triunfadora. No era una princesa de algún país lejano, ni era la primera vez que la veía; es más, se sorprendió del impacto que le causó, porque ya la conocía y la admiraba.

De pronto, los ojos de los dos se estrellaron tiernamente y quedaron tendidos en la lona, vencidos por el amor. Alexis había encontrado a la mujer de su vida en la más destacada integrante de su propio equipo colombiano de lucha: Jackeline Rentería, doble medallista olímpica. Debieron viajar más de 4.000 kilómetros, para descubrir el amor.

Tal vez el hecho de vivir alejados, Jackeline, en Cali, y Alexis, en Bucaramanga, no les había permitido entender que cupido estaba escondido entre los dos. Toronto fue testigo de la continuación de los sueños de la doble medallista olímpica, Jackeline Rentería, y del crecimiento de los sueños de este joven nacido en Medellín, pero criado y formado como persona y como atleta, en Bucaramanga. En esos Juegos, Alexis no clasificó a los Olímpicos, pero comprobó que tenía condiciones para llegar y, lo más importante, que ahora tendría el apoyo, la compañía y la luz de la mejor luchadora colombiana de todos los tiempos, aunque vivieran en ciudades diferentes, porque Jackeline regresó a Cali, y Alexis, a Bucaramanga, pero siguieron su conexión sentimental en la distancia.

Catorce meses después, en una visita que hiciera la novia al novio, a Bucaramanga , sucedió lo que ella tanto anhelaba. En medio de una cena informal, Alexis sacó de uno de sus bolsillos un anillo y le propuso matrimonio a Jackeline. Estaba seguro que su vida anímicamente había cambiado desde ese flechazo de Toronto y que necesitaba acercarla más a su vida, para completar los argumentos que lo llevaran a las altas cumbres de la lucha y de la vida.

“No me lo esperaba, porque pensé que era una charla normal de pareja, y cuando lo hizo, sólo lo abracé y casi me pongo a gritar de la emoción. Era algo que quería que se diera. Puede que no llevemos mucho de relación, pero las cosas que hemos vivido han fortalecido nuestro amor”, recordó Jackeline.

A partir de entonces, todo ha fluido para Alexis, porque logró clasificar a los Juegos Olímpicos de París 2024.

Una vida entre retos

La vida de Alexis Cuero Muñoz le ha permitido enfrentar los desafíos que le ha planteado la vida, que ha logrado derrotar, con la ayuda del deporte. Nacido en Medellín, en el hogar de Carlos Segundo Cuero y Luz Estela Muñoz, desde muy pequeño vivió en Machala, Ecuador, a donde se trasladó la familia, conformada también por su hermana mayor, Aidé. Cuando Alexis tenía seis años, la familia regresó a Colombia, para radicarse en Pereira, en donde nació su hermano menor, Úber Euclides.

En la Perla del Otún, las cosas no funcionaron del todo bien, y la familia emigró hacia Bucaramanga, y se radicó en el popular barrio Villa Rosa, en el norte de la ciudad, sector afectado por problemas de drogas y violencia. Mientras estudiaban en la Escuela Santo Ángel del sector, una visita del entrenador de lucha de Santander, Sergio Arias, les despertó a los tres hermanos, la afición por este deporte. Con el apoyo de sus padres decidieron practicar la lucha. Sin embargo, la muerte inesperada de su padre obligó a la mamá a asumir las riendas del hogar, sin dejar de apoyarlos en sus intenciones de ser luchadores, porque consideraba que eran muy disciplinados y dedicados. Todos los días, Aidé, Alexis y Úber hacían un largo recorrido hasta la Unidad Deportiva Alfonso López, para recibir las instrucciones del entrenador de lucha del departamento, Sergio Arias.

“No sabe cuántas veces me le pegué a Dios para que no les pasara nada por esas escaleras, (las del parque El Hoyo, antigua cancha abandonada e invadida por la maleza) para que no cogieran malos vicios. Tengo que decirlo, ellos fueron criados a los trancazos, como se dice”, dijo alguna vez.

Quien más avances tuvo en la lucha fue Alexis, porque pronto se empezó a consagrar en las categorías infantil y juvenil, como uno de los mejores, hasta alcanzar su plena madurez y coronar el sueño de estar presente en los Olímpicos de París 2024, luego de fracasar por segunda vez, en su intento de competir en los de Tokio 2020.

Sueño coronado

Con la doble inspiración, de su esposa, Jackeline Rentería, y de su hija Maily Salomé, nacida en 2020, Alexis Cuero comenzó su recorrido en busca de clasificar a los Olímpicos de París. La meta estaba puesta en el Preolímpico celebrado en Acapulco, México, en los 77 kilogramos. 

El primer combate lo ganó al venezolano Wuileixis Rivas,  9-0. El segundo, al estadounidense Kamal Ameer, a quien venció, 6-4, y logró el paso a la final y el cupo a los Juegos Olímpicos de París. Aunque perdió el oro panamericano en la final, obtuvo ese soñado derecho a estar presente en los Juegos, junto a su compañero, Carlos Muñoz, también luchador grecorromano.

A los 30 años, Jair Alexis Cuero llegará a sus anhelados Juegos Olímpicos, con el objetivo de obtener una medalla, para colgarla junto a las dos de su esposa, que ya brillan en su casa, en Cali, para que su hija, Maily Salomé, que a los cuatro años ya está jugando en la lucha, pueda ver iluminado su camino hacia el deporte de sus padres.