El deporte le ha permitido cambiar su estilo de vida, hacer y lograr cosas que veía muy lejos de su realidad, poder ayudar a sus padres, hermanos y familia, competir por el mundo, independizarse, comprar sus propias cosas, tener su espacio y ver los frutos de todo el trabajo que ha estado haciendo desde hace siete años.
Por Mariana Primero Caviedes
Periodista del Comité Olímpico Colombiano
“No mija y usted por qué no ha vuelto, si usted es buena”, son las palabras que leyó Valeria Arboleda Mendoza en el inolvidable mensaje de Messenger de Orlando Ballén, el hombre a quien ella tanto agradece por no dejarla desistir del deporte que le cambió la vida: el boxeo.
Valeria recuerda que su interés por esta disciplina surgió tras observar un video de Facebook del “Mejor nocaut femenino” donde la fuerza y seguridad de las dos boxeadoras que estaban en el ring, motivaron a aquella joven de 14 años a averiguar sobre cómo y dónde podía practicar este deporte. En un principio lo pensó para su recreación, como todos los otros deportes que había practicado antes: fútbol, voleibol, atletismo, entre otros. Pero jamás pensó que lo que inició como una curiosidad en el gimnasio Lourdes ubicado a la vuelta de su casa, se convertiría en su vida entera.

Justamente en la misma plataforma donde vio el video que la motivó a querer practicar esta disciplina, fue donde también recibió el mensaje de Orlando Ballén, su entrenador, quien desde el primer momento que empezó a entrenarla, identificó el talento de su pupila y proyectó el gran futuro que la esperaba como boxeadora de alto rendimiento.
“Él es la razón por la que yo estoy aquí”, recordó Valeria de los diferentes momentos en los que ella ha tenido dudas de continuar con su trayectoria deportiva, pero Orlando ha estado siempre para apoyarla. Como lo fue ese momento en el que él le escribió para cuestionar su ausencia a los entrenamientos, un mensaje que desde ese instante se convirtió en una motivación para seguir con el proceso que hoy día la tiene rumbo a cumplir su mayor sueño deportivo: competir en unos Juegos Olímpicos.
Al igual que Valeria, su familia pensó que la decisión de ella por entrenarse en el ring sería únicamente por temas recreativos, sin embargo, con el tiempo, el enfoque empezó a cambiar y a tomar un rumbo hacia el deporte de rendimiento, razón por la cual el nivel de exigencia y sacrificios cada día crecían más.

Los entrenamientos, viajes y concentraciones se empezaron a convertir en el día a día de su vida, de esta manera, el estudiar en el colegio y ser deportista eran dos aspectos poco compatibles, lo que hizo que en grado décimo tomará la decisión de pausar el estudio y enforcarse en el boxeo.
¿Salirse de estudiar? ¿Dónde queda es el esfuerzo que se ha hecho para pagarle el estudio?, estas y un par de preguntas más surgieron en la cabeza de su papá, Federico Arboleda, quien junto a Olga Lucía Mendoza formó la familia de seis hijos en la que Valeria nació en el año 2002, un 13 de abril, con su hermana y alma gemela, Valentina, siendo ellas las menores de sus hermanos Angie Paola, Ximena Gisela, Byron Julián y Yelena Stefi.
Don Federico, al igual que la hermana mayor de las gemelas, Angie Paola, se cuestionaron el hecho de que Valeria se saliera de estudiar y no estuvieron de acuerdo con que ella hiciera las cosas así. Sin embargo, aunque no fue fácil hacerlo, la boxeadora colombiana se llenó de confianza, seguridad y siguió adelante con su decisión.
Desde ese momento han sido muchos retos los que Valeria ha tenido que afrontar para alcanzar sus objetivos, sin embargo, uno de los más difíciles fue lograr que su padre comprendiera el por qué ella había tomado el camino del boxeo.

Por esa razón, ella recuerda con mucha emoción aquel día en el que entró una inesperada, pero especial llamada a su celular, en la cual su padre le expresó que se sentía muy orgulloso. “Uf a mi se me aguaron los ojos porque era la primera vez que mi papá reconocía mi esfuerzo”.
Un esfuerzo deportivo, pero también a nivel personal, puesto que, aunque es poco lo que Valeria comparte de su pasado, afirma que no ha sido fácil, sin embargo, no quiere que las personas la reconozcan por lo complicada que ha sido su vida sino por sus logros como atleta.
Es por esto que ella recuerda que para su segundo campeonato nacional la entrevistaron en un periódico reconocido del país, donde considera que el amarillismo opacó el verdadero sentido de la nota, algo que ella rechaza y no considera necesario acudir a esto para lograr visibilizarse: ´De las calles al boxeo´ un titular que no reflejaba su historia, “yo jamás estuve mucho en las calles” afirmó Valeria al recordar el titular con el que sacaron la nota sobre ella, en el periódico al que ella no quiso nunca más darle una entrevista, puesto que a pesar de que creció en un entorno marginado y peligroso, ella no quiere ser reconocida por los momentos difíciles de su vida, sino por demostrar que es posible ir tras los sueños, triunfar y salir adelante.
El deporte le ha permitido cambiar su estilo de vida, hacer y lograr cosas que veía muy lejos de su realidad, poder ayudar a sus padres, hermanos y familia, competir por el mundo, independizarse, comprar sus propias cosas y tener su espacio, ver los frutos de todo el trabajo que ha estado haciendo desde hace siete años.
En el 2017 fue la primera vez que quedó campeona nacional y en este mismo año pudo representar a Colombia en un suramericano de la juventud donde se adjudicó una medalla de bronce. El 2023 ha sido uno de sus mejores años deportivos, donde logró representar al país en un Campeonato Mundial de boxeo femenino y conseguir la primera victoria del país en este certamen deportivo. Además, en esta misma temporada se consagró subcampeona de la categoría de los 57 kg en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 y clasificarse a sus soñados Juegos Olímpicos París 2024.

Respecto a su clasificación, Valeria afirmó que fue algo que nadie se esperaba, debido al proceso que tuvo en este ciclo olímpico, del cual ella expresó que lo inició tarde, ya que no participó en los Bolivarianos, ni Suramericanos, logró participar en Centroamericanos, pero perdió en primera ronda, una derrota que la afectó mucho a nivel deportivo y emocional. No obstante, llegó a la última competencia del ciclo, los Panamericanos y clasificó a Olímpicos.
Una clasificación que le recordó la satisfacción que le genera el lograr sus objetivos y más aún cuando son difíciles de alcanzar, son este tipo de momentos los que ella cataloga sus preferidos de los que experimenta como atleta.
Los polos opuestos a sus momentos favoritos de ser boxeadora, son aquellas situaciones en las que la invaden los sentimientos de frustración y decepción tras prepararse demasiado para una competencia y no lograr nada, volver ‘con las manos vacías’. Lo que le pasó en centroamericanos, certamen para el cual tuvo una larga concentración y preparación en Europa, pero no alcanzó su meta.
Aunque este momento fue muy difícil de vivir y afrontar, Valeria lo considera como su mayor aprendizaje, ya que después de esta competencia, necesitó ayuda de parte de su psicólogo deportivo, para lograr nivelar sus emociones y pensamientos tras la derrota, aseguró que con esta experiencia fue más lo que ganó que lo que perdió, debido a que, a pesar de no conseguir medalla, los aprendizajes que esto le dejó, le permitieron aumentar su madurez deportiva a nivel físico y emocional, entendiendo que todo suma a su proceso y a su “desarrollo de personaje” la forma como ella se refiere a lo sucedido.
Un desarrollo de personaje que hoy la tiene dentro del grupo de clasificados nacionales a París 2024, junto a una de sus referentes más grandes del boxeo colombiano, Ingrit Valencia, medallista olímpica, a quien ella ha admirado y ha considerado como un ejemplo de vida.
Fue un 25 de octubre del 2023, el día en que consiguió su tiquete directo a lo que serán sus primeros Juegos Olímpicos con 22 años, en la categoría de los 57 kilogramos, “Ya llegar a los olímpicos es complicado, pero ganar una medalla olímpica, no lo hacen todos” afirmación de Valeria tras hablar de cómo se imagina que será París 2024, donde sueña subirse al podio, lograr su medalla olímpica y dejar el nombre del país en lo más alto.
Su familia, sus entrenadores Orlando y Alexander Brand y sobre todo Valentina su hermana y alma gemela, son la motivación diaria para continuar trabajando por el mayor objetivo del 2024, un reto que le genera nervios y ansiedad por la gran responsabilidad que tiene en sus guantes de ir representar al país en la competencia más importante del deporte.

“La voy a dar toda y voy hacer lo que yo sé hacer, pelear bien” es lo que se repite constantemente en su cabeza, para subirse al ring de París de 2024 con la seguridad de que tiene el potencial suficiente para enfrentar cualquier oponente, además en su mente y en su corazón también lleva presente siempre la frase que tanto repite con su alma gemela, Valentina, “Estamos hechas para el éxito”. Las palabras que la han acompañado en todo momento; en los buenos, los difíciles, en las victorias y en las derrotas.
Valeria es consciente que ha tenido que hacer un sinfín de sacrificios para poder llegar hasta donde está ahora, pero también reconoce que cada vez logra ver más los frutos de todos sus esfuerzos. Esa decisión que tomó en sus inicios de pausar el estudio para continuar con su proceso como boxeadora, es para ella la mejor decisión que ha tomado, más aún porque gracias a un programa del IDRD logró culminar su bachiller en el Colegio Nicolas Esguerra, y sabe que así como alcanzó su título escolar, tiene proyectado conquistar el universitario, en un campo profesional que este directamente relacionado con el deporte para poder en un futuro ejercer un rol que le permita aportar al proceso y trayectoria deportiva de otros, como lo han hecho sus fisioterapeutas, médicos, psicólogos, entrenadores, nutricionistas, metodólogos, entre otras personas que han sido fundamentales.
Esta joven atleta de 22 años, aun tiene muchas metas por cumplir, como lo es lo ya mencionado a nivel de estudio y muchos otros objetivos a nivel personal, pero actualmente su mente y cuerpo están 100% enfocados en lo que será los Juegos Olímpicos 2024. Aunque le sorprende lo rápido que avanza el tiempo y cómo se acerca cada vez más la fecha, Valeria se siente lista para su primera justa olímpica y vivir al máximo esta gran experiencia que le espera.





























