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Revista Olímpica

Las claves de un Valle del Cauca súper campeón

Con un gran despliegue de deportividad, el departamento del Valle del Cauca fue reconocido como el ganador de los XXXII Juegos Deportivos Nacionales del Eje Cafetero 2023. Sumó en total 489 medallas: 209 doradas, 152 de plata y 128 bronces; 81 preseas más que la representación que ocupó el segundo lugar.

Por Rodrigo Bravo Baeza
Docente Especialización en Periodismo Deportivo, Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte.

No se trata de un capricho aislado en la historia del deporte colombiano; es el resultado de años de trabajo y acciones deportivas y administrativas, que no solo posicionan al departamento como líder indiscutible, sino que, incluso, le han permitido ser el anfitrión de numerosas versiones de eventos deportivos de gran magnitud, en los niveles local, nacional, continental y global.

Entender cómo el Valle del Cauca llega a ser el primer lugar del deporte nacional exige revisar su historia deportiva, y eso requiere inevitablemente empezar con los VI Juegos Panamericanos de 1971, cuando a la sombra de los Andes como telón de fondo y un impresionante Estadio Olímpico Pascual Guerrero, Cali recibió a 2.935 atletas, de 32 países, que participaron en 17 deportes, dejando una huella imborrable en la historia del deporte y la región. 

El Valle del Cauca ha forjado un legado deportivo inigualable a partir de aquellos inolvidables Panamericanos de 1971, un momento que marcó el devenir deportivo del departamento, elevado  a la categoría de potencia en la escena nacional e internacional. 

El Valle del Cauca no solo ha sido testigo de competiciones y logros destacados, sino que ha abierto sus puertas como anfitrión a eventos que han dejado improntas en el deporte colombiano, y a la vez, a inversiones significativas en infraestructuras deportivas de vanguardia y programas de desarrollo de talento; que son en la actualidad los cimientos sobre los cuales se ha construido el legado de líder indiscutible. 

Después de esos VI Juegos Panamericanos, el departamento se ha erigido como cuna del deporte en Colombia, con un protagonismo avalado por los numerosos eventos de magnitud nacional e internacional que ha acogido, entre ellos: el Campeonato Mundial de Baloncesto Femenino, el Campeonato Mundial de Natación y el Campeonato Mundial de Waterpolo Masculino en 1975; los Juegos Deportivos Nacionales en 2008, el Mundial de Fútbol Sub-20 en 2011, una vez más los Juegos Deportivos Nacionales en 2012, y en ese mismo año el Campeonato Panamericano de Nado Sincronizado; en 2013, la magnitud de su hospitalidad se expandió aún más con la llegada de 2822 atletas de 98 países para los IX World Games; en 2014, acogió el Campeonato Sudamericano de Fútbol de Salón; en 2021 los I Juegos Panamericanos Junior, que fueron otra joya en su corona deportiva; y en 2022 el departamento brilló una vez más con la presencia de 1500 atletas de 175 países que se encontraron para competir en el XIX Campeonato Mundial de Atletismo Sub-20.

Este historial le ha dejado a la región una batería deportiva consolidada, nutrida, amplia, y constantemente renovada, con instalaciones de nivel mundial y olímpico, que seguramente la ubican como única en número y calidad en el país; y con ellas, el Valle del Cauca no solo ha sido testigo de eventos deportivos de élite, sino que ha tejido una narrativa de fortaleza, pasión y dedicación hacia el deporte, y  ha demostrado ser mucho más que un lugar de competición; es un hogar para el espíritu deportivo, donde los límites se desafían y las hazañas atléticas se celebran con orgullo, de la mano de inversiones generosas, donde se pueden destacar las cifras de los últimos ocho años: 2016 al 2018 más de $120.000 millones bajo la gobernación de Dilian Francisca Toro; y 37 mil millones de pesos en 2019, 55 mil millones en 2020, 27 mil en 2021, 36 mil millones en 2022, durante el periodo de la gobernadora Clara Luz Roldán.

La inversión para el desarrollo deportivo del departamento ha llevado a que el Valle del Cauca haya alcanzado logros deportivos sin precedentes; son cifras capitalizadas en iniciativas innovadoras y acciones contundentes, con evidencias dispersas en cada municipio del departamento y puestas en marcha a través de programas como «Valle Oro Puro» y «Valle Invencible», que en conjunto han sido la punta de lanza de esta transformación deportiva, sirviendo como catalizadores para cultivar talento y fomentar una cultura de excelencia.

El programa «Valle Oro Puro» fue un semillero de talento, identificando y nutriendo a jóvenes atletas prometedores desde las etapas iniciales de su desarrollo; «Valle Invencible» desafió los límites del rendimiento deportivo, y proporcionó recursos y apoyo a atletas de élite. Ambas disposiciones políticas estuvieron apalancadas por esas inversiones cruciales que han impulsado al Valle del Cauca hacia el cenit del panorama deportivo regional, y por la construcción y mejora de infraestructuras deportivas de vanguardia que han proporcionado a los atletas el entorno propicio para alcanzar su máximo potencial. 

Este vibrante panorama que ha convertido al Valle del Cauca en un epicentro destacado del deporte colombiano y ha catapultado a sus atletas hacia el éxito, además se nutre de un elemento fundamental: la riqueza cultural y étnica que baña a sus deportistas. La fortaleza atlética, el amor por el deporte y la distinción física están enmarcados por la diversidad cultural del departamento, y son motor esencial detrás de sus triunfos deportivos.

Los atletas del Valle del Cauca no solo representan habilidades físicas excepcionales; llevan consigo la herencia de una región donde la identidad se entrelaza con el tejido mismo del deporte, y se matiza con la diversidad étnica y cultural de la región: la multiculturalidad se convierte en componente esencial de la formación de los atletas, dotándolos de una comprensión profunda y respetuosa de las diferencias que enriquecen su desempeño y contribuyen a una comunidad deportiva inclusiva.

La escena deportiva del Valle del Cauca se erige en un crisol de culturas que convergen para celebrar el deporte como un lenguaje universal, en un encuentro que no solo potencializa la diversidad de disciplinas practicadas, sino que también da origen a una sinfonía única de estilos y enfoques en el ámbito deportivo, en un intercambio que no solo se limita a la competencia en el terreno de juego, sino que también se manifiesta en la interacción cotidiana entre atletas, entrenadores y aficionados.

En este departamento, con acceso al mar y cruzado por una cordillera que riega de climas a la región, la competencia se convierte en un catalizador para la unidad y la cohesión, y forja una filosofía de vida donde el amor por el deporte se convierte en un poderoso motor que impulsa a los atletas a alcanzar metas cada vez más elevadas. 

En el Valle del Cauca se construye y se transmite un legado, que de generación en generación crea una conexión única entre el pasado y el presente, y proporciona una base sólida para el futuro. Ostenta una identidad regional brillantemente honrada por sus campeones, que no solo llevan medallas y trofeos, sino que son embajadores de una región que ha conquistado el olimpo deportivo con determinación y pasión. Sus éxitos no solo se miden en preseas, sino en la inspiración que brindan a generaciones futuras, alimentando el sueño de convertirse en los próximos héroes deportivos.