¿Cuál será el motivo o la necesidad de centrar la atención solo en las malas experiencias? Aunque son muchas las situaciones que, por destino o casualidad, no pueden ser modificadas, la perspectiva que se adopte es fundamental para superarlas y progresar.
Yílmar González adoptó un especial enfoque en sobrepasar todas las derrotas que, dentro y fuera del ring, marcaron su carrera deportiva y, consigo, su vida. El boxeo hizo parte de una decisión fundamental, una forma de vida que acogió y que su mamá siempre le inculcó.
Oriundo de Puerto Tejada Cauca, pero criado en el Barrio Siloé de Cali, Yílmar intercaló, desde temprana edad, los entrenamientos en el ring y el trabajo en el cementerio, eso sí, el entorno en el que vivió nunca lo condicionó, sino que le permitió encontrar un camino para progresar.
Con la voz entrecortada, quizás recordando todo lo que superó, Yílmar reconoce que el sparring más importante en su vida es el de progresar a diario por su familia: “me motiva día a día mi mamá y mis hijos. Siento que yo tengo que cumplir el propósito que Dios puso para mí y creo que es honrar a mis padres y asimismo a mis hijos, que se sientan orgullosos de tener un padre como yo”.
Las ganas de salir adelante y apoyar a su familia estuvieron presentes en los momentos que más los necesitó, incluso cuando pensó en retirarse del deporte, sí, ese deporte que representa algo más: “el boxeo para mí significa mucho, me enseñó a no ser una mala persona, a no estar en lugares donde no debo. El boxeo me ha enseñado a ser un excelente ser humano y también me ha permitido conocer muchos lugares. La verdad que para mí el boxeo significa todo”.
Yílmar es sincero y comprende que entre concentración y concentración extraña pasar el tiempo con su mamá y sus hijos, sin embargo, la profesión que ejerce le permite entregarles a sus seres queridos aquello por lo que tanto peleó, nunca mejor dicho, mano a mano: “gracias al boxeo mis hijos están muy bien”.
Sí, dentro de un ring se formaron muchas metas y logros que Yílmar cumple a cabalidad: “primero que todo me enfoqué en pertenecer a la selección Colombia de boxeo, ya lo cumplí. Luego, centré todo de mí en clasificarme a unos Juegos Olímpicos, ya lo cumplí. Ahora debo afirmar mis sueños con esa medalla olímpica y yo sé que lo voy a lograr, con el favor de Dios”.
Su clasificación a París 2024 representa una clara evidencia de que las derrotas, las malas situaciones o, quizás, esos momentos en los que nada tenía sentido fueron fundamentales para alcanzar lo que se propuso y ser quién ahora es.
“Me visualizo en el podio en los olímpicos. Estoy trabajando duro para eso. Yo sé que es una competencia bastante difícil, pero no imposible. Si colocamos todo en manos de Dios y que sea su voluntad, yo sé que todo se va a dar”, con una sonrisa que evoca confianza en sí mismo, Yílmar está seguro que dejará todo en los Juegos Olímpicos de París 2024. Pase lo que pase, lo seguro es que el colombiano nunca dejará de valorar cada momento a través de experiencias vividas y compartidas con las personas queridas.
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Las situaciones no nos definen, las decisiones sí, Yílmar González





























