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Mariana Pajón y su apasionante legado

Por Diego Vargas
Periodista del Comité Olímpico Colombiano

Una frase muy popular profesa: “has de tu pasión, tu profesión”, la triple medallista olímpica Mariana Pajón siguió al pie de la letra aquel dicho que, protegida por su disciplina, pero encaminada por su ambición, la representa con todo el corazón.

Desde su primer acercamiento con la adrenalina, cuando se quedó en el asiento de atrás en una competencia automovilística de su papá, junto con las constantes idas a los entrenamientos o torneos de bicicrós de su hermano mayor Miguel, Mariana sintió una especial fascinación con el deporte.

En Medellín, nació la historia de una princesa que se convirtió en la reina del BMX, que ante las adversidades y las caídas nunca dejó su pasión de lado. A lo largo de su carrera deportiva, de más de 28 años, sufrió más de 20 fracturas, múltiples derrotas y la asfixiante presión por obtener un resultado.

Su pasión, esa fue la respuesta ante las adversidades y ante las victorias, pues en este último caso le generó la fuerza suficiente para mantener el pesado título de campeona: “el deporte y el BMX significan la motivación diaria, del porqué levantarse, de hacer lo que te gusta, lo que te apasiona pero que, al mismo tiempo, es tu trabajo, tu responsabilidad. El BMX ha marcado mi vida, mi camino”.

Años de trabajo y de preparación, tanto física como mental, la acompañaron y le ayudaron a transformar en realidad todos sus sueños y objetivos. Campeona dorada en todo el ciclo olímpico, única atleta colombiana con tres medallas olímpicas (dos de oro y una de plata) y con múltiples reconocimientos que, durante mucho tiempo, aparecieron como un sueño muy lejano.

Mariana asiste a París 2024, sus cuartos Juegos Olímpicos, con la pasión intacta, como si fuese la primera vez que lo hace: “yo me sigo sintiendo como esa niña que fue a Londres 2012, con la misma felicidad y pasión. En París me veo disfrutando muchísimo, teniendo de cerca a ese equipo de triunfo tan bonito que me ha seguido y que todavía cree en mí, así como yo lo hago”.

Contrario a lo que se podría pensar, su trabajo no es una carga, claramente es una responsabilidad, pero también representa un espacio en el que se siente libre y segura, donde entrega todo su ser en un recorrido que se decide, tanto en lo positivo como en lo negativo, por los detalles.

“Después de tantos años de montar, de cumplir retos, objetivos, de hacer lo mismo, porque llevo 28 años haciendo esto, la motivación más grande es que a mí me encanta lo que hago. Sí, los resultados son esa responsabilidad diaria de entrenar y mejorar las marcas, el peso, la velocidad. Pero, más allá de eso, es agarrar el manubrio y darme cuenta que ese es mi lugar feliz, es mi mejor terapia”, con su característica alegría, Mariana expresa cómo mantiene intacta la actitud y la determinación para continuar acrecentando su legado.

Con un palmarés tan grande como los sueños del mañana, Mariana está encaminada a transmitir su pasión a las nuevas generaciones. Más allá de sus trofeos y reconocimientos, quiere que su legado esté presente por ser el ejemplo de aquellos que, como ella, sueñan en grande y se mantienen constantes hasta conseguirlo.

Así es su visión, cada vez que la antioqueña mira hacia su pasado, agradece por todas las experiencias, por las carreras que, dentro y fuera de la pista, la ayudaron a crecer y a convertirse en un modelo a seguir: “a mí me encanta, sobre todo esas nuevas generaciones, esos niños, esas niñas que van creciendo y ven que una niña que también soñó lo cumplió. Así que ellos también lo pueden hacer. Es lindo cuando puedes hacer algo más allá de solo cumplir un objetivo deportivo de alto rendimiento y dejas un legado”.

Mariana Pajón, con una desbordante pasión, acudirá a los Juegos Olímpicos de París 2024 con una sola misión, la de corresponderle a su vocación a través de esa felicidad que solo la pista puede generar en su corazón.