Nacido en Aracataca, Magdalena, la tierra de nuestro Nobel Gabriel García Márquez, fue el primer billarista colombiano reconocido en el país, gracias a un talento natural que hacía que todas sus jugadas tuvieran la magia y la fantasía para hipnotizar a todos, como lo hizo Gabo con sus obras.
Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica
Como Gabo, Mario Criales nació, a comienzos del siglo XX, en Aracataca, Magdalena, y fue arrullado por los vientos cálidos de la Ciénaga Grande, y los frescos de la Sierra Nevada de Santa Marta; como Gabo, recibió la inspiración para despertar y extraer sus talentos, e impresionar al país con la originalidad de su juego; como Gabo, vivió en Barranquilla y en Bogotá, en donde creó su propio realismo mágico, con un taco y tres bolas, que hacía danzar al estilo de los carnavales macondianos; también, como Gabo, fue izquierdista, dicen que por haber nacido en 1917, año de la Revolución Bolchevique, y, finalmente fue romántico, bohemio y soñador, como Gabo, porque su vida giró alrededor de la pasión por el billar, que le permitía desbordar sin límites toda su creatividad, en un mundo a veces desenfrenado y loco.

Mario Criales, uno de los más recordados billaristas colombianos de todos los tiempos vivió en los años 30 del siglo pasado, primero, en las tierras de “La Santísima Trinidad de Aracataca”, y luego en la Barranquilla, que había sido el nido de una nueva civilización en Colombia, porque casi todo ingresaba y se incubaba en el puerto de La Arenosa, y penetraba al interior, por el río Grande de la Magdalena.
Como todas las creaciones humanas llegadas por Barranquilla, en donde Mario Criales impresionó en los billares de la época, antecesores de “Billares del Caribe”, la cantera de los últimos años, su magia también ascendió a la capital del país, en donde fijó su residencia en los años 40 del siglo XX, en su propio billar, el “Gran Clásico”, en el centro de Bogotá, que se convirtió en el lugar más atractivo para los amantes de esta actividad, y en otros escenarios, como los cafés Colombia y Partenón, que reunían a la flor y nata de los billaristas capitalinos.
Como era una época en la cual el billar era visto como una actividad perniciosa, no como un deporte competitivo, Mario Criales se convirtió en un “personaje típico” de la Bogotá cachaca de mediados del siglo XX. Decenas de personas acudían a las programaciones que algunos particulares, dueños de billares, organizaban, en las cuales abundaban las apuestas y el consumo de licor, es decir, el negocio, en su más desenfrenada expresión.

Era tal la calidad de su juego, que Mario Criales llegó a ser considerado el mejor jugador de la carambola libre y al cuadro y fantasía, que haya tenido Colombia, aunque también se le reconocía su enorme calidad en la modalidad de tres bandas.
Después de 1945, año en el cual se creó la Federación Colombiana de Billar, comenzaron los torneos nacionales oficiales, que Mario Criales nunca ganó, a pesar de ser considerado el mejor billarista colombiano; por esta ausencia de títulos en nuestro territorio, un cronista de un diario capitalino lo bautizó como el “Campeón sin corona”.
Como uno de los mejores en los torneos domésticos, pero nunca el número uno, en esos primeros años de organización, el billarista cataquero derrotó a algunos de los más destacados jugadores del mundo, como el francés Jean Albert, 20 veces campeón de Europa; el argentino Leopoldo Carrera, campeón mundial, y el español Raimundo Vives.
Además, del 5 al 21 de diciembre del año 1951, representó a Colombia, en los III Juegos Bolivarianos celebrados en Caracas, Venezuela, y obtuvo la medalla de oro, en carambola libre.
De igual manera, Mario Criales participó en el XIII Campeonato Mundial de Billar, que tuvo lugar en el Luna Park de Buenos Aires, en noviembre del año 1952, y finalizó en la décima posición, en la modalidad cuadro 71/2.

En 1974, Criales terminó sexto en el campeonato Mundial celebrado en Buenos Aires, Argentina, en la misma modalidad.
Un año después volvió al Mundial, también celebrado en Buenos Aires, Argentina, y finalizó sexto.
Mario Críales murió en 1983, sin haber obtenido títulos en los torneos nacionales organizados por la Federación, pero sí, con los más sonoros éxitos de billarista colombiano, en el exterior, hasta ese momento.
Una vez falleció, la Federación nacional realizó el primer torneo latinoamericano de billar a tres bandas, con el nombre “Copa Mario Críales”.





























