El estadio de Pereira lleva el nombre de quien fuera el arquitecto de la construcción de dicho estadio y de la Villa Olímpica, utilizados durante los Juegos Nacionales de 1974, que transformaron a la capital del Risaralda. Recordamos a este sencillo hombre, que murió pocos meses después del certamen, cuando tenía solo 44 años de edad.

Por Alberto Galvis Ramírez
Director de la Revista Olímpica y secretario de la Academia Olímpica Colombiana.
La fama de Hernán Ramírez Villegas fue inversamente proporcional a sus ganas de figuración y protagonismo, porque el nombre del estadio de Pereira suena y sonará mucho más que su ego, que se mantuvo escondido siempre hasta su muerte, ocurrida en el mismo 1974, año de la celebración de los Juegos Nacionales.
Nacido en 1930, en La Perla del Otún, Ramírez Villegas trabajó como arquitecto de manera privada, pero fue vinculado a la organización de los Juegos Nacionales otorgados a Pereira, 14 años antes, en Cartagena 1960, inicialmente para realizarlos en 1968. Sin embargo, el aplazamiento de la versión anterior, en Ibagué, hasta 1970, obligó a reprogramar los de Pereira, para 1974.
En la construcción del estadio de Pereira, que remplazaría al viejo “Alberto Mora y Mora”, también llamado “El Fortín del Libaré”, en el arquitecto Ramírez Villegas se conjugaron tres necesidades que supo interpretar: ahorro, calidad y proyección.
Ramírez Villegas estuvo al frente de la construcción del estadio, con unos diseños que contemplaban un escenario muy grande para el movimiento deportivo de Pereira, en esos años.
Indagado por ese tipo de “gigantismo”, no acorde con las posibilidades económicas de los Juegos, por el propio presidente de la República, Carlos Lleras Restrepo, Ramírez Villegas le explicó que el estadio no se construiría del tamaño del proyecto, sino por etapas, la primera de ellas, destinada a los Juegos, que resultaría no tan costosa. Su ampliación, si se aprobaba, se financiaría en los años siguientes, pero de acuerdo con el diseño inicial y las necesidades y posibilidades de la época.
Y el ahorro estuvo representado en el tema de sus honorarios, porque Ramírez Villegas aceptó dirigir la construcción del estadio olímpico, el velódromo, el diamante de béisbol, el coliseo polideportivo, el gimnasio de voleibol, comedores, paso a desnivel en el acceso a la villa olímpica y zonificación del mismo complejo, por 10.000 pesos mensuales, mientras que, por ejemplo, los solos estudios de las piscinas, que no elaboró Ramírez, costaron $ 350.000, cifra que equivale a sus ingresos durante tres años, por dirigir la construcción de nueve escenarios.

En cuanto a la calidad del estadio y de todos los escenarios construidos con ocasión de los Juegos, quedaron como balance, además de la proyección futurista del estadio, conceptos sobre la calidad del velódromo, de la piscina y de la pista atlética: “La pista de cemento mejor construida de América, es la del velódromo de Pereira: Julio Arrastía, Fernando Restrepo y Guillermo Ceballos, los dos últimos comisarios internacionales de ciclismo.
“La pista atlética más veloz de América, es la de Pereira, Carlos Ávila, entrenador nacional de atletismo; Pedro Grajales, exatleta y entrenador de Antioquia, y Jaime Aparicio, exatleta, primer campeón panamericano colombiano y arquitecto”.
“La piscina olímpica de Pereira es la más bonita y mecánicamente la mejor de América del Sur’: Javier Gómez Duque, entrenador nacional de natación y Jorge Herrera Barona, Director de los Juegos Panamericanos de Cali 1971”. Germán Castro Caicedo, El Tiempo, 5 de agosto de 1974.

Inclusive, el canciller y fundador de los Juegos Bolivarianos, Alberto Nariño Cheyne, también opinó sobre las obras de Pereira: “‘además de ser estupendas, las encuentro sabiamente proyectadas. Son las primeras que veo en América, que corresponden a la realidad de un país, desde el punto de vista del futuro crecimiento demográfico’. El señor Nariño Cheyne, cree que lo más sabio ha sido hacer escenarios y luego dirigirlos sin gigantismo, de acuerdo con la población actual, pero proyectados para ir siendo ampliados a los costos más bajos, a medida que vaya creciendo el número de habitantes de la zona. Solamente desde este ángulo, el éxito parece arrollador. Ídem.
Durante los Juegos, el propio Hernán Ramírez Villegas señaló: “Al mirar las cifras de inversión (40 millones de pesos), y comparar lo que hubiesen costado si su proyección y construcción hubiesen sido realizadas por firmas no proyectadas ‘en las cuales el corazón estuviera primero que los honorarios’, los trabajos no hubieran costado debajo de 120 millones de pesos”.

Era un hombre incansable
Otra de las características de Hernán Ramírez Villegas era su capacidad de trabajo, que no tenía límites, porque laboraba a cualquier hora del día o de la noche. Era tal su obsesión por cumplirle a Pereira, que durante esos años descuidó a su familia y se consagró a los trabajos de los escenarios deportivos.
Su hijo Guillermo dijo en una entrevista con la revista Soho: “Yo, con apenas 10 años en el momento en que se puso la primera piedra del estadio Hernán Ramírez Villegas, fui víctima de esa obsesión. […] Hoy, sentado en mi oficina de ingeniería civil, recuerdo aquellas épocas y sigo pensando que si por alguna insólita jugada del destino se me permitiera cambiar la asignación del nombre del estadio por compartir más años con mi papá, la respuesta sería obvia”.
Una vez terminaron los Juegos, Hernán Ramírez Villegas, por fin descansó: se tomó unas vacaciones, pero al regreso sufrió un infarto cardíaco y falleció. “Apenas tenía 44 años. Por eso, no tuvimos la oportunidad de compartir grandes momentos. Ahora, si me preguntan si estoy orgulloso de mi papá, como ciudadano digo que sí, pero como hijo, mi respuesta tiembla”: Guillermo Ramírez.
Luego de su fallecimiento, el Concejo de Pereira determinó bautizar el estadio con el nombre de Hernán Ramírez Villegas, decisión que premió a un hombre lleno de voluntad de servicio, que lo sacrificó todo, inclusive su familia, para brindarle a su ciudad natal unos escenarios deportivos que han disfrutado las futuras generaciones.

“El Hernán”
El estadio de Pereira tuvo una importante remodelación en el 2011, con ocasión de la designación de Pereira como una de las sedes de la Copa Mundial de Fútbol Sub-20. Posteriormente volvió a tener mejoras, para la realización del Preolímpico de Fútbol.
Es considerado uno de los más bonitos y funcionales estadios deportivos de Colombia.
Ha sido sede de varios certámenes importantes, a saber:
-Juegos Nacionales 1974.
-Liga Colombiana.
-Torneo preolímpico Sudamericano Sub-23 de 1980.
-Campeonato Sudamericano Sub-20 de 1987.
-Copa América 2001.
-Juegos Bolivarianos de 2005.
-Campeonato Sudamericano Sub-20 de 2005.
-Copa Mundial de Fútbol Sub-20 de 2011.
-Copa Sudamericana 2014.
-Torneo Preolímpico Sudamericano Sub-23 de 2020.
-Primera División del Fútbol Colombiano.
-Segunda División del Fútbol Colombiano.





























