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Nombres III. Así era el primer Campín

Esta es la tercera entrega de la construcción del estadio Nemesio Camacho El Campín, bautizado así en homenaje a un empresario y político de la primera mitad del siglo XX, por donación de un inmenso lote, en el occidente de Bogotá, en 1936.

En primer plano, el Hipódromo de la Calle 53, en donde hoy es el barrio Galerías, en Bogotá, y al fondo, el primer estadio Nemesio Camacho El Campín, en 1938. Foto: Banrep.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana.

El 12 de octubre de 1936, dos mil estudiantes de colegios y escuelas de Bogotá participaron en el tradicional desfile del Dia de la Raza, que comenzó en el Parque Nacional, tomó la carrera séptima, en sentido norte-sur y llegó hasta la Plaza de Bolívar, frente a la alcaldía, en donde estaba previsto presentar su saludo a las autoridades capitalinas, encabezadas por el burgomaestre Jorge Eliécer Gaitán.

En un momento determinado de la concentración, según nos contó en 1987, el educador Enrique París, organizador del desfile,  cuando realizábamos una investigacioón, que condujo a la publicación de una serie sobre nuestra historia, publicada en el diario El Espectador, con ocasión de sus primeros 100 años, los estudiantes empezaron a gritar “estadio… estadio… estadio…”. Se referían a la necesidad de construir en los predios donados a la ciudad por el concejal Luis Camacho Matiz, en abril de ese año, un estadio deportivo más que decoroso, que sirviera para el uso público y para la realizacion de los I Juegos Bolivarianos, programados en agosto de 1938. Alberto Galvis Ramírez, Oro, plata y bronce, Corjuegos Bucaramanga yu Santander, 1996.

Como el alcalde Gaitán estaba de acuerdo con esa intención, y se contaba con el amplio lote donado, anunció a los presentes que dejaba en manos del ingeniero Luis Eduardo Morá Angueira, la elaboración de un anteproyecto de estadio para Bogotá, anuncio que recibió el aplauso de los 2.000 jóvenes que conformaban la marcha.

Pocos días después, el alcalde  destinó $ 250.000 para los Bolivarianos, dinero que tendría que alcanzar para la construcción del estadio, la organización del certamen y la compra de los implementos. En ese momento, Bogotá se extendía desde el barrio Las Cruces hasta Chapinero, de sur a norte, y desde La Perseverancia, hasta lo que después sería la carrera 30 o avenida Ciudad de Quito, en donde estaba ubicado el lote donado por Camacho Matiz, rodeado de potreros por todas partes. Alberto Galvis Ramírez, El Coloso del Fútbol, IDRD, Ediciones Libros y Letras, 1998.

Estadio El Campín, captado desde el nororiente, el día de su inauguración. Foto Banrep.

Pero la idea de construir el estadio contaba con mucha oposición política, inclusive del propio jefe del alcalde, el presidente Alfonso López Pumarejo -en una época en la cual los alcaldes de todas las ciudades del país eran nombrados por el primer mandatario, quien consideraba que con el estadio de la Universidad Nacional, en ese momento en construcción sería suficiente para la capital, y que el dinero destinado para este fin podía ser utilizado en otras obras, por ejemplo, en el tema de salud.

Gaitán se atrevió a enfrentarse a su jefe político para defender la idea de construir el estadio, porque consideraba que el escenario de la Universidad Nacional, como era apenas lógico, sería ser exclusivo de la comunidad estudiantil y no del público bogotano.

Finalmente triunfó la tesis de Gaitán, y el estadio lo empezó a construir un contratista privado, pero quebró, lo que obligó al gobierno de la capital a asumir la obra, en medio de fuertes debates en el Concejo, realizados por ediles de la oposición a Gaitán. 

Poco después, por diversos motivos el alcalde renunció y en su lugar fue nombrado Manuel Antonio Rueda Vargas, quien se dedicó a conjurar los ataques a su antecesor y a continuar la construcción del escenario. Idem.

Imagen de las obras de construcción del estadio Nemesio Camacho, en 1937. Foto libro El Coloso del Fútbol, del IDRD, 1998.

¿Cómo era el primer Campín?

El estadio, diseñado por el ingeniero Luis Eduardo Mora Angueira para que pudiera reunir a 23.500 personas sentadas tenía cuatro costados, con cinco tribunas: oriental, que era una sola y abarcaba 90 metros, en línea recta frente a la cancha, con una capacidad para 7.000 aficionados; occidental, que contaba con dos tendidos, altas y bajas, y podía albergar a 12.000 personas; norte y sur, para 4.500 aficionados, sentados sobre terraplenes, con unas losas de cemento encima.  

En la zona norte estaba ubicada la puerta de maratón, en forma de arco del triunfo, como se usaba en la época en todos los estadios del mundo. 

En el interior, además de la gramilla fue construida una pista de carbonilla para atletismo, con los seis carriles reglamentarios en la época, debidamente demarcados,  con los pozos y andariveles para los saltos y los lanzamientos. 

Los palos de las porterías eran cuadrados y en madera, y de cada uno de los ángulos superiores se desprendían unos tubos que caían hasta el suelo, destinados a sostener las mallas.

Para llegar al estadio sólo existía una ruta: la actual calle 57, de cuatro carriles, dos en sentido oriente-occidente y los otros dos en sentido occidente oriente, que atravesaba sólo potreros y conectaba con la carrera 13, del barrio Chapinero, que era el sector ubicado más al norte de la ciudad.  

La inauguración del estadio Nemesio Camacho El Campín estaba programada para el 6 de agosto de 1938, con motivo del comienzo de los I Juegos Bolivarianos, pero, por detalles de algunos acabados del nuevo escenario, debió ser cambiada para el estadio de la Universidad Nacional.

Ceremonia de inauguración del estadio Nemesio Camacho El Campín el 15 de agosto de 1938, encabezada por el presidente de la República, Eduardo Santos.

El Campín fue inaugurado, cuando había transcurrido nueve días de los Bolivarianos, el 15 de agosto de 1938, a partir de las 10:00 de la mañana, en acto que contó con la asistencia del Presidente de la República, Eduardo Santos quien había asumido el 7 de agosto anterior, y con la presencia de 17.000 personas, cifra jamás reunida hasta entonces en un escenario deportivo de Colombia.

La ceremonia de inauguración cumplió el siguiente programa:

1. Desfile de las autoridades y los clubes deportivos de Bogotá, estudiantes  universitarios, la junta de los Juegos Bolivarianos y el Comité Olímpico colombiano, liderado por su presidente, Alberto Nariño Cheyne.

2. Himno de Colombia, interpretado por la  orquesta del Conservatorio Nacional de Música. 

3. Ingreso de la antorcha bolivariana, transportada desde el estadio de la Ciudad Universitaria, por atletas locales.

4.  Izada de los pabellones, nacional, por parte del Presidente de la República, Eduardo Santos; de los países participantes; del Comité Organizador de los Bolivarianos, y del Comité Olímpico Colombiano.

5. Condecoraciones a los militares ganadores de medallas en los Juegos Bolivarianos y entrega de la medalla del cuarto centenario de Bogotá, por parte del alcalde, Gustavo Santos, a los presidentes de las delegaciones bolivarianas, a la Junta Nacional Pro Juegos, al Comité Organizador y al Comité Olímpico Colombiano.

6. Izada de las banderas de los cinco países participantes en los I Juegos Bolivarianos.

7. Intervención del alcalde de Bogotá, Gustavo Santos, para declarar inaugurado el escenario.

8. Demostraciones atléticas.

9. Desfile final de todos los deportistas asistentes. Ídem.

Gráfica de la tribuna occidental de El Campín, el 22 de agosto de 1938, durante la ceremonia de clausura de los I Juegos Bolivarianos. Foto: Revista Cromos.

Clausura de los Bolivarianos

Para finalizar la ceremonia se realizó el partido de fútbol de los Juegos, que Ecuador le ganó a Colombia, 2-1, gol colombiano anotado por el samario Tomás Emilio Mier.

Durante los días siguientes se cumplieron algunas competencias de atletismo, en la nueva pista de carbonilla, entre las cuales se destaca el primer triunfo internacional de un atleta colombiano en la historia, obtenido por la bogotana Cecilia Navarrete, en los 100 metros planos.

El estadio Nemesio Camacho El Campín fue también la sede de la ceremonia de clausura de los I Juegos Bolivarianos, realizada el 22 de agosto de 1938, a partir de las 4:02 de la tarde.

En el evento estuvo presente el Presidente Eduardo Santos, acompañado por su esposa, Lorencita Villegas de Santos por: los presidentes del Senado, Gabriel Turbay, y de la Cámara de Representantes, José Umaña Bernal; varios de sus ministros; el alcalde de Bogotá, Gustavo Santos; el director Nacional de Educación Física y presidente del Comité Olímpico Colombiano, Alberto Nariño Cheyne; el director de los I Juegos Bolivarianos, coronel Leopoldo Piedrahita; el presidente de la Junta Organizadora, Jorge Zalamea, y el jefe de protocolo del gobierno, Carlos Puyo Delgado.

Después de ser escuchadas las notas del himno Nacional y el saludo y la presentación de armas de la Escuela Militar de Cadetes fueron entregadas las últimas medallas, las correspondientes a los torneos de fútbol y ecuestres.

A las 4:40 PM., el mexicano Guillermo Martínez Ceballos, director Técnico de los Juegos, leyó el acta de clausura, mientras eran arriadas las banderas de todos los paises asistentes a los Juegos.

Próxima edición, 18 de octubre: La historia dorada del Nemesio Camacho El Campín