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Nunca es tarde para triunfar, Mabel Mosquera

Con poco tiempo en el deporte y con varias lesiones, una chocoana con amor por Santander se convirtió en la octava medalla olímpica de Colombia, Atenas 2004 fue la consagración de una carrera tan única como el bronce que la halterofilia consiguió.

Mabel Mosquera Mena nació el 1 de julio de 1969 en Quibdó, Chocó, no obstante, a temprana edad su padre decidió que su hija no se quedaría en su ciudad natal, pues Bucaramanga era el lugar más indicado para estudiar, progresar y evitar las difíciles situaciones que padecía su municipio.

En el hogar de una tía, la capital de Santander la acogió desde el primer minuto y Mabel inició sus estudios escolares en la Institución Educativa INEM junto con su carrera deportiva. Las pruebas de los 100 y 200 metros en atletismo fueron predilectas para la chocoana que consiguió varios logros en esta disciplina, pero decidió dar un paso al costado por la falta de apoyo.

Retirarse del deporte y centrarse en el estudio, esa fue la decisión que Mabel tomó luego de terminar el colegio. Fueron varios años en los que estuvo enfocada en otras actividades, pero una convocatoria de levantamiento de pesas fue determinante para sellar su destino olímpico.

El conocido entrenador de levantamiento de pesas Raúl Gutiérrez (Cuba), quién fue campeón Mundial Juvenil en dicha disciplina en 1981, fue el encargado de generar dichos espacios de captación de talentos en los que a sus 29 años despuntó Mabel Mosquera.

Desde el primer momento en el que la vio, el entrenador estuvo convencido del potencial que tenía la chocoana como pesista, pues la fuerza de las piernas y la flexibilidad eran innatas, por lo que necesitaban moldearla a través de la técnica, la enseñanza y la práctica de la halterofilia.

Aunque el potencial estaba, Mabel ya era mamá de dos niños (Carlos y Jhon) y debía tener en cuenta todo lo que significaba ingresar en el deporte. No obstante, la corazonada dio señales de practicar el levantamiento de pesas y junto al apoyo de la liga de Santander inició su preparación.

El inicio de su destacada carrera fue en los 2000, sí en el mismo año que la pesista María Isabel Urrutia conseguía el primer oro para Colombia en uno Juegos Olímpicos. Luego del primer mes de entrenamiento, Mabel tuvo un certamen en Villavicencio donde fue última, luego de tres meses, consiguió su primer subcampeonato y a los cinco llegó su primer récord en los Juegos Nacionales de ese mismo año.

Poco a poco, Mabel forjó un camino de reconocimientos y victorias internacionales que comenzaron con el subcampeonato en los Juegos Bolivarianos del 2001 en Ambato, Ecuador. En el 2002, consiguió el oro en el los Juegos Suramericanos de Río de Janeiro (Brasil) y en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador (El Salvador). En una lucha contra el reloj, la colombiana obtuvo reconocimientos, medallas y, sin duda alguna, su confirmación llegó en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo (República Dominicana) 2003 cuando fue campeona en los 53 kilogramos.

El 2003 fue un año de alegrías y tristezas, por un lado, la colombiana aseguró su participación a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 luego del quinto puesto en el Mundial Clasificatorio que tuvo lugar en Vancouver (Canadá). No obstante, el lado negativo llegó cuando Mabel sufrió complicaciones con el manguito rotador y terminó rompiéndose a principios del año 2004.

Una operación; seguida de terapias de recuperación fueron pruebas que Mabel superó en tiempo récord para participar en el III Campeonato Panamericano Mayores de Pesas de Cali. En 20 días se recuperó y en aquel certamen disputado en la capital del Valle del Cauca realizó la marca que, poco después, también estaría en las justas olímpicas.

El dolor y la preparación iban de la mano durante su estadía en Bulgaria, durante esos meses donde los Olímpicos eran el único objetivo; las infiltraciones en su hombro fueron parte del día a día. Esa lesión estuvo en Atenas 2004, la colombiana sufrió mucho durante el día previo a su participación.

Mabel Mosquera disputó la categoría de los 53 kilogramos, en el Centro Olímpico Ano Liossia de Atenas (Grecia), durante el 15 de agosto de 2004. En el arranque, la colombiana tuvo dos intentos fallidos con un peso de 87.5, no obstante, en el tercero y definitivo consiguió alzarlos.

Sin duda alguna, el envión fue la clave para obtener el tercer lugar, pues sus 110 kilos la alejaron de sus perseguidoras y le adjudicaron el bronce con un peso total de 197.5 kilogramos, por detrás de los 210 de la indonesia Raema Lisa Rumbewas (plata) y de los 222.5 de la campeona Udomporn Polsak, quién también consiguió el oro de la categoría durante el Mundial Clasificatorio de Vancouver 2003.

Con una sonrisa tan resplandeciente como su logro, a sus 36 años Mabel Mosquera obtuvo la octava medalla de Colombia en los Juegos Olímpicos. Su objetivo estaba cumplido y su felicidad más grande era volver a su querida Bucaramanga para estar con sus hijos.

Aunque en primera instancia la proyección de Mabel apuntaba a continuar en el deporte de alto rendimiento hasta la clasificación a Beijing 2008, sus lesiones le impidieron continuar y acrecentar el legado que había dejado, en tan corto tiempo, a la halterofilia colombiana.