“El futuro pertenece a aquellos que serán los primeros en atreverse a cambiar la instrucción del joven adulto…. Es ese joven adulto, No, el niño, quien sostiene y dicta el destino. Esto traerá una paz vigorosa e intencional muy adecuada para una época de ambición y voluntad.”[i]Pierre de Coubertin
Por Jaime Orlando Granados Casas
Director Académico del Comité Olímpico Colombiano.
El joven y el joven adulto tienen la gran responsabilidad de redefinir el destino. Cuando hablo de redefinir me refiero a pensar en el futuro, sin olvidar las raíces. El Barón Pierre de Coubertin, restaurador de los Juegos Olímpicos modernos y precursor del olimpismo consideraba el deporte praxis como “una ejecución corporal mantenida por la realización apasionada de un esfuerzo superfluo”[ii]; evaluó también al deporte como un inigualable medio formativo y educador; el deporte, será pues, no sólo el medio más cómodo, rápido y eficaz para la formación del individuo, sino también el vehículo más directo de comunicación, comprensión y pacificación de los pueblos.
Veamos que el barón Pierre de Coubertin tenía una ideología clara sobre la concepción del deporte como medio de convivencia social y respeto entre los pueblos. Ustedes, futuros profesionales del deporte y actuales actores en formación del mismo, ¿cómo ven el deporte?, ¿qué podrían aportar para fortalecer la ideología de Coubertin en nuestros tiempos?

La Carta Olímpica, en sus principios fundamentales define el olimpismo como “una filosofía de vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu. Al asociar el deporte con la cultura y la educación, el olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo, la responsabilidad social y el respeto por los principios éticos universales fundamentales”.
Estamos preparados para hacer del olimpismo un estilo de vida, esforzándonos cada día a ser mejores, mejores seres humanos, mejores ciudadanos, mejores hijos, mejores padres. A ser cada día una mejor versión de mi mismo, a esforzarme por alcanzar las metas sin perder la alegría de intentarlo, la alegría del esfuerzo ese esfuerzo que nos da constantes aprendizajes a medida que logramos un objetivo y queremos llegar más allá, ir más lejos para demostrarnos de qué somos capaces.
Dirigentes, entrenadores y atletas, hablemos del valor del buen ejemplo; cuantos de nosotros somos referentes de niños, niñas, jóvenes, familiares, vecinos, público en general, que ven en nosotros esa imagen a seguir. Hablar del buen ejemplo no es hablar de máscaras ante la sociedad: es saber que lo que hago lo hago con respeto, consciente, asumiendo las consecuencias, buenas o malas de mis actos. Al ser parte del deporte como atleta, entrenador, profesor, dirigente, espectador, animador, barrista, siempre serás el ejemplo de alguien y es ahí, en donde se conecta la alegría del esfuerzo con el buen ejemplo. Tus actos, tu forma de relacionarte y tratar a los demás serán la recordación de tu paso por el deporte.
La responsabilidad social que tenemos como entrenadores o actores del deporte es inmensa, no solo por la promoción del deporte mismo; también somos referentes de hábitos de vida saludable, de actividad física, recreación. La sociedad nos ve como un motor para seguir adelante, y lo reafirman la Carta Olímpica, en su cuarto principio: “la práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio”.

En estos párrafos hablé sobre el significado de la práctica deportiva en la obra de Pierre de Coubertin. Si bien solo hemos escuchado sobre Coubertin y la restauración de los Juegos y el movimiento olímpico moderno y el olimpismo. Su obra va más allá. Identificada en sus más de 400 escritos se descubre la propuesta pedagógica y transformadora de Coubertin, que hasta el día de hoy sigue vigente.
Los textos nos hacen descubrir en Coubertin, al iniciador lucido de la actividad deportiva, bajo las múltiples formas propias para satisfacer los grupos y objetivos más diversos. La gran variedad de textos revisados y traducidos dan una importancia y una nueva dimensión a su obra, una obra de la cual nos podemos preguntar: ¿hasta qué punto el movimiento olímpico se puede enorgullecer, como institución social de haber aportado un apoyo decisivo al “deporte para todos”?[iii].
La carta olímpica en su principio número dos, nos indica que “el objetivo del olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del ser humano, con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana”[iv].
Los invito entonces a repensar nuestro papel como entrenadores, profesores, atletas, dirigentes, en el marco del olimpismo y la filosofía olímpica: cuál es el legado que quiero dejar, como actor del deporte; cómo quiero ser recordado; qué quiero aportar a la sociedad, a mi comunidad, a mi familia, a mí mismo, y qué quiero que el deporte me aporte.
Y sea cual fuere esa respuesta que encuentren en estos cuestionamientos recuerden
“VER LEJOS, HABLAR CLARO, ACTUAR CON FIRMEZA”[v].
PIERRE DE COUBERTIN.
[i] Tomado de https://coubertinspeaks.com/quotes/dec/27/
[ii] tomada del discursó de apertura del congreso olímpico. Praga 25 de mayo de 1925 en ideario olímpico pág 157
[iii] Pierre de Coubertin ese desconocido…..
[iv] Principio 2 de la carta Olímpica
[v] Tomado https://littlebigdolls.com/es/citas/pierre-de-coubertin-frases-bonitas/
Foto portada: Secretaría de Educación de Bogotá.





























